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Cirugía robótica: ¿amenaza al cirujano o alianza que redefine la medicina?

La tecnología mejora precisión y seguridad, pero el criterio clínico y la empatía siguen siendo humanos. El futuro de la cirugía será una sinergia.

Estamos siendo testigos y protagonistas, de una nueva era quirúrgica.

Estamos siendo testigos y protagonistas, de una nueva era quirúrgica.

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¿La cirugía robótica pone en riesgo el rol del médico? ¿Quién operará en el futuro: el cirujano o la tecnología? Estos interrogantes aparecen cada vez con más frecuencia en pasillos hospitalarios, congresos médicos, conversaciones entre colegas y con pacientes. Y no son preguntas casuales. El avance acelerado de la tecnología está transformando la cirugía a una velocidad inédita y, con ello, también interpelando el rol del cirujano.

Estamos siendo testigos y protagonistas, de una nueva era quirúrgica

Quirófanos híbridos, realidad aumentada, inteligencia artificial, cirugía robótica y sistemas basados en datos ya forman parte de la práctica cotidiana, y están preparando el terreno para la llegada de innovaciones cada vez más disruptivas. En el escenario actual, la cirugía robótica ya posibilitó una nueva era en los procedimientos mínimamente invasivos aplicados al tratamiento del cáncer. Hoy contamos con mayor precisión, mejor destreza en espacios anatómicos complejos, y una visualización superior del campo quirúrgico, que permite abordar tumores con un nivel de control impensado hasta hace pocos años. Pero conviene despejar un temor de fondo: la innovación no llega para reemplazar al cirujano oncológico. Llega para potenciarlo.

La convergencia de la imagen avanzada, la robótica y la inteligencia artificial ayudó a correr el foco, que ya no está puesto únicamente en el rendimiento técnico individual de los cirujanos, sino en algo mucho más relevante: la precisión, la seguridad y la estandarización a nivel de todo el sistema de atención.

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Quirófanos híbridos, realidad aumentada, inteligencia artificial, cirugía robótica y sistemas basados en datos ya forman parte de la práctica cotidiana.

Quirófanos híbridos, realidad aumentada, inteligencia artificial, cirugía robótica y sistemas basados en datos ya forman parte de la práctica cotidiana.

Este cambio de paradigma es profundo

La tecnología permite reducir la variabilidad entre operadores, mejorar los resultados y ofrecer procedimientos más predecibles y seguros para los pacientes. En este contexto, la cirugía asistida por computadora se convierte en un marco clave: integra información multimodal en tiempo real, mejora la toma de decisiones intraoperatorias y amplía las posibilidades de abordar cirugías oncológicas de alta complejidad. Esto es especialmente relevante en tumores hepatopancreatobiliares, donde la precisión quirúrgica, el conocimiento anatómico y la planificación detallada son determinantes para el éxito del tratamiento. Sin embargo, el futuro de la cirugía no puede pensarse solo en términos tecnológicos.

Sin criterio médico, control humano y empatía, no hay innovación

Ningún algoritmo va a definir por sí solo una estrategia oncológica integral. Ningún robot podrá evaluar el impacto emocional de una cirugía ni acompañará, con empatía, una decisión difícil. Estas dimensiones siguen y seguirán siendo profundamente humanas. Mirar a los ojos, escuchar con atención, tomar la mano del paciente y transmitirle que no está solo es tan importante como la cirugía o el tratamiento indicado. Humanizar la medicina debe ser siempre nuestro norte, si es que queremos volver a poner a la persona en el centro de cada práctica médica.

El modelo óptimo no es la sustitución del cirujano, sino una asociación sinérgica, en la que la inteligencia artificial y los sistemas robóticos amplifican las capacidades humanas, pero nunca reemplazan la toma de decisiones clínicas. También hay que señalar que la tecnología no solo aumenta las capacidades quirúrgicas. También actúa como una fuerza democratizadora. Al reducir la variabilidad y aplanar las curvas de aprendizaje, permite que más cirujanos accedan, en su necesidad de entrenamiento permanente, a estándares de calidad elevados, independientemente de su ubicación geográfica.

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Humanizar la medicina debe ser siempre nuestro norte.

Humanizar la medicina debe ser siempre nuestro norte.

La innovación está ampliando los horizontes de la formación y de la práctica quirúrgica. Frente a este escenario, los cirujanos también debemos preguntarnos cómo elegimos liderar el cambio. Ante una nueva generación de profesionales, el desafío no es solo transmitir experiencia, sino inspirar, formar y acompañar, incorporando los nuevos paradigmas sin perder aquello que define a la medicina.

Porque el futuro de la cirugía no se juega únicamente en la tecnología disponible, sino en el criterio médico, la ética profesional y la coherencia con la que decidimos ejercer cada día.

* Mariano Giménez. Presidente de la Fundación DAICIM. Titular de Cirugía de la Facultad de Medicina (UBA). Director de la Cátedra de Excelencia en Cirugía Percutánea de la Universidad de Estrasburgo, Francia. MN 71131.