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Un estudio lo confirma: moverse poco también es bueno

Una investigación internacional descubrió que incluso hacer ejercicio solo una o dos veces por semana puede reducir notablemente los niveles de ansiedad.
Incluso con poco tiempo libre, hacer algo de ejercicio puede marcar una diferencia en el bienestar mental. Foto: Shutterstock
Incluso con poco tiempo libre, hacer algo de ejercicio puede marcar una diferencia en el bienestar mental. Foto: Shutterstock

Un grupo de investigadores de las universidades de Yangzhou (China) y Waseda (Japón) analizó información de 13.740 adultos en Estados Unidos con el objetivo de evaluar el vínculo entre la actividad física y los niveles de ansiedad. La investigación clasificó a los participantes en cuatro categorías: inactivos, insuficientemente activos, activos regulares (tres veces por semana o más) y aquellos que realizaban ejercicio solo una o dos veces por semana.

El descubrimiento central del análisis fue que todas las categorías activas mostraron niveles de ansiedad más bajos en comparación con el grupo inactivo. Entre estos grupos destacaron los “guerreros del fin de semana” —quienes solo hacían ejercicio una o dos veces por semana— que presentaron una reducción del 35% en los niveles de ansiedad frente al grupo sedentario. Lo que demuestra que incluso un poco de ejercicio sirve para mejorar la salud.

“Las intervenciones basadas en actividad física se han consolidado como una estrategia terapéutica viable y con respaldo científico para mitigar los síntomas de los trastornos de ansiedad”, explicaron los autores en el artículo publicado.

El estudio reveló que caminar, correr o moverse solo un par de veces por semana ya ayuda a reducir la ansiedad.

La investigación también sugirió que el patrón de ejercicio concentrado en pocos días podría representar una alternativa práctica para quienes no cuentan con tiempo suficiente durante la semana. “El patrón de guerrero de fin de semana puede representar una opción eficiente en tiempo y promotora de salud para individuos que buscan los beneficios de la actividad física dentro de las limitaciones de un estilo de vida ocupado”, afirmaron los investigadores.

Si bien el estudio no permitió establecer una relación causal directa, debido a su carácter observacional, los datos apoyaron la idea de que la actividad física, independientemente de su frecuencia semanal, continúa siendo una herramienta útil para el bienestar mental.

Otro hallazgo relevante del análisis fue que las mayores reducciones en los niveles de ansiedad se registraron entre personas con diabetes o con ingresos bajos. Aunque las causas exactas no quedaron claras, los autores destacaron la necesidad de realizar estudios futuros sobre este fenómeno.

Por otro lado, variables como género, edad, etnia, nivel educativo, estado civil, índice de masa corporal, consumo de alcohol y tabaco, duración del sueño e hipertensión no alteraron significativamente la relación entre el ejercicio ocasional y la disminución de la ansiedad.

Los científicos también señalaron mecanismos neurológicos previamente identificados por los cuales la actividad física puede influir sobre la ansiedad, como la estimulación de señales cerebrales que promueven la calma o el fortalecimiento celular frente al estrés.

En conclusión, los datos obtenidos reforzaron la idea de que incluso una cantidad mínima de ejercicio semanal puede tener efectos positivos en la salud mental. Para quienes no logran entrenar de forma constante, la actividad física de fin de semana se consolidó como una alternativa real para reducir los niveles de ansiedad.

Para leer la investigación completa hacé clic acá.