Cuánto cuestan los alcoholímetros que podrían adquirir los comercios gastronómicos
Un proyecto presentado por la legisladora del PRO, Laura Balsells Miró instaló el debate: buscan que los locales gastronómicos como bares, restaurantes y bodegas compren sus propios alcoholímetros para hacer testeos voluntarios a sus comensales o clientes. La polémica radica en la postura que puedan tomar los comercios y MDZ averiguó los precios de la herramienta para hacer el test de alcoholemia a la salida de cada establecimiento. En caso de ser aprobado el proyecto mencionado, serían los locales los encargados de tener que comprar estos elementos.
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En concreto lo que buscan con la iniciativa, como ya ha comentado MDZ Online, es prevenir accidentes de tránsito que se producen luego de que los conductores se encuentran en bares o boliches y volviendo a sus casas o trasladándose de un lugar a otro, chocan y ocasionan muertes o lesiones que pueden ser graves. Lo que busca el proyecto es que sea obligatorio que los locales tengan la posibilidad de realizar los testeos, aunque el mismo será voluntario por parte de los clientes.
Ese alcoholímetro que debe tener por obligación el comercio no será otorgado por el Estado, sino que tendrán ellos mismos que afrontar la compra del elemento. El valor del mismo va de los $14.000 a los $50.000 según pudo averiguar MDZ. De todas formas, hay alcoholímetros que son mucho más caros, pero con las características que tienen los que están dentro del rango de precios mencionado, un local podría costear alcoholímetros con una larga vida últil.
Distintos especialistas en la materia confirmaron que no hay especificaciones de cuántos años puede durar un alcoholímetro, pero que todos cuentan con lo suficiente como para poder realizar una enorme cantidad de testeos, aunque destacan que cada un determinado tiempo necesitan "recalibrarse" para poder seguir funcionando. Sin dudas, este último punto debe ser tenido en cuenta en caso de que el proyecto se apruebe.
Mientras que también destacaron que los alcoholímetros pueden utilizarse por "lecturas", es decir, por usos. "Algunos vienen con 300 usos, otros de 500 y hay también de 1.000 usos. Los profesionales o semi profesionales tienen 1.000 lecturas, también hay otros que usa la policía que requieren la recalibración después de un tiempo, depende de cada artefacto", explicó el perito vial Buddy Roitman a MDZ.
Lo único descartable, en este caso, son las boquillas que tienen que ser cambiadas luego de realizar el testeo. De hecho, en los controles de tránsito las boquillas se las dejan los conductores que son examinados. En ese caso, los detalles del proyecto no lo explican, pero ese pequeño costo también debería ser afrontado por los mismos locales.
Al realizar una compra de un alcoholímetro, el mismo viene con 5 boquillas incluidas. El valor de las mismas, según pudo averiguar este medio, oscila entre los $500 y $1.000 cada una; aunque las compras se realizan en cantidades mayores.
En cuanto a la opinión de los comercios gastronómicos respecto de esta medida, MDZ evidenció que hay un buen porcentaje a favor de la medida, aunque con algunas reticencias a hacerse cargo de los costos que esto implica. Otros también manifestaron que el valor de un alcoholímetro es "mucho menor al costo de lo que en este caso evita, que es perder una vida".
Sin embargo, también hay comerciantes gastronómicos que plantearon sus dudas respecto de la obligatoriedad de contar con el alcoholímetro y que no sea obligatorio realizarlo a los clientes. "Entramos en un gris importante ahí, nosotros tenemos que tenerlo pero si hay un borracho que no quiere hacérselo, no se lo puede someter al control", comentaron en distintos locales a este medio. A su vez, tampoco un dueño de un restaurante puede evitar que ese conductor borracho se suba a su propio auto, sino que solamente le puede generar un llamado de atención o pedirle que tenga consciencia al mostrarle el resultado del testeo.
Otro aspecto a tener en cuenta es que se planea que sea el comercio el que tenga que dar aviso a las autoridades de tránsito al detectar que un cliente salió en estado de ebriedad hacia la calle a conducir su vehículo para que el mismo pueda ser abordado antes de cometer un accidente que ocasione muertes en rutas, avenidas o accesos de Mendoza.
Si bien el proyecto no es una realidad y aún se debe tratar en las dos cámaras de la Legislatura, los comerciantes ya analizan cómo se acomodarían a la futura medida. En caso de convertirse en una ley, Mendoza sería la primera provincia del país en tener una iniciativa de estas características.

