Alerta por el impacto de las pantallas en el aprendizaje: qué dicen las pruebas PISA
El uso recreativo de celulares y redes sociales se vincula con menor atención, comprensión lectora y rendimiento en matemática entre los estudiantes.
La escuela sola no puede, es necesario una alianza con la familia para poner límites al uso de pantallas y teléfonos inteligentes en el hogar.
Archivo.Alarman los resultados de las pruebas de aprendizaje. El debate pedagógico internacional ha dado un giro categórico: la caída sostenida en los aprendizajes fundamentales de los adolescentes ya no se adjudica únicamente a factores socioeconómicos o presupuestarios, sino a la irrupción sin control de los dispositivos móviles y las redes sociales de formato corto en la vida cotidiana de los estudiantes. Distintos estudios internacionales y análisis de las pruebas PISA concuerdan en que el hiperconsumo digital recreativo impacta de manera directa y negativa sobre la capacidad de atención, la comprensión lectora y el razonamiento matemático.
La evaluación PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes de la OCDE) documentó con precisión cómo la intensidad del uso recreativo de pantallas altera el desempeño académico. En el análisis de los datos globales, la OCDE concluyó que pasar más de una hora diaria frente a pantallas con fines de entretenimiento en la escuela provoca un deterioro progresivo en las calificaciones de los alumnos. De hecho, los estudiantes que dedican entre cinco y siete horas al ocio digital obtienen promedios significativamente más bajos en matemáticas y lectura que aquellos que limitan su uso a una exposición moderada.

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La caída en los aprendizajes
Este deterioro afecta con particular severidad al área de Lengua y comprensión lectora. Las plataformas dinámicas como TikTok o Instagram Reels acostumbran al cerebro adolescente al "microcontenido" y a la estimulación continua e hiperfragmentada. Como consecuencia, los alumnos pierden progresivamente la capacidad de sostener la lecturaprofunda, analizar oraciones complejas o interpretar la estructura argumental de un texto extenso, destrezas indispensables para alcanzar los niveles superiores de PISA. Cuanto mayor es el tiempo asignado a las pantallas con fines recreativos, más dramática resulta la pérdida en el rendimiento de lectura.
Pantallas y comprensión lectora
En la Argentina, la investigación de campo impulsada por el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto al Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) aporta una radiografía concluyente sobre los hábitos locales. El estudio revela que los estudiantes de nivel secundario promedian más de 6 horas diarias frente a las pantallas, siendo TikTok la aplicación más demandada. Esta exposición prolongada no opera en el vacío: el informe asoció directamente este patrón de consumo con indicadores elevados de ansiedad, depresión, uso problemático del celular y somnolencia diurna, factores psicosociales que interfieren de forma directa en el rendimiento académico y en la memoria de trabajo necesaria para el aprendizaje escolar.
El impacto en las aulas
Asimismo, la distracción en el espacio de clase representa un obstáculo estructural. Según datos complementarios difundidos por el Observatorio de Argentinos por la Educación a partir de los registros de PISA, más del 40% de los estudiantes argentinos declara que se distrae habitualmente en la escuela debido a las notificaciones o al uso de dispositivos que realizan sus propios compañeros. Esta distracción ambiental intermitente rompe la continuidad pedagógica e impide la consolidación del pensamiento abstracto en matemáticas y el seguimiento fluido de las clases de lengua.
Menos pantallas, más lectura
Ante esta evidencia, diversas políticas públicas buscan revertir la curva descendente en los aprendizajes. Estrategias de concientización y regulación del entorno escolar, como el programa de la Ciudad de Buenos Aires Aprendé a Desconectar, surgieron para devolver la centralidad al espacio áulico. Los relevamientos oficiales posteriores a la restricción del celular en las escuelas evidenciaron resultados concretos: más del 60% de los docentes y directivos reportó un aumento sostenido en la atención en clase y una mayor interacción cara a cara entre pares, demostrando que la desconexión del entorno algorítmico es una condición necesaria para recuperar los niveles de comprensión y lectura que exige la formación contemporánea.
La escuela sola no puede, es necesario una alianza con la familia para poner límites al uso de pantallas y teléfonos inteligentes en el hogar. Menos pantallas y más lecturas.
* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.

