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De Retiro a Agronomía: los barrios que inspiraron a Borges y Cortázar

¿Cuánto influyeron aquellas esquinas en los cuentos y poemas de dos de los máximos genios de la literatura del siglo XX?

La Ciudad de Buenos Aires es el escenario de buena parte de la literatura argentina contemporánea. Los relatos de la Buenos Aires sitiada por los indios en el siglo XVI de Manuel Mujica Lainez, los "pensativos leones de Parque Lezama" de Ernesto Sábato en Sobre héroes y tumbas y aquella dicotomía de la que se reflexionaba Jorge Luis Borges cuando decía que a la Ciudad no lo unía "el amor, si no el espanto". 

Es que, en CABA, los autores vivieron sus propios desamores, ilusiones y desengaños. Las propias calles y esquinas porteñas representaron una suerte de mapa biográfico y sentimental que se deja traslucir en sus obras. En "Buenos Aires", el poema anteriormente citado de Borges, el autor del Aleph, expresó: "Y la ciudad, ahora, es como un plano de mis humillaciones y fracasos; Desde esa puerta he visto los ocasos y ante ese mármol he aguardado en vano".

Mirá el video en el que se muestran las casas de Cortázar y Borges 

Según Diego Tomasi en Buenos Aires por Cortázar, Cortázar por Buenos Aires (Seix Barrial), la relación entre el autor de Rayuela y la Capital Federal siempre fue tirante. La criticaba frecuentemente, pero siempre que pudo, decidió volver. En la novela Los Premios, en la que un grupo de personajes se encuentran en el Café London en el centro porteño, para subirse al Malcolm, un crucero de placer, tras haber ganado los pasajes, se hace una suerte de radiografía social de los diferentes tipos de habitantes de la ciudad. 

"El grupo que viaja en el Malcolm representa, de algún modo, ciertos estratos de la sociedad porteña. Están los intelectuales que desprecian lo popular; la clase alta sin ningún interés por quienes los acompañan; la clase media más deteriorada, que teme convertirse en clase baja. Y está Persio, un personaje con reflexiones metafísicas que es, de algún modo, la presencia de la vanguardia en la novela. Julio Cortázar dirá muchas veces que no escribió Los premios con un sentido alegórico, sino que sólo intentaba divertirse, pero los críticos han abundado en referencias al carácter de acuarela social de los personajes", explica Tomasi. 

Borges la presenta de múltiples maneras, está la Buenos Aires mítica, la Buenos Aires fantástica, en la que en el sótano de una casa en el barrio de Constitución hay un objeto llamado el Aleph en el que se ven "todas las cosas del mundo", la Buenos Aires de los cuchilleros que se baten a duelo y tantas otras, infinitas, como era el efecto que generaba su obra.  

En vísperas del cumpleaños de Borges, el 24 de agosto y de Cortázar, el 26 de agosto, MDZ visitó los barrios en los que ambos autores vivieron. Borges era oriundo de Retiro, en la calle Maipú al 900 y Cortázar, de Agronomía, más precisamente del Barrio Rawson. En esas casas, los autores escribieron parte de su obra y aquellos barrios inspiraron páginas que cambiaron para siempre la literatura argentina mundial. 

En el tercer piso de Artigas 346, Julio Cortázar escribió "Casta Tomada", un cuento que sigue generando múltiples interpretaciones y que 70 años después sigue cautivando a una nueva camada de lectores. 

Casa de Julio Cortázar, Artigas 346, Barrio Rawson.

En Maipú 994, vivió Borges, a la vuelta de la Plaza San Martín. Aquella plaza le inspiró un hermoso poema homónimo que la dotarán de un misticismo único: "¡Qué bien se ve la tarde desde el fácil sosiego de los bancos! Abajo el puerto anhela latitudes lejanas y la honda plaza igualadora de almas se abre como la muerte, como el sueño" (Plaza San Martín, Fervor de Buenos Aires (1923).

Caminar por Buenos Aires tiene esa magia. Una ciudad atravesada por la literatura de escritores que marcaron la historia mundial de la cultura contemporánea. Sus cuentos y poemas nos invitan a descubrirla de una manera distinta. Caminar por Buenos Aires y leerla, es redescubrirla. Por qué no tomar de excusas los cumpleaños de Borges y Cortázar para hacerlo y que esta vez nos una a ella el amor y no tanto el espanto.