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"Corríamos riesgo de que Amelie se enfríe": el testimonio de una enfermera de neonatología del hospital de Bahía Blanca

Luciana Marrero es una de las enfermeras que tuvo que realizar el traslado de varios bebés el día del temporal que dejó a Bahía Blanca bajo el agua: "En nuestra mente siempre estuvo resguardarlos".
Luciana junto con algunas de sus compañeras en un vehículo del ejército, que puedo socorrerlas.
Luciana junto con algunas de sus compañeras en un vehículo del ejército, que puedo socorrerlas.

El violento temporal que azotó el sur de la provincia de Buenos Aires dejó a Bahía Blanca  bajo el agua, además de ocasionar grandes destrozos. Uno de los acontecimientos más impactantes de aquel día fue la evacuación que realizó un grupo de enfermeras de neonatología, en el cual debieron trasladar a varios bebés  para resguardar su seguridad. 

MDZ tuvo la oportunidad de dialogar con Luciana Marrero, una de las enfermeras que estuvo presente el día del temporal dentro del hospital Penna. 

-¿Vos estabas trabajando en la madrugada cuando ya estaba lloviendo? ¿Cómo empezó tu jornada?
-Mi turno es desde la medianoche hasta las 6. Yo estaba trabajando cuando 3.40 se largó a llover. Nosotros ya teníamos establecida una alerta naranja en la ciudad, porque si no creo que hubiese sido peor. Aquella vez que tuvimos el temporal del 16 de diciembre del 2023 fue confusa la alerta. Ahora ya no se subestima más nada. A las 6 yo me tenía que volver a mi casa, al igual que mis compañeras, pero no pudimos porque ya era terrible. Las calles que rodean el Hospital Penna ya estaban inundadas. Cuando volvimos a bajar las escaleras para llegar al subsuelo, el agua en el pasillo central nos llegaba a la rodilla. Y cuando logramos ingresar otra vez a la Neo ya nos llegaba a la cintura. Fue terrible, el agua iba subiendo muy rápido en poquitos minutos. En ese momento, no tuvimos otra opción con mis compañeras de evacuar a esos bebés que estaban en peligro del agua. Además, porque también se había cortado la electricidad ya, que por un lado mejor, porque si no se cortaba, capaz era peor por el riesgo de electrocución.

-¿Cuántos bebés estaban ahí?
-Había aproximadamente 15 bebés. Unos bebés estaban más descomplejizados, bebés que ya habían cumplido con su estadía, que les faltaban poquitos gramos para poder ser dados de alta. Esos bebés fueron con sus mamás, que estaban en la residencia en el piso de arriba. Pero había otros bebés cuyas mamás no estaban, entonces esas mamás también quedaron en el cuidado de otros bebés, junto con un grupo de enfermeras en esa residencia. Mis compañeras y yo fuimos con 5 bebés que estaban más complicados. Amelie, por ejemplo, es una bebé que nació de 27 semanas y que pesa 1 kg. Con ella nos fuimos al primer piso, que está pediatría y nos prestaron dos habitaciones. Nos han ayudado también desde el quirófano a evacuar a los bebés, y la verdad que eso se super agradece, porque ahí te das cuenta de que todo el hospital es un gran equipo. En pediatría estuvimos hasta las 17 porque nadie nos venía a buscar y, si bien en estos momentos los bebés estaban bien y estaban confortables, corríamos riesgo de que Amelia se enfríe. De hecho se estaba enfriando un poco, estaba perdiendo su temperatura. Mis compañeras primero la tuvieron y después yo decido colocármela en el pecho haciendo el método canguro, que nosotros le llamamos a ese sistema que es el contacto piel a piel. En realidad lo tendría que haber hecho con su mamá, pero su mamá no estaba en ese momento, así que decidí hacerlo yo para que ella no siga perdiendo temperatura. Fuimos trasladadas por el vehículo particular del jefe de servicio porque las ambulancias no podían llegar, pero en un momento no nos dejaron pasar porque del otro lado de las vías había 1,60m de altura de agua todavía. Ahí nos vino a buscar la ambulancia, que tampoco pudo seguir su trayecto, y terminamos llegando en el camión del Ejército, así que ese traslado se hizo como en 3 tramos. Fue eterno, pero llegamos al fin. 

Luciana con Amelie. Gentileza: Luciana Marrero. 

