Solo algunas ciudades de Argentina cumplen con la regla de los "15 minutos": qué significa
Un reciente estudio, publicado en Nature Cities, revela que solo una pequeña fracción de las ciudades del mundo cumplen con la definición de "ciudades de 15 minutos". Este concepto implica que los servicios esenciales estén a una distancia accesible a pie o en bicicleta.
La investigación, llevada a cabo por un grupo de especialistas, incluye el desarrollo de una plataforma web que traza un mapa global para evaluar qué tan cerca están las ciudades de esta filosofía urbana.
El mapa permite visualizar cómo se distribuyen los servicios esenciales en las ciudades de todo el mundo y cuánto tiempo se tarda en acceder a ellos. El análisis expone que, para que la mayoría de las metrópolis alcancen el estatus de "ciudades de 15 minutos", sería necesario reubicar una gran parte de los servicios existentes o, en su defecto, incorporar una cantidad significativa de nuevas instalaciones, lo que resultaría inviable en muchos casos.
Esta idea promueve una mayor eficiencia y equidad en las ciudades, favoreciendo un estilo de vida respetuoso con el medioambiente, en el que los ciudadanos puedan acceder a las principales necesidades diarias en un máximo de un cuarto de hora.
Los autores del estudio dividen estos servicios esenciales en nueve categorías: actividades al aire libre, educación, compras, alimentación, transporte, cultura, ejercicio físico, servicios públicos y salud. Según Vittorio Loreto, investigador del Complexity Science Hub y de la Universidad Sapienza de Italia, "muchas ciudades europeas presentan altos niveles de accesibilidad, y Viena es un claro ejemplo". No obstante, ciudades en América del Norte, África y partes de Asia muestran tiempos considerablemente más largos para acceder a estos servicios.
Qué ciudades de Argentina logran ser "ciudad de 15 minutos"
En Europa, ciudades como Zúrich y Milán destacan por su proximidad a los servicios esenciales, con tiempos de acceso que oscilan entre los cinco y seis minutos a pie y alrededor de tres a cuatro minutos en bicicleta. París también se suma a esta lista con tiempos similares.
En Argentina, la realidad es diferente. Buenos Aires, por ejemplo, requiere un promedio de 18,57 minutos a pie para acceder a los servicios básicos, mientras que en bicicleta se necesitan 7,58 minutos.
Otras ciudades como el Gran Mendoza, San Miguel de Tucumán y La Rioja presentan tiempos aún más prolongados, superando los 19 minutos a pie en algunos casos, lo que las aleja de la categoría de ciudades de 15 minutos.
No obstante, existen algunas excepciones dentro del país. El mapa también muestra que ciudades como San Juan, Rosario, Resistencia y Corrientes alcanzan el estatus deseado, con un promedio de 14 minutos a pie y 6 en bicicleta.
La ciudad mejor puntuada es Viedma, donde se necesita solo 8 minutos caminando y 4 en bicicleta, destacándose como un ejemplo a seguir dentro del territorio argentino.
Un cambio complicado
La transición de un área urbana a una ciudad de 15 minutos es una perspectiva difícil y requiere -indica el estudio- una planificación urbana eficiente, una reforma del transporte y un compromiso con los servicios y recursos esenciales de alta calidad.
La investigación se centró en 50 ciudades en profundidad, como Atlanta (EE.UU); Pekín, Buenos Aires, Milán (Italia) o Londres, para las que definieron y midieron el tiempo de proximidad (TP), tanto a nivel local como para cada ciudad en su conjunto, es decir, cuánto se tarda desde un punto concreto en llegar a los servicios, ya sea andando o en bicicleta.
Los datos revelaron diferencias llamativas no solo entre urbes sino también dentro de una misma ciudad, “lo que implica que la accesibilidad no es una ‘moneda’ distribuida por igual en la población, con una estructura céntrica de las ciudades o policéntrica”.
El análisis también destaca sistemáticamente patrones en los que los centros de las ciudades tienen mejor acceso a los servicios que las zonas periféricas. Pero “existen notables excepciones, como París o Barcelona, cuyas recientes políticas para aumentar el acceso local a los servicios son bien conocidas”. Estas ciudades muestran una accesibilidad distribuida de forma más uniforme, "superando la típica división centro-periferia”.
Los autores señalan que basarse en datos abiertos para su herramienta y análisis puede introducir ciertos sesgos, como la exclusión de zonas sin información suficiente.
Para acceder a la investigación completa hacé clic acá.