Las "bienvenidas" deportivas: cambios, tensiones y nuevas formas de integrar
Las "bienvenidas" a los equipos, esos rituales de ingreso que desde tiempos inmemorables han formado parte de la cultura deportiva, parecen estar cambiando en Mendoza. En distintas disciplinas, jugadores, entrenadores y árbitros coinciden en que, más allá del caso del Club Alemán que ha tomado relevancia en este último tiempo, las prácticas actuales presentan una tendencia hacía ser más respetuosas y consensuadas que años atrás.
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Los rituales de bienvenida siempre existieron en el deporte. Sin embargo, de generación en generación fueron mutando, acompañando los cambios sociales y culturales. Antes, prácticas como cortarse el pelo a la fuerza o soportar bromas pesadas eran vistas como parte del "aguante" necesario para ganarse un lugar en el equipo. Hoy, esas tradiciones son cada vez más cuestionadas.
Un jugador, entrenador y profesor de educación física, con amplia trayectoria en el hockey mendocino, explicó a MDZ que estos rituales siempre existieron, pero que el contexto social llevó a modificar su forma. "Antes te gastaban, ahora le dicen bullying", ejemplificó. Además, contó que en su época era habitual soportar bromas y algunos golpes, y aunque en su caso no le generó un trauma, reconoció que para otros pudo haber sido motivo para abandonar el deporte. La reflexión apunta a que, si bien las bienvenidas siguen existiendo, ahora el foco está puesto en no hacer sufrir a quienes se suman a un plantel.
Cómo se viven las bienvenidas en el hockey mendocino
Una jugadora de primera división y árbitra de hockey contó que en su club las bienvenidas son hoy mucho más cuidadas que lo que trascendió que aparentemente ha sucedido en otros clubes como Alemán. "Este año, las chicas podían elegir si querían teñirse y todas aceptaron porque era parte del festejo por debutar en primera. Siempre fue con consentimiento y para que lo disfruten", explicó.
El ritual incluyó peinados raros, maquillaje artístico, disfraces y shows creativos, pero en un clima de alegría y respeto. "Lo charlamos en equipo: todo lo que hiciéramos tenía que ser para pasarla bien", agregó. Un cambio de enfoque que, sin perder el sentido de pertenencia, prioriza la experiencia positiva de las nuevas jugadoras.
El ejemplo en otros deportes de la provincia
Nicolás Delugan, capitán de Regatas A (último campeón de la División de Honor de CAFS), también compartió su visión y contó que en su equipo decidieron dejar atrás la tradicional "pelada" a los debutantes en torneos nacionales. La medida se tomó primero en 2023 y se reafirmó en 2024.
"Hoy las camadas más chicas se hacen respetar más, ya no existe esa jerarquía impuesta por la edad como antes", explicó. Además, el capitán destacó que evitar tensiones innecesarias dentro del plantel fue una motivación clave: "Cortarle el pelo a alguien sin que quiera puede generar incomodidad, conflictos de ego y hasta violencia. No tiene sentido seguir con eso".
Clubes y capacitación: una deuda pendiente
Aunque algunos clubes avanzan en cambiar la cultura de las bienvenidas, el acompañamiento formal sigue siendo limitado. "Los clubes no tienen plata para capacitar a sus entrenadores y en el deporte amateur la estructura es muy débil", reconoció un referente del hockey local.
En muchos casos, quienes forman a los más chicos son jugadores que no pueden pagar la cuota y "entrenan para becarse", sin formación pedagógica adecuada. Esto hace que abordar temas como la inclusión, el respeto o la prevención de la violencia sea todavía un desafío enorme.

Ser parte sin lastimar: el nuevo sentido de las bienvenidas
El reciente escándalo en el Club Alemán expuso supuestas prácticas de bienvenida que hoy resultan inaceptables, pero no representa a todo el deporte mendocino. A su vez, también permitió visibilizar algo que ya estaba ocurriendo en silencio: muchos clubes y deportistas en Mendoza habían empezado a transformar las bienvenidas.
Lejos de las viejas lógicas de humillación, hoy se abre paso una nueva mirada, donde el respeto y el consentimiento construyen vínculos más fuertes que cualquier golpe o burla. Porque ser parte de un equipo no debería doler: debería ser una fiesta de pertenencia, una puerta que se abre para crecer, compartir y soñar en comunidad.
Este cambio no responde solo a la necesidad de evitar sanciones o daños mediáticos, sino a una transformación genuina en la manera de construir pertenencia. El respeto, la elección libre y el disfrute empiezan a ocupar el lugar que antes ocupaban las bromas humillantes y las jerarquías forzadas.
Una apertura necesaria para un deporte más sano
El deporte, como reflejo de la sociedad, atraviesa una transformación. Las bienvenidas que antes podían dejar huellas dolorosas hoy buscan convertirse en momentos que verdaderamente representen integración, fraternidad y unión.
El cambio cultural está en marcha, aunque de manera desigual. Mientras algunos clubes ya adaptaron sus rituales, otros todavía tienen un camino por recorrer. Lo cierto es que cada historia que se cuenta aporta a construir un ambiente más sano, donde pertenecer no implique sufrir.


