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La fuerza de Francisco y de su pueblo

El Papa superó dos episodios que agravaron su estado. Mientras en el Vaticano reina un clima de incertidumbre, miles de fieles se reúnen en la Plaza San Pedro para rezar por la salud de Francisco.
Rezo del rosario en la plaza San Pedro. Foto: Clara Fontan
Rezo del rosario en la plaza San Pedro. Foto: Clara Fontan

Un subibaja de emociones rodea la internación de Francisco y las inmediaciones del Vaticano. En los días transcurridos desde el 14 de febrero, cuando el Pontífice ingresó en el Hospital Gemelli con un diagnóstico de neumonía bilateral, dos episodios interrumpieron la relativa calma y optimismo que empezaba a reinar: la crisis respiratoria del sábado 22, que exigió la aplicación de oxígeno de alto flujo; y más recientemente, el broncoespasmo del viernes que desató una nueva alarma y retrocedió las fichas al casillero de “cuadro crítico”. 

Francisco vuelve a mostrarse imbatible y tenaz. No sólo respondió favorablemente a los tratamientos que le aplicaron, sino que en las mañanas sucesivas el Vaticano comunicó de manera reiterativa que el Papa descansa bien, se alimenta normalmente, se dedica a las lecturas de periódicos y otras actividades laborales. Entre sus rutinas, una que no ha interrumpido nunca, excepto los días más críticos, fue el llamado a Gabriel Romanelli, el párroco argentino en Gaza para conversar con él y los miembros de su comunidad. 

Dibujos de nin~os en el Gemelli. Clara Fontan.

Un pueblo que acompaña

Hay quienes reclaman ver una foto del pontífice para tener certezas de la veracidad de las fuentes vaticanas. Ajenos a esas exigencias, el “pueblo fiel de Dios” como le gusta llamarlo Francisco, se ha movilizado para mostrar su cercanía al papa de 88 años que sigue gastándose en su misión de sucesor de Pedro. 

En la explanada de ingreso al Hospital Universitario Gemelli, la estatua de san Juan Pablo II ha pasado a ser el lugar de oración y manifestación de apoyo al Papa argentino. Como la lluvia de estos días, de forma incesante llegan cartas y dibujos de niños. También es el sitio en el que se detienen a orar quienes tienen, además de Francisco, algún ser querido ingresado en el llamado Hospital de los Papas. Es el caso de Mario y Julia, cuyo hijo Davide de 30 años se encuentra en la quinta planta debido a un cáncer diagnosticado en los días de navidad. Antes de regresar a Salerno, su ciudad, se detuvieron con Enrico, su otro hijo, a rezar unos instantes. Visiblemente conmovidos, expresaron que la presencia del Pontífice es un signo de esperanza que los llena de fe. “Que el papa esté cinco plantas arriba de nuestro hijo hace sentir más fuerte la presencia de Dios”, dijo Mario: “sé que a mi hijo le llega la oración del papa”, añadió. 

Los padres de Davide con Enrico. Foto: Clara Fontan.

Natalia es ucraniana y hace 25 años vive en Italia. Trabaja cerca del Gemelli y desde que el papa está internado desvía su camino antes de volver a su casa para dirigir una oración mirando la ventana de la habitación del pontífice. “¡Cómo no voy a rezar por un Papa que reza sin cesar por mi país!”, dice. 

Julia ucraniana que reza en el Gemelli. Foto: Clara Fontan.

Un clamor nocturno

Un Jubileo está en curso. Ni más ni menos que el de la esperanza. En el calendario de actividades se ha añadido una imprevista: el rezo de la oración del Rosario, presidido cada noche por un Cardenal diferente. Desde el lunes, de forma ininterrumpida a las 21.00 se reúnen alrededor de 3.000 fieles de diversas procedencias, muchos de ellos tenían programado un viaje para vivir el jubileo y se encontraron la sorpresa del Papa internado con un cuadro crítico. Un grupo de 23 personas provenientes de Lituania participaron el pasado viernes, en el rezo guiado por el Cardenal argentino, Víctor Manuel Fernández. “No importa el cambio de planes, sabíamos que el Papa está mayor y esto podía pasar”, dijo una de ellas. “Aquí estamos para rezar por él y por la Iglesia.” 

Peregrinos de Lituania. Foto: Clara Fontan.

Entre los peregrinos también estaba el padre Pepo, de la diócesis de Azul. Aunque el clima era de suma inquietud por la noticia del broncoespasmo que el Santo Padre había sufrido esa tarde, el joven sacerdote se mostró esperanzado: “Francisco siempre se confía en María, así que venimos a confiarlo a ella. Rezar es acompañar, aquí seguiremos”, dijo sonriente. 

La tarde del sábado, pasadas 24horas del episodio que encendió nuevamente todas las alarmas, el Vaticano informó que Francisco no tiene fiebre ni presenta signos de infección.

El pontífice se mantiene estable, como su pueblo 

Clara Fontan.

* Clara Fontan, corresponsal de MDZ en Roma

@FontanClara