Alerta amarilla por tormentas en varias provincias del oeste y norte del país
El alerta amarillo del SMN comenzará a regir desde este jueves en varias provincias del oeste y norte del país, donde se prevén tormentas fuertes.
Un amplio sector del país quedará bajo alerta amarilla por tormentas este jueves, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Desde este jueves, un amplio sector del país quedará bajo alerta amarilla por tormentas, según el Servicio Meteorológico Nacional ( SMN). El aviso alcanza principalmente a provincias del oeste y norte argentino, donde se prevén tormentas fuertes y, de forma aislada, severas.
Las condiciones incluirían caída de granizo, fuerte actividad eléctrica, precipitaciones abundantes en cortos períodos y ráfagas de viento que podrían alcanzar los 90 km/h. Los valores estimados de lluvia se ubican entre 20 y 50 milímetros, con posibilidad de registros superiores en forma puntual.
Provincias alcanzadas por el alerta
El alerta amarillo rige para zonas de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Mendoza, además de sectores puntuales del noroeste y oeste argentino, donde la inestabilidad se concentrará con mayor intensidad a partir del jueves.
En paralelo, continúa el calor generalizado, aunque con marcadas diferencias regionales. En el centro y norte de la Patagonia, las temperaturas máximas oscilarán entre 30 y 35 °C, con jornadas de elevado estrés térmico.
La zona central del país será una de las más afectadas por el calor: se esperan máximas de 35 a 40 °C, con registros puntuales superiores, especialmente durante las tardes por la persistencia del viento norte.
El norte argentino presenta el panorama más extremo, con temperaturas previstas entre 38 y 42 °C, escaso alivio nocturno y un escenario de calor intenso y sostenido.
Cambios hacia febrero
Según proyecciones del SMN, a comienzos de febrero podría cambiar el tiempo, con la aparición de lluvias y tormentas en el centro y noreste argentino, con una mejora progresiva en la distribución de las precipitaciones.
Además, los análisis climáticos indican que La Niña comenzaría a debilitarse durante febrero, dando paso a una fase neutral, con mejores chances de recuperación hídrica para las regiones más afectadas.