Basta de hablar de la serie "Adolescencia"
¿Viste “Adolescencia”? Esta pregunta se repite en las sobremesas familiares, en los chats de amigos, en la puerta de los colegios, en el almuerzo en la oficina. Y la pregunta que sigue es: ¿Qué te pareció? Les comparto mi respuesta.
En primer lugar, cabe destacar que su filmación en toma única logra una inmersión en la historia y la vuelve especialmente atractiva. Sin embargo, creo que lo que verdaderamente atrapa a los espectadores es lo que viven sus protagonistas, no solo los hechos delictivos que se investigan y las patologías que aparecen, sino sobre todo las emociones, pensamientos y sentimientos que atraviesan cada uno de los personajes y la manera en que estos impactan en sus vínculos.
Celebro que se haya puesto sobre la mesa el tema, y que al volver la mirada hacia nuestros adolescentes reconozcamos que en muchas ocasiones los adultos los estamos dejando bastante solos. Es bueno recordar que ellos nos necesitan, ya que si bien están más grandes y van creciendo en autonomía e independencia, aún les queda mucho por crecer. Así como un barco necesita ver el faro para llegar a buen puerto, nosotros como adultos referentes tenemos la ineludible misión de iluminar su camino con nuestra presencia.
La crianza de los hijos es una aventura y cada etapa tiene sus desafíos
Asimismo, cada época conlleva sus características propias y en nuestros tiempos el impacto del mundo digital llega sin pedir permiso, a cada una de nuestras familias. “No entiendo nada de esto de las redes”, es una frase que a menudo se escucha decir a los padres, y la serie pareciera dejar en evidencia que esto es así: los adultos desconocemos que significa entre ellos cierta terminología, como impactan algunas publicaciones, como se interpreta cada emoji, etc. Esta realidad nos puede abrumar, apabullar y hacer que nos demos por vencidos ya que pareciera que nunca lograremos descifrar este “nuevo idioma”. No dejemos que esta mirada nos paralice y genere más distancia.
Los adolescentes nos necesitan muy cerca, atentos y presentes, y la buena noticia es que cada uno de nosotros cuenta con recursos para esto. No tenemos que ser expertos tecnológicos, traductores ni hackers. El verdadero desafío está en encontrar la mejor manera de acompañarlos, escucharlos, abrazarlos, no juzgarlos, interesarnos por su “mundo interno”, saber como están, cómo están con sus amigos, sus profesores, su familia, y sobre todo preguntarles qué necesitan de nosotros. Los vínculos fuertes y sólidos son el mejor factor protector y de prevención en esta etapa de tanta vulnerabilidad.
Basta de hablar de la serie “Adolescencia” y a ponernos en acción
Una pequeña charla, un mensaje de ánimo, una caminata compartida, un rato de lectura juntos, un momento de desconexión en casa, una canción, un juego (de mesa o de la Play), una serie, y todo lo que se nos ocurra. Cada decisión tiene un gran impacto. Cada día tenemos en nuestras manos la oportunidad de generar un cambio.
* María de las Mercedes Gontan. Mediadora y Orientadora Familiar
mercedesgontan@gmail.com