Costo de vida. Francisco, la pobreza de Dios
¿A dónde llegaste?
¿A reconocer tu propio yo como es la mirada en promoción en las vidrieras de la actualidad?
Y…
¿Los pobres instrumentalizados?
¿La polémica pobreza?
¿la ostentación de la pobreza?
¿la pobreza como la propia justicia?
No absolutizar lo propio…
Nuestro amor propio muere 20 minutos después de nosotros… -recuerdo decir a Santa Teresa de Ávila-.
¿Qué podemos dar a cambio de lo que tenemos?
El costo de vida es lo que te costó cambiar.
Como pedís me enseñaste a dar…
Como das me enseñaste a pedir…
Hay voces que nos despiertan el alma…
Hay miradas que nos dan la conciencia de Ver cómo nos miramos…
Hay abrazos que abrigan más que el abrigo que tenés…
Hay besos que nos evidencian más amados que como amamos…
Hay tantas lágrimas que no cicatrizan sin mirarnos por primera vez una vez más…
Hay prórrogas del deseo…
Hay tanto a cambio de qué…
Hay respuestas por las que no preguntamos más…
Hay tantos recuerdos sin diferenciarnos del pasado…
Hay oportunidad de sentirnos tan vivos cuando vuelven a decirnos ¡Te Quiero!
Hay tanto perdido pero hay mucho más para dar…
Hay tanto porque no nos quedamos con lo perdido sino con lo que tenemos para dar…
Hay tiempo si deseamos…
Hay protagonismo si dejamos de protagonizarnos víctimas…
Hay vergüenza si no nos animamos…
Hay más miedos si es lo único que tenemos…
Hay fe si no soy el límite…
¿Para que todo sea como es yo necesito ser como soy?
Es más que lo que pasa…
¡Es como nos pasa!
Como alcanzo a mirarte es como alcanzo a mirarme.
Los hechos más concretos son como nos hacen cambiar.
Todo es como necesitamos aprender que sea.
La realidad nos entrena.
El lugar del otro nos hace creer.
* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.