- ¿Y ustedes cómo se sentían en ese trayecto? Mientras esperaban a que las busquen y una vez ya encaminadas, ¿qué sentían? ¿Mantenían la calma? 
- Nosotras al momento de traspasar a todos los bebés para otro lado estábamos con mucha calma. Sabíamos lo que estábamos haciendo, que era lo mejor para ellos y siempre nuestra mente estuvo en resguardar a esos bebes de todo peligro. Nunca pensamos "no, no vamos a poder", nunca un comentario negativo, todo positivo. En el tema del traslado sentimos un poco de miedo, pero sabíamos que nos iban a ayudar, sabíamos que íbamos a llegar. Fue bastante engorroso porque en algunos lados los vehículos tenían que pasar el agua que llegaba casi a la cintura, y era complicado con una bebé de 1 kg y encima en el traslado ese. Encima teníamos que hacer traslado sí o sí porque los elementos estaban funcionando por la batería, una vez que la batería deje de funcionar, Amelie se iba a quedar sin vías también. Yo fui con ella en el pecho mientras una de mis compañeras me llevaba la bomba de infusión, el tubo de oxígeno, el monitor que muestra la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno. Nosotras íbamos viendo su colorcito y ella iba súper cómoda. No sé si en algún momento se habrá enterado de toda la travesía que hicimos. También con nosotras iba una mamá que había tenido su cesárea hacía 3 días, así que imagínate el dolor con su bebé en brazos. Pero pudimos llegar y hay una foto que estamos en el camión con los militares, que mostramos nuestras sonrisas de alivio, de poder haber llegado con éxito, con los bebés, con su temperatura conservada, su vida conservada. La verdad que en ese sentido sentimos mucha satisfacción. 

Luciana con su compañera y Amelie en la ambulancia. Gentileza: Luciana Marrero.

-Y a partir de ahí, ¿en dónde se quedaron? ¿Pudieron volver al Hospital?
-El servicio de Neonatología se está revisando, han ido a limpiar y todavía hay barro, todavía hay agua. Yo no volví a ir porque quedé dentro de una lista del personal afectado porque mi casa también se estaba inundando en ese momento, así que por ahí capaz que el lunes ya volvería. Ahora se está revisando si hay algo que se pueda rescatar, pero la verdad que en ese sentido no tenemos mucha fe, porque el agua nos llegaba a la cintura, llegaba hasta donde comienza el huevito, y los motores del incubador están abajo, así que se llenaron de barro, de agua sucia. Los respiradores son un poco más altos, pero con la correntada se cayeron. Las heladeras también, que es donde guardamos la medicación, la leche que se extrae en las madres para alimentar a sus bebés. La verdad que todo tristísimo. En este sentido, sentimos una tristeza enorme, porque no sé cuándo vamos a volver a tener nuestra neo en pie. Los bebés ahora están en la clínica de Empleados de Comercio, que es a donde los trasladamos. 

Luciana junto con dos de sus compañeras en hospital. Gentileza: Luciana Marrero. 

 -Contabas que también fuiste afectada por las inundaciones. ¿Cómo fue el regreso y encontrarte con esta situación?
-Yo logré llegar a las 19 más o menos, porque Empleados de Comercio me queda aproximadamente a 25 cuadras, y me pude volver caminando. Cuando yo estaba en el hospital, me pude comunicar con mis hijos, que se habían quedado solos porque mi marido se había ido a la madrugada a trabajar en el puerto, que también se inundó. Tengo cuatro hijos: el más grande, que tiene 20 años, resguardó a sus hermanas, y mi otro hijo se había quedado a dos cuadras la noche anterior con un amigo, así que mi marido le dijo que se quede allá directamente porque estaba peligroso. Yo vivo a media cuadra del Canal Maldonado, que es el canal donde cedieron las placas de contención, por eso se inundó todo tan rápido. Entró 1,30m de agua en mi casa. Mi hijo más grande, junto a mi cuñado que vive en la parte de atrás del terreno, subieron a mis hijas a la parte más alta de la casa y trataron de rescatar lo más que pudieron de lo que es material. Yo pude tener una comunicación fluida al principio y después se fue cortando la señal y ya no entraban las llamadas. Sabía que mi hijo iba a hacer todo por defender a sus hermanas, pero obviamente el miedo siempre estaba. Creo que apareció después, cuando pudimos ver imágenes de lo que era la ciudad, porque nosotras en el Penna veíamos la situación de alrededor, no pensamos que toda la ciudad estaba así.

-¿Cómo fue el reencuentro con tu familia?
-La casa era un desastre, había barro por todos lados. El barrio era un desastre, porque la gente había sacado ya todo lo que no servía, era terrible. Y fue muy emotivo. Ellos me abrazaron y yo también a ellos. Ellos también escucharon que el Penna se estaba inundando, así que también tuvieron miedo por mí. Mi marido había llegado antes, a las 13, y él llegó con el agua hasta el cuello, casi agarrándose de las rejas. Y bueno, agradecía de que no les había pasado nada y que estaban todos bien. 

Cómo colaborar con los damnificados

A raíz de lo ocurrido en la ciudad bonaerense, surgieron muchas campañas y formas de enviar donaciones a los afectados del temporal. Fundación Nacer, una organización que ayuda al prematuro, se sumó a la causa para aquellas personas que quieran colaborar con el servicio de Neonatología del Hospital Penna.

Posteo de Fundación Nacer Bahía Blanca. 

Asimismo, el voluntariado Las Lilas se dedican especialmente a la residencia donde se encuentran las madres de los recién nacidos. "Hay madres que tienen muchas necesidades cuando van a a tener a su bebé. Tal vez no tienen ropa, llegan sin ningún bolsito, sin pañales. Ellas les dan un apoyo incondicional a esas mamás también", comentó Luciana.

Posteo de @voluntariadolaslilas

Aquellos interesados en donar a Las Lilas pueden comunicarse vía sus redes sociales.