Celulares en la escuela: entre la educación y la distracción
Celulares. Foto: Archivo MDZ
Los teléfonos celulares, en particular, se han convertido en una extensión de nosotros mismos, acompañándonos en cada momento del día. Sin embargo, su presencia en el ámbito educativo ha generado un intenso debate sobre su impacto en el aprendizaje de los estudiantes. En la Ciudad de Buenos Aires, la reciente Resolución N.° 2024-2075-GCABA-MEDGC ha reavivado esta discusión, estableciendo pautas para el uso de dispositivos digitales en las aulas. Si bien la normativa busca fomentar un uso educativo de los celulares, la realidad es que muchos estudiantes los utilizan con fines distintos, lo que genera preocupación entre docentes y padres.
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Docentes de todos los niveles educativos coinciden en que la presencia de los celulares en el aula es un desafío constante. La tentación de consultar las redes sociales, jugar o enviar mensajes durante las clases es difícil de resistir para muchos estudiantes. Esto puede afectar negativamente su atención, concentración y rendimiento académico.
Los celulares generan un debate sobre su impacto en el aprendizaje de los estudiantes
Sin embargo, también existe un reconocimiento creciente de que los celulares pueden ser una herramienta valiosa para el aprendizaje. Aplicaciones educativas, acceso a información y la posibilidad de trabajar colaborativamente son algunas de las ventajas que ofrecen estos dispositivos.
La Asociación Argentina de Pediatría ha expresado su preocupación desde hace unos años por el uso excesivo de pantallas en los niños, advirtiendo sobre posibles problemas de desarrollo, como dificultades para dormir, problemas de atención y conductas agresivas. Así afirmaba algunas preocupaciones: "Recordemos que el tiempo en pantalla mayor a 2 horas/día en menores de 5 años se asocia a problemas del desarrollo, tales como conductas agresivas y problemas de sueño, autocontrol, atención y cooperación".
También afirmaba que "conforme los niños crecen, las pantallas se van integrando cada vez más a su vida, y los adultos pierden progresivamente acceso y contacto con lo que los niños hacen en ellas". Por lo cual, "para estos jóvenes, las nuevas tecnologías (computadoras, teléfonos inteligentes o smartphones, consolas, tabletas, etc) son mediadores primarios de las relaciones interhumanas". Y continuaba aseverando: "A diferencia de la mayoría de los inmigrantes digitales, los nativos digitales viven gran parte de sus vidas sin distinguir entre el 'online' y el 'offline'".
Hay un reconocimiento que los celulares son una herramienta para el aprendizaje
Foto: Shutterstock.
Por último, la misma Asociación Argentina de Pediatría recomendaba a los profesionales: "Así como los pediatras interrogamos sobre la dieta alimentaria, debemos preguntar sobre la 'dieta de medios' de los niños. Hay una dieta de medios saludable para cada edad, que debe considerar la adecuada cantidad y calidad". Creo que esta recomendación debe estar vigente para médicos como para profesionales de la educación, no negar el uso pero si racionarlo, como todo dieta equilibrada.
Hay una dieta de medios saludable para cada edad
Por su parte, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires ha llevado a cabo una encuesta que revela que tanto docentes como familias consideran que el uso indiscriminado de celulares tiene un impacto negativo en el bienestar de los estudiantes en la que afirmaba que: "7 de cada 10 familias y casi 8 de cada 10 docentes sostienen que el uso de celulares tiene consecuencias negativas en el bienestar integral de los estudiantes".
La clave está en encontrar un equilibrio entre los beneficios y los riesgos del uso de celulares en el aula. Los expertos coinciden en que es fundamental establecer normas claras y límites, tanto en el hogar como en la escuela. Además, es necesario enseñar a los estudiantes a utilizar estas herramientas de manera responsable y efectiva.

La regulación establecida por la Ciudad de Buenos Aires representa un primer paso importante en esta dirección. Sin embargo, es necesario continuar trabajando en conjunto para encontrar soluciones que permitan aprovechar al máximo las potencialidades de la tecnología, sin descuidar la calidad de la educación.
En conclusión, el debate sobre el uso de celulares en la escuela es complejo y multifacético. Si bien es necesario reconocer los desafíos que plantea, también es importante aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. La educación de calidad en el siglo XXI exige una mirada integral que contemple tanto los aspectos pedagógicos como los tecnológicos.
Habrá que hacer docencia, como decimos en el medio, acerca del buen uso de la tecnología y de los celulares con nuestros alumnos. Si la regulación apunta a esto bienvenida, si busca solo restringirlos, luchará con molinos de viento.
Es necesario continuar trabajando en conjunto para encontrar soluciones.
* Mag. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.

