La historia de los argentinos que sobrevivieron tras ser secuestrados por Hamás
"Sentía como disparaban contra la puerta del refugio. Por suerte había escuchado de una maestra que cuando algo así sucediera, había que irse a una esquina de la habitación y tirarse en el piso: Eso nos salvó. Sentíamos como las balas pasaban por encima nuestro. Fernando sintió el calor de una bala pasar por encima de sus hombros. Después de eso, entraron", contó Luis Har al referirse a esa mañana, cuando cerca de las 6:20 de la mañana del 7 de octubre del 2023 , un grupo de integrantes del grupo palestino Hamás ingresaron en la casa de Clara Marman, su pareja en Israel y luego los tomaron de rehenes junto a otros tres familiares. Casi un año después, ambos pudieron contar la historia en una charla en Argentina organizada por el Foro Argentino Contra el Antisemitismo (FACA).
La historia de Luis y Clara, dos argentinos en Israel
Luis se fue a Israel a los 18 años en 1971. "Yo quería vivir en un kibutz, ese era mi sueño, pero a mi padre al principio no le gustaba la idea". Luego el padre de Luis se fue convenciendo y al ver la determinación de su hijo por vivir en Israel, lo ayudó. Dos años después, vivía en un kibutz y estaba haciendo el servicio militar. Luis cuenta que fue tanquista en su servicio en el Ejército de Israel y que combatió en la guerra de 1973, conocida como la Guerra del Yom Kipur.
Clara, llegó a Israel en los ochenta y cuando conoció la vida en el kibutz, se dijo "yo puedo probar esta vida" y nunca se fue. Verdaderamente fue cautivada por la vida en los kibutz.
Un kibutz es un asentamiento, originalmente agrícola en el que se vive y se produce de manera colectiva. Con el tiempo, este tipo de forma de vida comunitaria incorporó la industrialización, pero mantuvo el espíritu comunitario. Probablemente, algo de las relaciones humanas y de la tranquilidad que se generan en este tipo de colectividades fue lo que tanto atrajo a Clara y a Luis a la vida en los kibutz.
El 7 de octubre
Un día antes del secuestro, el seis de abril de 2023, Clara invitó a sus hermano Gabriela y Fernando, a su sobrina de 19 años, Mía y a Luis, su pareja a festejar un cumpleaños en el kibutz Nir Itzjak cerca con la frontera de la Franja de Gaza, la idea era tener una agradable reunión familiar y luego, sus familiares que los visitaban desde Jerusalén, se quedarían a dormir. A las 6:20 de la mañana escucharon sirenas. Luego, por diferentes grupos de WhatsApp les llegó que había peligro. Minutos después escucharon como rompían las ventanas y entraban en la casa. En ese momento se metieron al cuarto de refugio, pero esto solo retrasó por poco tiempo el cometido de la célula de Hamás.
"Eran cinco terroristas, vimos que estaban drogados porque tenían las pupilas dilatadas, actuaban como salvajes y nos llevaron en camioneta", contó Clara, quien manifestó que durante todo el traslado y su cautiverio, pudieron estar juntos en familia, algo que fue completamente clave para poder resistir el largo cautiverio que vivieron tras convertirse en rehene s de Hamás.
Una vez cruzada la frontera, en la Franja de Gaza, fueron llevados por túneles hasta llegar a una casa particular, en la que la fachada era una obra en construcción. En ese domicilio, el dueño de casa, que era integrante de Hamás, había evacuado a su familia, para que se pueda utilizar su hogar como centro de detención. En ese lugar, Clara, Gabriela y Mia, estuvieron 51 días y Luis y Fernando 129.
"En la casa había cinco terroristas con nosotros, vigilándonos. No nos dejaban hablar muy fuerte porque decían que los drones israelíes podían captar nuestra voz y eso iba a provocar que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu envíe aviones para explotar la casa y matarnos a todos. Ellos decían, que Netanyahu quería asesinarnos a todos para no tener que intercambiarnos por rehenes palestinos", contó Luis.
A pesar de tener que hablar con susurros durante buena parte del día, a cierta hora, los cinco se reunían y se sentaban juntos, mientras Luis les contaba una historia: "se institucionalizó como las historias de Luis al anochecer", narró y agregó que esto "era una forma de pasar el tiempo". "En cautiverio, cada minuto se hace eterno".
Una de las preocupaciones centrales residía en cuidar a Mía, la sobrina de 17 años de Clara. Luis contó que hacía lo que fuese para que los terroristas no se quedaran a solas con ella. Sucede que Mía tiene un inglés perfecto. Por esta razón, los integrantes de Hamás le pedían que les traduzca cosas o le preguntaba que significaba diferentes palabras en inglés que le resultaban útiles. Sin embargo, en algún momento la invitaron a mirar televisión con elllos y Luis siempre se metía en el medio para que no tuviesen la oportunidad de estar a solas con ella. "Estaba muy preocupado de que no le hagan nada", indicó.
Las prisioneras fueron liberadas
"En un momento hubo una negociación con Israel y los de Hamás nos vinieron a decir que nos podíamos ir las prisioneras mujeres, pero que los varones se tenían que quedar. Yo no quería, le dije a Luis que quería que nos quedemos todos juntos y que no quería aceptar lo que me planteaban nuestros secuestradores", relató Clara.

Sin embargo, Luis no estuvo de acuerdo: "Le dije a Clara que nosotros éramos prisioneros, no teníamos derecho a decidir ni a opinar de nada. Además, lo más importante era dar una señal de vida a nuestra familia. Hasta el momento no sabían nada de nosotros".
Luego de que se fueron las mujeres, Fernando y Luis tuvieron 79 días más de cautiverio, tiempo en el que se volvieron muy amigos. "Nos contábamos toda la vida uno al otro, nos conocimos como nadie", explicó y explicó como la imaginación fue un importante arma de resistencia: "imaginábamos viajes a Bariloche, a Mendoza, a Australia. Imáginabamos diferentes menús que podíamos comer".
"Luis, somos del Ejército de Israel, los venimos a buscar para llevarlos a casa"
Una madrigada mientras dormían, a las 2.00 am escucharon una explosión. Luego de una balacera, un soldado entró al cuarto en el que estaban prisioneros y escucharon: "Luis, Ejército de Israel, venimos a llevarlos a casa". Luis contó que fue un momento "extraordinario" y que reconoce que esos soldados le salvaron la vida.
Actualmente, todavía hay 101 personas que son rehenes de Hamás, 9 de los cuáles son argentinos. Clara y Luis forman parte de foros de ex rehenes y buscan darle fuerza y esperanzas a los familiares de los prisioneros. "Ellos nos ven a nosotros y piensan que el milagro que nosotros vivimos al ser liberados, les puede pasar a sus seres queridos", completó Clara.
