¿Qué une a Franco Colapinto, Juan Manuel Fangio y la Revolución Cubana?
Si preguntamos ¿qué une a Franco Colapinto con Juan Manuel Fangio?, resultará obvio responder: “el automovilismo”. ¿Pero la Revolución Cubana qué tendrá que ver con un quíntuple campeón mundial de automovilismo (el genial “Chueco” de Balcarce) que corrió a mediados del siglo XX y una auspiciosa promesa juvenil (Franco Colapinto) que lleva corridas solo tres carreras en Fórmula 1 durante el presente 2024?
En el fondo, el pretexto sigue siendo recrear historias y forzar desde una alentadora noticia deportiva plena de actualidad, como es que un joven piloto argentino vuelva tras 23 temporadas (el último fue Gastón Mazzacane en 2001) a ocupar una butaca en la máxima categoría del automovilismo mundial, con un hecho histórico del pasado (desconocido por muchos) y acaecido en el marco de un suceso que conmocionaría al mundo, nada más y nada menos, que la revolución cubana.
“Carburando" - Conjeturando
Después de su debut en F1 en el histórico circuito de Monza el 1 de septiembre de 2024, Franco Colapinto sumó puntos por primera vez en Azebaiyán (Bakú) y terminó 11° en Singapur (Marina Bay). Su próximo desafío será el 20 de octubre en el Gran Premio de Estados Unidos. En medio de esas muy alentadoras presentaciones declaró a la prensa que su máximo ídolo deportivo era Juan Manuel Fangio.
Excelente. ¿Alguien podría discutirlo? Algunos pondrán primero a Messi, otros a Diego, otros a Ginobili, a Vilas, Monzón, etc. Afortunadamente, todos son argentinos. Y debo confesar, que la excusa para la nota fue la oportuna declaración de Colapinto, pero hoy les contaré cuando en 1958 secuestraron a Juan Manuel Fangio, campeón de F1, en Cuba.
Esa es la historia de un hecho con trasfondo político y que tenía un objetivo comunicacional del que participó activamente otro argentino: Ernesto "Che" Guevara. En fin, deporte, historia y política, otra vez corriendo juntos.
El Malecón de La Habana
Mucha agua bañó ese Malecón de La Habana desde aquella carrera en 1958. Y aunque muchos ideales revolucionarios puedan seguir vivos y latentes, hay connotaciones evidentes sobre dicha revolución que se encuentran en las antípodas de lo que se reclamaba por aquel tiempo. Al margen de las consideraciones, existieron hechos curiosos que sacudieron al mundo en momentos de la incipiente Revolución Cubana.
Aquel hecho fue una estrategia para difundir los ideales revolucionarios donde hubo argentinos protagonistas. Y no me refiero a Ernesto “Che” Guevara, nervio y motor en todo ese proceso revolucionario. Me refiero a otro: el quíntuple campeón mundial de automovilismo, Juan Manuel Fangio, cuyo secuestro persiguió la intención de advertir al mundo del nuevo momento político en el Caribe y poner en jaque al dictador Fulgencio Batista.
“Operación Fangio”
El gobierno del dictador Batista diseñó un escenario proclive a los inversores y productores (preferentemente estadounidenses) para el desarrollo de actividades lúdicas, recreativas o relacionadas con el “mundo de la noche”. La idea fue atraer turistas adinerados, provenientes básicamente desde el vecino EE.UU.
Entre los móviles que generarían atractivos estaba el Gran Premio de Automovilístico de Cuba. Había comenzado a disputarse en 1957, en el callejero circuito trazado en la Avenida Malecón sobre la playa de La Habana. Esa primera carrera fue ganada por Fangio al mando de un Maserati.
La segunda edición había generado más expectativa aún. La Habana desbordaba de turistas. Cientos de medios de comunicación internacionales llegaron para cubrir el espectáculo deportivo. Mientras tanto, el “Chueco” de Balcarce empezaría la temporada como quíntuple campeón del automovilismo mundial.
Por otro lado, el día previo a la carrera, los opositores al régimen de Fulgencio Batista, enrolados en el revolucionario “Movimiento 26 de Julio” liderado por Fidel Castro llevaron adelante la “retención patriótica” (como sostuvieron a través de Radio Rebelde) de Fangio. El revolucionario “M. 26 de Julio” y su “Operación Fangio” claramente perseguían el objetivo de que el mundo hablara de ellos. Mostrarse como la oposición a la dictadura y, sobre todo, difundir los planes de la revolución cubana.
