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El lago argentino que tenía el tamaño de Nueva York y desapareció: los motivos

The Guardian volvió a visitar los lagos Colhue Huapi y Musters, y descubrió que el primero estaba seco. Las autoridades intentan salvar el lago hermano.
El lago Colhue Huapi comenzó a registrar menores niveles de agua a través de los años. Foto: X
El lago Colhue Huapi comenzó a registrar menores niveles de agua a través de los años. Foto: X

Al sur de la provincia de Chubut se ubican los lagos Colhué Huapí y Musters, que supieron ser de vital importancia para los pobladores de Colonia Sarmiento, la localidad más cercana. Pero, con el paso de los años, ambos se fueron secando, resultando en la total desaparición del primero.

Desde hace años, los vecinos e investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INCA) vienen denunciando la sequía de los lagos y la mala gestión ambiental que han realizado las diferentes autoridades que gobernaron la provincia. En ese marco, periodistas del diario británico The Guardian visitaron la zona afectada junto a la ingeniera agrónoma Yeni Szlapelis, también investigadora del INCA.

Skapelis trabajó durante veinte años estudiando la zona de los lagos, por lo que advierte que, si el panorama continúa de la misma manera, el lago Musters también podría desaparecer. "Lo triste es que está empeorando", expresó la experta al medio británico.

Hace años, el lago Colhué Huapí llegó a abarcar casi 800 kilómetros cuadrados, motivo por el cual se lo compara con el tamaño de Nueva York, la ciudad que tiene un tamaño de 783 kilómetros cuadrados. El lago Musters, en cambio, cuenta con la mitad de ese tamaño en superficie, aunque es casi seis veces más profundo de lo que llegó ser el primero, ubicándose a pocos kilómetros al oeste.

Así se ven los lagos Colhué Huapí y Musters en la actualidad, por la sequía. Foto: INTA

En 2023, la revista Science publicó un estudio detallando que la mitad de los lagos del mundo se están reduciendo debido a factores del cambio climático, incluyendo el río Senguer, y sus dos lagos principales, en Chubut. "La pérdida del lago Colhué Huapí es resultado de una historia de decisiones de gestión en una batalla perdida para proteger los niveles de agua en el lago Musters, que sirve como embalse para la región", señalaron en el artículo.

Lo que sucede, de acuerdo a lo explicado por los investigadores al medio, es que el agua del río Senguer se desvía desde su cuenca alta para inundar los campos, creando "mallines" (prados húmedos) para el ganado, "una práctica agrícola utilizada por muchos ganaderos". Luego, en la cuenca baja, según detallan, "el lago Musters guarda una reserva de agua que está expuesta al sol patagónico y a vientos intensos, lo que provoca altas tasas de evaporación".

Lo que sigue es el traslado del agua por diferentes acueductos hacia ciudades como Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia. En consecuencia, al menos 500 mil personas dependen del agua proveniente de la cuenca del río Senguer.

Luis Kruger (78), uno de los vecinos que vio al lago en su máximo esplendor, contó nostálgico al medio: "Solíamos navegar, pescar y jugar en el agua. Era un lugar hermoso”. Su familia había adquirido una pequeña casa junto al lago en la década de los '40, por lo cual creció admirando la belleza de las aguas azules y disfrutando de criar las ovejas que se hidrataban gracias al lago. Sin embargo, desde el 2020 se registraron sequías aun mayores y lo que solían ser kilómetros repletos del espejo de agua, se convirtió en tierra y polvo que comenzó a dañar sus pulmones. "Fue toda una vida de trabajo perdida", reconoció con tristeza el hombre.  

Cómo fue disminuyendo la superficie abarcada por el lago a través de los años. Foto: INTA

Ante la problemática hídrica, en 2022, Ana Clara Romero, diputada nacional por Chubut presentó un informe que advertía acerca de la crisis hídrica que atraviesa la población desde hace décadas. En dicho documento, la legisladora afirma que esto ocurre como consecuencia a la emergencia climática, la disminución de capas de nieve y precipitaciones, así como los acueductos dañados.

Si bien en marzo del mismo año, la llegada de la tormenta El Niño, se registraron precipitaciones y, más tarde, una crecida en el lago como no se veía desde el año 1999. No obstante, se trata de un alivio temporal, puesto que la disminución de la capa de nieve de los Andes (hasta un 45% para mediados de siglo, según la NASA) es un indicador de que la crisis hídrica en la región va a aumentar en los próximos años.

"Además de los cambios en las precipitaciones y la temperatura media, el cambio climático ha producido cambios en la frecuencia, intensidad, extensión espacial y duración de los fenómenos extremos. En este marco, todos los indicadores determinan un panorama climático desfavorable, por lo que ningún horizonte mejorará las posibilidades de lluvia y las sequías están lejos de revertirse, al menos en el mediano plazo", reveló la diputada en su informe.

A lo largo de los años de peores crisis, los vecinos, maestros, trabajadores, estudiantes realizaban campañas de concientización sobre el buen manejo del agua en la región, con el fin de que se encuentre una solución y, así, evitar la migración. "Tenemos que pensar en soluciones, no sólo para la propia vida, sino para las generaciones venideras", pensó el profesor Guille Gettig, fundador del grupo un Abrazo al Musters en charla con The Guardian, y agregó: "No quiero que mi nieto se vaya porque lo obliguen, porque es inhabitable. Si se va de aquí será porque fue su elección".