Ugarteche vivió su Carnaval con una fiesta que enamora con colores, brillos y mucha espuma
En el pintoresco pueblo de Ugarteche, en Luján de Cuyo, el Carnaval se vivió con un sentimiento que trasciende lo festivo. Es una celebración que honra la renovación de la vida, la fertilidad de la tierra y el inicio del ciclo agrícola fusionando rituales ancestrales con ritmos fuertes y emotivos. La fiesta no sólo brilló por sus colores, música y lentejuelas sino también por la alegría comunitaria
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El esfuerzo detrás de la magia
Detrás de cada comparsa hay horas de dedicación y pasión. "Los trajes los mandamos a hacer. La coreografía la pensamos y sentimos a través del tema que suene, del sentimiento", explica una profesora de coreografía que le seguía el paso a su agrupación con ojos orgullosos al costado de la calle. Los chicos y chicas literalmente brillaron por sus sonrisas, colores vibrantes y mucha, mucha lentejuela. Cantan fuerte al ritmo de la música que suena".
La profe llegó con el tiempo justo para ver a su grupo porque salía de trabajar. "El profe es chofer de colectivo, yo trabajo en limpieza en un hospital y durante el año ensayamos distintas actuaciones sobre todo los fines de semana porque todos tenemos horarios complicados y chicos en la escuela".
La voz de los vecinos
Para los habitantes de Ugarteche, el Carnaval es más que una fiesta; es una tradición que los une. "Yo nací en Ugarteche, así que hasta ahora participo desde siempre", comenta una vecina. A quienes no conocen la festividad, les dice: "Que vengan, que se animen, está muy bueno. Lo más divertido es ver cómo bailan".
Las más pequeñas también tienen su opinión. Con latas de espuma en mano, comparten su entusiasmo: "Me divierte cuando bailan, la música y tirar espuma". Y no olvidan las bombitas de agua, que vuelan de un lado a otro de la calle, añadiendo risas y complicidad al ambiente.
Para una mujer mayor que se encontraba al resguardo del sol, este año fue especial: "Toda mi vida viví acá, pero es la primera vez que vengo a ver. Es maravilloso, aunque estoy atenta a la challa porque no quiero que me mojen".
Ya en el palco Lucero Mayor, de 21 años y embajadora de la comunidad boliviana en Mendoza, expresa su gratitud: "Estoy muy contenta porque hay una relación de hermandad en el pueblo mendocino". Lucero destacó que en general le encanta la riqueza cultural de la festividad, pero se suma a la preferencia de la mayoría y resaltó los corsos con sus bailes tradicionales: los caporales, los tinkus, los salay. Para Lucero "Bolivia y Argentina es un carnaval".
Una fiesta que une
El Carnaval de Ugarteche fue más allá de lo visual y lo festivo. Fue un encuentro de tradiciones, esfuerzo y emociones, donde la famosa challa, la música, los colores, la espuma se convierten en símbolos de renovación y unión. Una invitación abierta a todos para vivir, sentir y celebrar la vida en comunidad.


