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Tecnología digital, redes sociales y hábitos adictivos

El año pasado, en Argentina, este tema, junto con el de las “apuestas on line”, ocupó parte de las agendas de algunos políticos y llevó a que se tomen medidas concretas al respecto.
Las tecnologías digitales pueden modificar la estructura y función del cerebro. Foto: Archivo MDZ
Las tecnologías digitales pueden modificar la estructura y función del cerebro. Foto: Archivo MDZ

Susan Greenfield, una destacada neurocientífica británica y miembro de la Cámara de los Lores del Reino Unido, expresó hace varios años su preocupación sobre el impacto de los dispositivos electrónicos en el comportamiento humano. Greenfield advirtió que el uso excesivo de estas tecnologías podría contribuir a una forma de "autismo social", donde las interacciones cara a cara se ven reducidas y afectan negativamente las habilidades sociales y emocionales, especialmente de los niños y adolescentes. Algunas personas vieron esto como una preocupación exagerada.

Sin embargo, 8 años después, según el "Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo" (GEM) de la Unesco publicado en julio de 2023, 60 sistemas educativos se vieron en la necesidad de implementar prohibiciones o restricciones sobre el uso de celulares en las escuelas. Luego, otros 19 sistemas educativos adicionales adoptaron restricciones similares, lo que hace un total de 79 sistemas educativos que prohibieron el uso de celulares en las aulas, sin tener en cuenta aquellos países que lo han implementado durante el año 2024. Pareciera que Greenfield no estuvo tan lejos en sus predicciones.

El uso excesivo de estas tecnologías podría contribuir a una forma de autismo social.

A nivel global, las principales razones que llevaron a prohibir o restringir el uso de teléfonos móviles en las aulas fueron:

  • La distracción y disminución del rendimiento académico.
  • El impacto en la salud mental, ya que el uso excesivo de teléfonos móviles se ha asociado con un aumento en la ansiedad, la depresión y otras problemáticas entre los estudiantes. 
  • El fomento de la socialización y habilidades interpersonales.
  • Prevención del ciberacoso.
  • Evitar el acceso a contenido inapropiado.

En mi experiencia como director de colegio, fue la primera vez que hubo un importante consenso entre padres y directores sobre este punto. Pienso que esto se debió gracias a la difusión que le dieron los medios y a las medidas que tomaron las autoridades gubernamentales, lo cual permitió que las familias tomaran conciencia de la verdadera dimensión del problema y de la necesidad de actuar. 

El uso de celulares en las aulas produce la distracción y disminución del rendimiento académico.

Varios colegios armaron dispositivos para restringir el uso de celulares en las aulas

Es importante que esta iniciativa se mantenga y que se refuerce también desde todos los sectores, especialmente en los hogares, para que no sea solamente algo circunscripto al ámbito escolar, sino que sea un tema que se hable, se busquen soluciones y se implemente en cada familia, ya sea retrasando la edad en la que se le compran de dispositivos móviles a nuestros hijos, adquiriendo celulares básicos (que no permiten el uso de las Apps de las redes sociales) en los primeros años de la adolescencia, buscando acuerdos, poniendo límites y, especialmente, dando el ejemplo como adultos.

Para finalizar, quisiera volver a lo que advierte Susan Greenfield en su libro Mind Change: How Digital Technologies Are Leaving Their Mark on Our Brains (“Cambio de mentalidad: cómo las tecnologías digitales están dejando su huella en nuestro cerebro”). Ella argumenta que las tecnologías digitales pueden modificar la estructura y función del cerebro, lo que fomenta comportamientos adictivos y afecta la concentración y la productividad. Greenfield sugiere que la exposición constante a estímulos digitales puede alterar los sistemas de recompensa del cerebro, llevando a una búsqueda compulsiva de gratificación instantánea y disminuyendo la capacidad de atención sostenida. Esto último fue corroborado en muchos países y fue una de las razones más importantes que llevaron a las medidas arriba mencionadas.

Varios colegios armaron dispositivos para restringir el uso de celulares en las aulas.

Otros autores hacen hincapié en los correlatos éticos de este problema, dado que, entre otras cosas, las redes sociales, por ejemplo, pueden manipular el comportamiento de los usuarios mediante algoritmos que explotan sus vulnerabilidades psicológicas, lo que reduce nuestra autonomía, condiciona nuestras decisiones a través de la explotación masiva de datos y nos ofrece contenido que nos mantiene “enganchados”. Esto cobra mayor gravedad cuando la población a la que se dirige son los menores de edad.

Estas observaciones resaltan la importancia de acompañar y educar a niños y adolescentes, a no dejarlos solos frente a este problema. En primer lugar, tomando medidas preventivas con aquellos chicos que aún no poseen dispositivos propios y administrando la exposición frente a los dispositivos que existan en el hogar. A los más grandes, haciéndolos conscientes del tiempo que les dedican a las tecnologías digitales y mostrando alternativas más sanas y atractivas. He podido observar de forma directa cómo un profesor que trabajó este tema durante sus clases, haciendo que sus alumnos investiguen, expongan y debatan, logró que ellos no sólo tomaran conciencia del problema, sino también que adquirieran una mirada crítica y disminuyeran considerablemente el tiempo de exposición a las redes. 

Las redes sociales pueden manipular el comportamiento de los usuarios mediante algoritmos.

Se trata de una situación que nos debe llevar a pensar y a buscar las soluciones concretas necesarias, algo que nos debe ocupar como sociedad, sin hacer la vista gorda a las implicancia éticas y legales, y dentro de las instituciones educativas y en cada familia, encontrando la manera de establecer límites protectores, que mitiguen los efectos negativos en la formación intelectual, moral y en la salud mental de nuestros hijos y alumnos, ayudándolos a formar un juicio crítico sobre este problema, a adquirir hábitos más saludables y a encontrar caminos superadores.

Lic. Juan Francisco Reinoso. Rector del Colegio Los Robles (CABA). Presidente de Comité de Ética del CINME.