Presenta:

Impulsan un proyecto de ley para dar herramientas a los alumnos en gestión emocional

El psicólogo y presidente de la Fundación Educación Emocional de Argentina, Lucas Malaisi, dialogó con MDZ y enumeró los ejes de la pirámide de nutrición emocional para preparar a los chicos a futuro.
La educación emocional? es el proceso educativo que tiene como objetivo el desarrollo de herramientas emocionales en el alumno. Foto: Freepik
La educación emocional? es el proceso educativo que tiene como objetivo el desarrollo de herramientas emocionales en el alumno. Foto: Freepik

Lucas Malaisi es psicólogo sanjuanino y presidente de la “Fundación Educación Emocional de Argentina”. Con más de una década de experiencia en el campo de la psicología, dedicó su carrera a investigar, desarrollar y promover la importancia de la educación emocional en los entornos educativos y sociales.

En ese camino se convirtió en el creador y principal impulsor de la Ley de Educación Emocional, un proyecto innovador que busca integrar de manera formal la enseñanza de competencias emocionales en la currícula escolar. Con esta ley, asegura que se podrá dotar a las nuevas generaciones “de las herramientas necesarias para gestionar sus emociones, mejorar sus relaciones interpersonales y construir una sociedad más empática y resiliente”.

Lucas Malaisi lleva adelante numerosas charlas, talleres y conferencias, compartiendo su visión e instruyendo a docentes, padres y profesionales de la salud mental.

Es en una de esas charlas dialogó con MDZ y expresó que sus talleres se centran en una pirámide de “nutrición emocional” de adultos, con los cuales se busca sanar el amor propio.

“Repasamos un poco el tipo de crianza que tuvimos, las heridas emocionales, y después aprendemos a nutrirnos emocionalmente para poder dar eso que todos necesitamos, que es el amor. Nadie da lo que no tiene. Entonces, en mi afán de trabajar la educación emocional de los niños, me di cuenta que, primero, hay que trabajar con los adultos”, expresó.

Lucas Malaisi es creador y principal impulsor de la Ley de Educación Emocional en Argentina. Foto: Freepik

En cuanto a su gran cruzada por lograr que se regule una Ley de Educación Emocional, contó que el espíritu de esa propuesta es “que se garantice en la escuela el abordaje del aspecto emocional”.

“Para eso, hace falta un marco legal que garantice el alcance sistémico a todas las escuelas, que sea sustentable, que sea una política de Estado. Es decir, que se sostenga en el tiempo, y en el que los chicos puedan y tengan la oportunidad de aprender a reconocer lo que sienten, poder expresarlo asertivamente y desarrollar la empatía. Estas habilidades, a lo largo del tiempo, entrenadas, van a redundar en una mejor calidad de vida, en personas más satisfechas, y una disminución de conductas sintomáticas, que hoy abundan como son: el bullying, el suicidio, adicciones, violencia, violencia de género, depresiones, trastornos de ansiedad y otras, que son influidas además por como por ejemplo la irrupción de las tecnologías”, explicó quien es además autor de varios libros como "Descubriendo mis emociones y habilidades” y "Modo creativo – Educación emocional del adulto”.

Una escuela más comprensiva

En esta búsqueda de una sistematización de estrategias, de técnicas, para poder escuchar a los niños, niñas y adolescentes, Malaisi enfatiza que es necesario brindar un espacio para un enfoque emocional, algo que siempre estuvo relegado en el sistema educativo formal.

Lucas Malaisi es psicólogo sanjuanino y presidente de la “Fundación Educación Emocional de Argentina”. Foto: Instagram @lucas_jj_malaisi

“La escuela tomó la forma que tiene hace más de un siglo, y no se fue aggiornando. Yo pretendo que se adapte a los tiempos que corren. Que sea una escuela comprensiva ante la complejidad de la situación social. Hoy parece que todo apunta a ese analfabetismo emocional que tenemos como sociedad, y para paliar esta situación no hay soluciones mágicas. Por eso impulso que haya una ley, para que este abordaje no quede en la simple voluntad de algún directivo escolar”, expresó el psicólogo.

