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Bichos mendocinos: la asombrosa colección de insectos que el Conicet resguarda para investigar

La Colección Entomológica del IADIZA en el Conicet guarda 300 mil insectos de todo tipo con técnicas únicas de recolección, conservación y mucho más.

Las investigaciones entomológicas del Cocinet son clave para la ciencia. 
Las investigaciones entomológicas del Cocinet son clave para la ciencia.  MILAGROS LOSTES - MDZ

En un rincón del Conicet en Mendoza se conserva uno de los patrimonios científicos más sorprendentes del país: la Colección Entomológica del IADIZA (Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas). Allí reposan alrededor de 300 mil ejemplares de diversos insectos, desde diminutas abejas solitarias hasta imponentes tarántulas, fruto de décadas de campañas y proyectos de investigación encabezados por Sergio Roig, originador administrativo y referente del área junto con la colaboración de Diego Miras.

Este acervo refleja la biodiversidad local, nacional e internacional, gracias al trabajo de especialistas que viajan por el Monte, la Patagonia y otras regiones para recolectar, identificar y preservar especies únicas. Parte de este trabajo incluye canjes e intercambios con museos y universidades de todo el mundo.

Métodos de recolección de los insectos

Las campañas de campo son tan diversas como los insectos que se buscan. En alta montaña se revisan rocas; en el monte se colocan trampas de luz para insectos nocturnos; en ríos y humedales se usan redes para capturar especies acuáticas, aunque las redes también se utilizan sobre vegetación seca para extraer algunos ejemplares. El éxito depende de la suerte y el clima. Cada captura implica, luego, limpieza, montaje y etiquetado. El material que no se procesa enseguida se conserva en alcohol hasta su estudio.

Sergio Roig en plena campaña de recolección de insectos - trmap de luz
Técnica de captura nocturna para insectos voladores.

Técnica de captura nocturna para insectos voladores.

Además, el equipo emplea trampas de caída, cebos y barridos manuales con redes entomológicas para capturar insectos terrestres y voladores en distintos hábitats. Según Roig, la estrategia se adapta a cada ambiente y especie objetivo: en zonas áridas, por ejemplo, se prioriza el trabajo nocturno por la mayor actividad de los insectos, mientras que en ambientes acuáticos se programan muestreos en épocas de mayor caudal para maximizar la diversidad registrada.

El uso de luz ultravioleta para detectar la quitina brillante de escorpiones y otros artrópodos, el manejo de pinzas curvas y aspiradores manuales para capturas delicadas, y el posterior montaje en laboratorio son parte del protocolo.

Insectos conicet

El estudio de cada ejemplar requiere de un trabajo minucioso y detallado.

En las últimas décadas se describieron especies inéditas gracias a campañas al Cerro Nevado y al Payún Liso, que revelaron escorpiones, arañas y escarabajos nuevos para la ciencia. Muchos insectos tienen distribuciones muy acotadas: cada valle puede albergar especies exclusivas, moldeadas por miles de años de aislamiento.

Un mundo bajo lupa

En el IADIZA del Conicet Mendoza la colección seca es uno de los mayores atractivos. Allí, cientos de miles de insectos montados con alfileres entomológicos se conservan en frío para durar hasta 300 años. Cada ejemplar tiene una etiqueta con su procedencia y fecha de colecta, datos clave para describir especies nuevas o estudiar cambios de distribución.

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Los ejemplares se preservan en frío o alcohol con el objetivo de que puedan durar siglos.

Los ejemplares se preservan en frío o alcohol con el objetivo de que puedan durar siglos.

Algunas piezas guardan detalles notables: genitales disecados en microfrascos para identificación o recubrimientos de oro para microscopios electrónicos. Son ejemplos del minucioso trabajo científico que Roig y su equipo realizan.

La colección conserva ejemplares históricos, como un insecto de 1910, y crece con material reciente. Los registros se digitalizan y georreferencian para consulta pública, facilitando el acceso a investigadores de todo el mundo. Este trabajo también ayuda a proteger especies vulnerables y a planificar su conservación.

Otra de las particularidades que exhiben las cajas de la colección son abejas nativas solitarias, responsables de gran parte de la polinización en ecosistemas áridos. No viven en colmenas ni producen miel, pero cumplen un rol vital. Junto a ellas hay avispas cazadoras de arañas y otros insectos, con formas y colores sorprendentes.

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El IADIZA conserva insectos de Mendoza, la Patagonia y otras regiones.

El IADIZA conserva insectos de Mendoza, la Patagonia y otras regiones.

Arañas y escorpiones bajo resguardo

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El Conicet tiene una colección de insectos que es usada para investigaciones científicas diversas.

El Conicet tiene una colección de insectos que es usada para investigaciones científicas diversas.

La colección húmeda guarda ejemplares en alcohol para evitar daños, algo crucial para las arañas y escorpiones. Esta sección está bajo la especialización de Gabriel Pompozzi, quien resguarda holotipos (ejemplares únicos para describir especies) y especies médicamente relevantes como la viuda negra (Latrodectus) o la Loxosceles. También incluye solífugos y cienpiés, abundantes en el monte mendocino. Muchos son nocturnos y pasan desapercibidos.

Un recurso para la ciencia y la sociedad

Esta colección del IADIZA es la cuarta entomológica más grande de Argentina. Con especies locales y extranjeras, un equipo con experiencia de campo y laboratorio liderados por Sergio Roig junto a Diego Miras, Gabriel Pompozzi y un gran equipo, mantiene viva la misión de conservar y estudiar la fauna invertebrada.

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Sergio Roig es el especialista encargado de la asombrosa colección entomológica.

Sergio Roig es el especialista encargado de la asombrosa colección entomológica.

Además de la investigación básica, el acervo se usa en entomología forense, aportando pruebas en casos judiciales. El estudio de larvas ayuda a estimar tiempos y condiciones de muerte. El material también se usa con fines educativos, acercando el mundo de los insectos a estudiantes y público general.

Otra sección se dedica a insectos de ríos, arroyos y lagunas. Su estudio permite calcular el índice biótico, indicador de la calidad del agua según las especies presentes. Algunas solo sobreviven en ambientes limpios, lo que las hace aliadas para monitorear ecosistemas. Estos análisis reducen la necesidad de estudios químicos y ofrecen resultados rápidos.

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La ilustración científica continúa siendo una pieza fundamental en el análisis de los insectos.

La ilustración científica continúa siendo una pieza fundamental en el análisis de los insectos.

A esto se le suma el trabajo de la ilustración científica que sigue siendo esencial para la identificación de especies. Roig, junto a otros miembros del equipo, realiza dibujos a mano con técnicas como grafito, carbonilla y acuarela. Estos métodos permiten resaltar detalles que la fotografía no siempre capta, como finos pelos o estructuras diminutas.

Las ilustraciones se utilizan en publicaciones, claves de identificación y material educativo, y forman parte de cursos y jornadas científicas en las que participan especialistas de toda América Latina. La labor silenciosa en estas salas asegura que el conocimiento sobre nuestros “bichos” siga creciendo por generaciones.