El crudo testimonio de la directora de la única escuela de General Cerri que no se inundó: "La gente forzó las cerraduras buscando un refugio"
La fuerza del agua, que arrasaba con todo lo que había por delante, provocó una inusitada desesperación en los vecinos de General Daniel Cerri, una de las localidades más afectadas por el feroz temporal que azotó al partido de Bahía Blanca hace una semana. Muchas personas, que veían cómo sus vidas corrían riesgo al quedarse en la planta baja de los hogares, tuvieron el instinto de resguardarse en el único inmueble que parecía no inundarse: la Escuela de Educación Primaria Nº10 "General Daniel Cerri". Tuvieron que forzar las cerraduras para poder ingresar y, así, protegerse de las inundaciones.
“Por suerte, mi escuela fue la única de Cerri que no se inundó. Por este motivo, hubo gente que forzó las cerraduras y se metió buscando un lugar y un refugio donde ampararse; un lugar seco y calentito para estar”, reconoció Cecilia Zárate, la directora del establecimiento educativo que sirvió de refugio para familias enteras, en diálogo con MDZ.
El mismo viernes, las familias ingresaron a la escuela con el deseo de encontrar un refugio, en el que se quedarían hasta el domingo 9 de marzo, inclusive. “Utilizaron el comedor y los alimentos disponibles con nuestro consentimiento”, aseguró Zárate, quien trabaja desde hace 13 años en la institución, y 3 como directora.
Mirá las donaciones de agua que recibe la Escuela N° 10 de Cerri
Cuando el agua empezó a bajar, y las autoridades ya habían dispuesto centros de evacuados, la directora supo que los refugiados debían dirigirse a otro establecimiento. “El domingo, recibimos la orden de que tenían que dejar la escuela e irse al Club Cerri o al lugar que ellos decidieran. Así que desde ese día la escuela estuvo cerrada”, agregó la directora, recordando los acontecimientos que tuvieron lugar ese mismo día.
Sin embargo, desde la escuela no dejaron de ayudar a los damnificados ese día. Es más, se dispuso que la institución ubicada en la esquina de las calles Pernici y Francisco de Gurruchaga fuera un centro de recepción y de distribución de las toneladas donaciones que llegan, aún, desde distintos puntos del país.
“El miércoles recibimos un camión de donaciones de la ciudad de Trelew, que consiguió la vicedirectora. Nos dedicamos a clasificar toda la ropa y el calzado que habíamos recibido. El jueves, desde las 10:30 de la mañana, estuvimos entregando donaciones de ropa, calzado, alimentos, artículos de limpieza, perfumería y agua. Seguiremos el viernes y los días que sean necesarios”, informó Zárate, quien continuaba con el trabajo de distribución de donaciones cerca de las 19 horas del jueves.
En cuestión de días, la escuela recibió bolsones repletos de ropa, agua, alimentos, insumos de limpieza y colchones. Y, si bien están más que agradecidos por la solidaridad del pueblo argentino, la directora hizo hincapié en la necesidad de ciertos objetos específicos, que ahora necesitan los damnificados en Cerri. “Necesitaríamos pañales talle grande (XG o XXG), más artículos de limpieza y elementos de higiene personal. También ropa de cama, colchones de una o dos plazas, sábanas, toallas, acolchados y frazadas. De estas cosas teníamos, pero se fueron enseguida”, enfatizó Zárate.
Las donaciones del Tren Solidario, que llegó a Bahía Blanca el miércoles pasado, también llegaron a la Escuela N.º 10 de Cerri. “Recibimos bastantes cosas del Tren Solidario. También de Bahía, de gente que se moviliza, tiene amigos que viven acá y juntan donaciones. Recibimos bolsas con mercadería que vamos distribuyendo. También, recibimos una donación de 100 viandas de sándwiches de un concejal, que entregaremos mañana cuando vengan los alumnos a retirar la bolsita”, dijo agradecida la mujer, en medio de la entrevista.
Luego de recibir las toneladas de donaciones, lo que hacen los voluntarios de la Escuela 10 y la Escuela 14, incluso la mismísima directora, es llevar a cabo la clasificación. “Todo es para ambas instituciones, no solo para la 10. Entonces, fuimos armando una lista con nombre y apellido de las personas que se acercaron a la escuela, indicando si eran de la 10, de la 14 o vecinos. Ellos elegían lo que necesitaban, y les entregábamos artículos de limpieza y, si lo requerían, también, alimentos”, informó.
Sin dudas, la colaboración del pueblo argentino, y de los mismos vecinos, es, todavía, imprescindible para que los más afectados puedan seguir adelante. Aun así, la situación sigue siendo desoladora, por lo que Cecilia se vio conmovida al contar lo que sintió al ver la escuela por primera vez, tras el temporal. “Sentí mucha tristeza, porque la mayoría de mis docentes están afectadas; viven acá en Cerri y están inundadas en distintos niveles. Los auxiliares también, y algunos perdieron casi todo. Estoy muy afectada, muy triste y angustiada, porque entre el domingo y el lunes me dediqué a visitar a mi personal que vive acá en Cerri, y lo que vi fue desgarrador. Te supera”, se lamentó.
“Me puso muy triste porque yo también lo viví, no ahora, pero sí en Lanús, donde antes vivía. Ahí me inundaba dos o tres veces por año, así que estoy curtida. Sé lo que se siente salir con tus hijos a upa, buscando un lugar, un refugio, autoevacuarse… y el miedo de perder todo y de que te roben lo que te queda. Así que estoy con mucha tristeza, pero bueno, hay que salir adelante”, dijo, conmovida.
A pesar de la gravedad de la situación, Cecilia no dudó en reconocer que, en contraparte, se vio asombrada y agradecida por la solidaridad de la gente. “Lo mejor que he visto, que es lo que más valoro y me llevo, es la solidaridad y la empatía de los propios vecinos ayudándose entre todos y de los familiares apoyando a los que están afectados. Eso es lo que más valoro”, concluyó.