El campeón y la revolución
“En este mismo lugar fue secuestrado por un comando del Movimiento 26 de Julio dirigido por Oscar Lucero, el cinco veces campeón mundial Juan Manuel Fangio. Ello significó un duro golpe propagandístico contra la tiranía batistiana y un importante estímulo para las fuerzas revolucionarias”. Este texto se encuentra en una placa de ingreso al histórico “Hotel Lincoln” sobre calle Virtudes 164 en el barrio El Vedado. En ese hotel se alojaba Fangio, y desde ahí fue secuestrado.
El secuestro duró 27 horas. Fue el 23 de febrero de 1958. Se había llevado adelante la clasificación previa a la carrera y Fangio no quedó conforme con el rendimiento del auto. Conversaba en el hall del hotel con su equipo. Estaba contrariado. Discutía sobre las falencias que le encontraba al nuevo modelo de su Maserati. Lo esperaban unos periodistas en otro salón y algunos fanáticos para tomar unas fotos. Alguien se arrimó a él y a punta de pistola le dijo: “Fangio, esto es un secuestro”. Hubo un esbozo de reacción por los pocos que percataron la situación, pero la amenaza de que todo se complicaría hizo que rápidamente el hecho se consumara. Fangio había sido secuestrado. Sus captores lo subieron a un Plymouth de color verde que esperaba en la vereda. Empezaba así el suceso que tendría al mundo en vilo.
“No tenemos nada contra usted campeón. Solo queremos que el mundo hable de la lucha revolucionaria que estamos librando contra la dictadura”; le habría dicho Manuel Uziel, uno de los comandos, al “Chueco”.
Al día siguiente la carrera se corrió igual. Batista no quería mostrar debilidad, mientras miles de militares y policías comenzaban la búsqueda del piloto argentino por toda la isla.
Una versión sostiene que Castro dudó sobre la situación encarada después del secuestro, pues razonaba que se corría el riesgo que Fangio muriera en la víspera como consecuencia de un enfrentamiento y que el régimen de Batista acusara a los revolucionarios del deceso del querido corredor con el consiguiente desprestigió revolucionario.
Lo cierto fue que Fangio terminó estableciendo una buena relación con sus secuestradores y hasta les sugirió cómo debían liberarlo. Y así fue. Una vez consumado el efecto propagandístico y terminada la carrera, ante el riesgo de una contienda armada, dispusieron entregarlo.
Lo primero que hicieron fue contactarse con la sede diplomática argentina siguiendo la iniciativa del propio Fangio, cuyo embajador era Raúl Guevara Lynch, vaya paradoja, tío de “Che” Guevara (y para continuar con consideraciones de “re – actualidad”, pariente directo de Alberto Benegas Lynch, mentor del actual presidente Milei). Y así, pasada las 23 del 24 de febrero lo entregaron en la casa de Mario Zaballe, agregado militar argentino en la isla cubana. Ese fue el lugar acordado: Edificio 20 - Calle 12 del Vedado – Piso 11 A.
“Abran la puerta soy Fangio”
"Estos son mis amables secuestradores, mis amigos secuestradores", sostuvo ante la mirada atónita de Zaballe. Los secuestradores lo dejaron ahí. Fangio declaró luego, según Eduardo Gesumaría, autor del libro “El otro Fangio”, que hasta le pidieron disculpas.
Fangio estaba lejos de comulgar con las ideas de Castro. El “Chueco” se definía como un conservador, pero estableció un buen vínculo con sus secuestradores. Al cabo de unos días, tres de sus captores fueron apresados. Fangio intercedió ante el régimen de Batista para que no los fusilaran. Obviamente, la petición no fue considerada.
A los meses la revolución “castrista” triunfará. Fangio será invitado por Faustino Pérez (otro de sus secuestradores) a la asunción del poder tras el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959. “Fangio no pudo asistir, pero viajó en 1981 por cuestiones comerciales como presidente honorario de Mercedes Benz Argentina. Ese año Fangio visitó la casa en la que permaneció secuestrado, habló con las mujeres que lo atendieron y hasta se encontró con Fidel Castro”. (E. Gesumaría).
La cordial relación también se manifestaba en que cada 24 de junio, el día de cumpleaños de Fangio, cuando le llegaba infaltablemente un telegrama de salutación de “sus amigos secuestradores”. Además, varios funcionarios cubanos vinieron a saludarlo a Argentina en contadas oportunidades. Más aún, cuando falleció (17 de julio de 1995) a su velorio llegó una corona de Fidel y otra del “M. 26 de Julio”.
Colapinto y su idolatría
En declaraciones recientes, sostuvo Colapinto:"Empecé mi carrera en el automovilismo, leí mucho sobre Fangio, miré documentales, videos y es él que me metió y me inculcó el automovilismo en la sangre. Así que es él que siempre va a estar conmigo en el corazón. Es mi ídolo. Mi favorito. Siempre, primero, Fangio”. Probablemente he aquí una historia del “Chueco” que quizás Franco no conocía.