Excelencia quirúrgica: los desafíos que plantea el avance tecnológico
La cirugía está en un punto de inflexión histórico, estos avances no deben hacernos perder de vista el verdadero objetivo de nuestra profesión: el bienestar de los pacientes y nuestro compromiso para lograr, para ellos, la mejor calidad de vida posible. El paradigma de la atención médica está evolucionando. Atrás debe quedar el modelo de atenciones centradas en l.os profesionales y sus segmentados ámbitos de acción, para dar paso a lo que el paciente necesita, y trabajar en ese sentido desde esquemas más colaborativos. En este contexto, los avances en inteligencia artificial, realidad aumentada y cirugía asistida por computadora nos brindan herramientas sin precedentes para mejorar nuestra práctica.
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Hoy, los cirujanos podemos planificar nuestras intervenciones con softwares que generan reconstrucciones en 3D de los órganos del paciente, evaluar la resecabilidad de tumores con inteligencia artificial y simular la colocación de trocares antes de una cirugía laparoscópica o robótica. En el intraoperatorio, la fusión de imágenes mediante realidad aumentada permite visualizar estructuras vasculares y delimitar con precisión la localización tumoral. Además, la navegación quirúrgica electromagnética y las guías robóticas han demostrado mejorar la precisión técnica, reduciendo complicaciones y aumentando la seguridad del paciente.
Este avance tiene un impacto directo en la democratización de la cirugía
La tecnología permite que cirujanos menos experimentados logren resultados comparables a los de expertos cuando cuentan con herramientas avanzadas. Sin embargo, democratizar la cirugía no solo implica acceso a tecnología, sino también garantizar que esta sea asequible y equitativa. La expansión de startups de salud digital y el crecimiento del sector robótico sugieren que, en los próximos años, estos recursos serán cada vez más accesibles, transformando la atención quirúrgica a nivel global.
El avance tecnológico también plantea desafíos
Uno de los principales riesgos es la pérdida del pensamiento crítico en las nuevas generaciones de cirujanos. La dependencia excesiva de la IA podría disminuir la capacidad de análisis y decisión, reduciendo la creatividad y la intuición quirúrgica. La tecnología debe ser una aliada, no un sustituto del juicio y el criterio clínico. Además, la desigualdad en el acceso a estos avances puede generar brechas entre instituciones de primer nivel y centros con menos recursos, limitando el impacto positivo de la revolución digital en la cirugía.
El futuro de nuestra especialidad está claro: la cirugía será cada vez más precisa, mínimamente invasiva y tecnológicamente asistida. Los cirujanos que abracen la innovación y se adapten a esta nueva era marcarán el rumbo. No es la tecnología la que amenaza nuestra profesión, sino la resistencia a evolucionar. La IA, los robots y la cirugía guiada por imágenes no reemplazarán a los cirujanos, pero quienes no sepan utilizarlos quedarán cada vez más obsoletos.
La excelencia quirúrgica ya no depende solo del talento individual, sino de la capacidad de integrar tecnología, colaboración interdisciplinaria y un liderazgo moderno e inclusivo. En este momento crucial de la historia de la cirugía, debemos tomar acción, no ser meros espectadores, sino protagonistas de este futuro en el que las necesidades de los pacientes estarán en el centro de la escena.
* Mariano Giménez. Titular de Cirugía de la Facultad de Medicina (UBA). Director de la Cátedra de Excelencia en Cirugía Percutánea de la Universidad de Estrasburgo, Francia.