Una legislación similar a la que busca en Argentina, fue aprobada hace poco tiempo en Colombia. Y en Argentina, hay provincias del norte y litoral del país que ya la incorporaron como leyes provinciales. “Hay cinco provincias que ya tienen esta ley aprobada, que son Corrientes, Misiones, Chaco, Jujuy y Tucumán. Ahora se está trabajando muy fuerte en Chubut, y si Dios quiere, también se aprobará pronto en mi provincia, San Juan”, señaló.

“El gran desafío que contempla la Ley de Educación Emocional comienza con el propio docente, los padres, el nivel organizacional, y por último, en estudiantes, todo con una planificación previa. Porque primero hay que formar a los educadores que son los que van a transmitir este recurso a los chicos. Cuando estas herramientas las tengan los adultos y después se institucionalice, el proceso funcionará con su propia inercia y, en un futuro, los niños que recibieron educación emocional en la escuela, cuando crezcan ya van a encargarse de trabajar con las próximas generaciones”, indicó Malaisi.

También, aclaró que la educación emocional que se busca no tiene un “enfoque terapéutico”. “No pone el foco en los chicos que tienen algún trastorno o donde ya se ocasionaron estos daños, lamentablemente. Se busca, por el contrario, un enfoque preventivo. Contar en las escuelas con un gabinete psicopedagógico es una estrategia buena, pero es errada y prontamente no va a ser suficiente. No podemos esperar a que el chico enferme para intervenir, porque es llegar tarde", dijo.

"Por el contrario, con la educación emocional intervenimos con los niños sanos, desarrollando estas habilidades para que tengan recursos cuando tengan una situación difícil. Estamos llegando tarde, como sociedad tenemos una miopía del futuro. No vemos las consecuencias, o no nos anticipamos, sino que atacamos lo urgente, pero estamos relegando o procrastinando lo importante”, enfatizó.

Pirámide de nutrición emocional

Como pautas para comenzar a trabajar sobre la educación emocional en los niños, niñas y adolescentes, el psicólogo enumeró siete ejes claros:

  • Nutrición emocional. es la que imparten los padres hacia sus hijos. Si les dan amor propio, ellos van a desarrollar su autoestima. Ese es el escudo protector que los va a inmunizar ante un montón de problemas cuando los padres no estén. El amor propio tiene que ver con la ternura, las caricias, respetar sus tiempos, los abrazos, estar presentes, decirles Te amo.
  • Gimnasio emocional: hoy se los sobreprotege muchos a los chicos, pero hay que ejercitar que tengan frustraciones moderadas y episódicas, que son las que hacen bien y los preparan para lidiar con las dificultades en el futuro.
  • Límites: necesarios para manejar las emociones.
  • Juego libre: se trata de darles mucho tiempo libre para que se aburran y puedan inventar un juego. No el juego enlatado con las nuevas tecnologías.
  • Ideas empoderadoras: es tener mucho cuidado con lo que dicen los padres de los hijos. Que sus mensajes, sin mentirles, sean empoderadores: Estoy orgulloso del esfuerzo que hacés. Te felicito… Los chicos construyen su identidad en función de estos mensajes que le dicen los padres.
  • Deberes y obligaciones: Mucho se habla de derechos, pero nadie habla de los deberes y obligaciones que tienen los chicos, como por ejemplo ir a la escuela, respetar a los adultos, a las mascotas, estudiar… Hay que destacar la importancia de ese rol en la disciplina.
  • Los placeres: puede ser ver televisión, estar con el celular… Tienen que estar presentes en esta nutrición emocional, pero en menor medida.

“Lo que hoy ocurre es que esta pirámide, en la actualidad se han invertido. A los niños se les dan muchos placeres y la base, que es el amor, es escaso”, aseguró el psicólogo.