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Red flags y green flags: ¿la vuelta del amor romántico?

Los cambios de paradigmas están a la orden del día y relacionarse cada vez es ¿más difícil?.
A los jóvenes les cuesta conectarse y seducir pero también son más selectivos a la hora de vincularse. Foto: Archivo
A los jóvenes les cuesta conectarse y seducir pero también son más selectivos a la hora de vincularse. Foto: Archivo

Las concepciones en torno a la pareja  se van modificando con el correr de los años y las certezas sobre el amor son escasas. Los vínculos son reflejo de una época y no pueden definirse de una única manera ya que para su construcción confluyen numerosas variables culturales y sociales que en muchos casos, están mediadas exclusivamente por el uso de las redes sociales. Una encuesta reflejó un cambio de paradigma en torno a lo que buscan los jóvenes entre 18 y 34 años que podría indicar una vuelta al "amor romántico".

La hipercomunicación y estímulos a través de las redes sociales provocó que para muchos jóvenes sea difícil establecer vínculos y conexiones por fuera de la interacción virtual. Esos contactos efímeros vinieron a llenar vacíos y provocar estímulos inmediatos que rápidamente se desvanecen. Sin embargo, según una encuesta de la aplicación de citas Tinder, la situación se está modificando.

Los resultados del estudio denominado The Green Flags muestran un cambio de paradigma en torno a la forma de relacionarse que tienen los jóvenes de entre 18 y 34 años. Según la investigación, más de la mitad de los hombres y mujeres desean tener una relación romántica pero son conscientes de la dificultad que implica construir algo así. Ambos géneros parecen estar en la misma sintonía cuando se trata de objetivos e intereses en las relaciones, pero pareciera que no lo saben. 

El 68% de las mujeres manifestó estar en busca de una relación romántica. 

"Tanto los hombres como las mujeres encuestados indicaron que sacan conclusiones precipitadas sobre lo que la otra persona realmente quiere y luego construyen narrativas en torno a esas suposiciones pero hombres y mujeres están más alineados en sus deseos de lo que creen", expresa el estudio y los resultados obtenidos en la encuesta dan cuenta de eso. El 53% de los hombres dijeron que quieren una relación romántica, pero creen que menos mujeres (49%) buscan lo mismo. Sin embargo, el 68% de las mujeres manifestó estar en busca de una relación romántica. 

La desconexión entre las expectativas que cada uno de los géneros tiene y las suposiciones sobre los deseos del otro a partir de la evaluación de las “red flags” (señales que nos hacen replantear la dinámica de pareja) o “green flags”(aspectos que deseamos se cumplan en una relación) deriva en que muchos se rinden en ese proceso y el desencuentro toma protagonismo. 

El estudio muestra que las suposiciones más comunes están relacionadas al hecho de buscar una relación casual o a largo plazo y los desencuentros están a la orden del día. Según los resultados, las mujeres subestiman las intenciones de los hombres y su búsqueda de amor mientras que sobrestiman el número de hombres que buscan sexo sin compromiso. El estudio revela que "el 65% de las mujeres cree que los hombres sólo buscan aventuras casuales cuando, en realidad, el porcentaje es menos de la mitad (29%)".

Los datos de la encuesta demuestran que muchos jóvenes están priorizando la búsqueda de profundidad y responsabilidad en las citas y relaciones. "Cada vez hay más dispositivos electrónicos y menos vínculos presenciales, a los jóvenes les cuesta conectarse y seducir pero también son más selectivos a la hora de vincularse y comprometerse. Hay una búsqueda de profundidad", expresó el psicólogo y especialista en parejas, Mauricio Strugo dejando al descubierto un hartazgo en torno al concepto del "amor líquido" que acuñó el sociólogo polaco Zygmunt Bauman y alude a la inconstancia y la autosatisfacción en las relaciones, así como a la naturaleza cambiante e impredecible de este tipo de vínculos marcados por la superficialidad y el individualismo.

“Los jóvenes de ahora no buscan relaciones ideales, han convivido con la situación de más permiso social para las separaciones y pertenecen a una época donde muchos padres se han divorciado por lo que entienden que no tienen por qué comprometerse para siempre si una relación no va”, agregó Strugo. 

“No suelen preocuparse tanto por el mandato de “tener pareja” entonces se toman más tiempo, experimentan más e incluso en muchos casos ni siquiera les preocupa armar una pareja; si es que eligen tenerla suele ser realmente mucho más pensada pero también más endeble”, finalizó el especialista.