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Trabajar la ESI es una tarea conjunta: familia y escuela son parte del mismo equipo

Las escuelas han aprendido a valorar los vínculos familiares, reconociendo que las familias son una parte valiosa y central de la escuela.

La pandemia por el Covid-19 nos obligó a restringir la escuela a casa, donde en muchas ocasiones el rol de madre y padre se mezcló con el rol docente, convirtiéndonos en co-maestros de nuestros propios hijos. En ese momento, muchas familias tomaron conciencia del rol central que los docentes tienen para sus hijos, tanto brindando contenidos teóricos, como contención, sostén y lazos más profundos. 

La OMS (2023) asegura que el ideal de una educación integral sólida y consistente debe ser brindada tanto por la educación formal -las escuelas-, como por las familias. Sin embargo, no siempre son estos agentes los que protagonizan el proceso educativo, como es el caso de la educación sexual integral (ESI). En numerosas ocasiones, los adolescentes reciben mensajes sobre sexualidad desde las redes sociales, series o influencers que son contrarios a la salud y al desarrollo positivo e integral. Es en este sentido, donde cobra mayor relevancia la necesidad de que familia-escuela busquen ser parte del mismo equipo, asegurando esa formación integral y, fomentando en niños/as y adolescentes el crecimiento armónico de la sexualidad en todos sus aspectos para formar vínculos sanos y construir un proyecto de vida sólido. Si la ESI es planteada únicamente desde el contexto educativo formal prescindiendo de la familia, entonces se pierde su sentido de integralidad.

Muchas familias tomaron conciencia del rol central que los docentes tienen para sus hijos. Foto: MDZ.

“El principal problema en términos de desarrollar alianzas efectivas entre familias y escuelas es que ninguna de las partes interesadas ha recibido una buena orientación sobre cómo hacerlo” afirma K. Mapp, directora de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard. Esto es aún más evidente cuando se trata de la ESI. Comparto algunas orientaciones que pueden ayudarnos a generar ese lazo familia-escuela, en este tema tan sensible como importante:

  • Canales de comunicación claros: no se trata solo de informar lo que hacemos como Institución, sino también de involucrar a las familias, escuchando sus propuestas y expectativas.
  • Gradualidad adecuada a cada etapa: comenzar a comunicarse con las familias cuando los niños/as son pequeños, llegar antes es llegar a tiempo, generando factores protectores y de prevención. Trabajar los temas difíciles de la educación sexual con adolescentes se hace un poco menos difícil cuando hemos hecho un camino gradual a lo largo de las diferentes etapas.
  • Potenciar el juicio crítico: más que ofrecer discursos o imponer opiniones, es importante escuchar, proponer, interpelar con preguntas, ayudar a reflexionar críticamente los datos que nos revela la evidencia científica. 
  • Comunicación en positivo: custodiar los detalles y las formas para que las familias se sientan cuidadas y escuchadas por la escuela trabajando los objetivos en común. 
  • Tender puentes de escucha: el compromiso familiar no se mide solo por el número de asistentes a las reuniones, sino también por la capacidad de conectar, de generar puentes para que las familias puedan acercar sus inquietudes a la escuela. La coherencia se juega en la capacidad de responder a lo que las familias van pidiendo.
  • Ser creativos: no hay una sola forma de involucrarse. En la educación sexual es necesario atender a la individualidad de cada familia y cada estudiante, personificando sus necesidades.
Comenzar a comunicarse con las familias cuando los niños son pequeños.

Se nos presenta así el desafío de transformar una ESI focalizada en apagar incendios y atender emergentes que surgen, a una ESI que planifica estrategias, evalúa y promueve orientaciones para construir un proyecto de vida saludable que logre transformar en la vida de niños, niñas y adolescentes.

Sofía Rodríguez Barnes.

* Sofía Rodríguez Barnes. Psicóloga, Magíster en Salud integral del adolescente, Docente universitaria y Coordinadora de la Diplomatura en Educación Sexual Integral de la Escuela de Educación de la Universidad Austral