El régimen chavista y la necesidad de huir “antes de volverse loco”
Según un estudio publicado por el Ministerio del Interior en el anterior Gobierno, hay cerca de 8 millones de venezolanos viviendo fuera del país. Esto es, poco menos de un tercio de los 28 millones que viven en Venezuela. De esos, aproximadamente 6 millones están en América del Sur. Unos 200 mil de los venezolanos de los que optaron por tierras sudamericanas, están en Argentina.
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Se los ve a diario, trabajando de chofer o delivery de App, atendiendo negocios de comidas típicas, estudiando carreras universitarias y tratando de salir adelante. Muchos son profesionales, gente sobrecalificada para el trabajo que hace y, en general, su propia historia de vida los hace estar muy angustiados por lo que sucedió con las elecciones presidenciales venezolanas.
Angel, de Maracaibo a Buenos Aires
Angel tiene 50 años y es de Maracaibo del Estado Zulia, ubicado en el noroeste de Venezuela, zona petrolera y de un importante desarrollo económico. Estudió 3 años de arquitectura y luego se recibió de comunicador social. En diálogo con MDZ, contó que fue locutor de radio y luego logró poner en pie su propia productora audiovisual.
Tenía empleados a cargo y se dedicaban a editar videos de anuncios publicitarios para distintas empresas. En 2019, luego de un largo proceso de desgaste “económico y psicológico”, decidió venir a Argentina.
En Venezuela quedaron sus padres, su hermana, su hermano con sus respectivas parejas y sus sobrinos. Además, Ángel tenía una novia, ella se fue a Chile y él optó por Argentina.
“Tenía amigos argentinos y además, me encantaba la música. Charly, Fito, me encanta Soda Stéreo, los vi en Venezuela. Además, entendía que Argentina era como Venezuela en el sentido de ser un país que estaba acostumbrado a recibir inmigrantes. Realmente estoy muy agradecido de cómo me recibieron acá”, relató.
Consultado sobre cómo fue su llegada al país, contó que limpió autos en un lavadero, cuidó personas mayores y luego llegó la pandemia. “Eso fue duro, porque una de las personas mayores que cuidaba murió por covid. Por eso, me puse a trabajar de delivery para una app y con lo que ahorré me compré una computadora para editar video y hacer trabajos freelance”, narró.
Actualmente, es director de televisión en un canal de Buenos Aires y siempre que puede envía dinero a su familia, a pesar de que ellos “no lo piden nada porque saben de cómo está la situación”.
La censura del régimen en Venezuela
Angel dijo que hasta el final tuvo esperanzas en que las instituciones frenarían al chavismo o "que la cosa mejoraría en algún momento". Contó primero que en el 2007, cuando la Copa América se celebró en Venezuela, él hizo un comentario en su programa de radio, denunciando que “el chavismo solo le vendía entradas a sus partidarios para que la gente no vaya a cantar contra el Gobierno”. Luego de algunos días, el programa fue cerrado. Los responsables de la emisora dijeron que “habían tenido presiones”.
Desde el 2013 en adelante hubo rebeliones, procesos de movilización opositores encarnados fundamentalmente por estudiantes universitarios. Angel tenía la productora en la misma calle que una de las universidades de Maracaibo y resguardaba a los estudiantes que eran reprimidos por la Guardia Nacional, la policía militarizada de Venezuela y por los Colectivos Chavistas, “grupos paramilitares” que responden directamente al Gobierno.
Tanto la represión, como el empeoramiento de la situación económica iniciaron en paralelo. “Cada vez tenía menos trabajo en la productora porque las empresas dejaron de anunciar y llegó un momento en el que no pude pagar el alquiler del local”, explicó. Siguió trabajando en su casa, pero los apagones programados y el lamentable servicio de internet hizo que perdiese mucho de los trabajos que hacía para empresas de otros país, a quienes les resultaba barato contratar venezolanos que ganaban con obtener su paga en dólares.
“En esos años, Venezuela se volvió una gran maquila digital”, expresó y agregó: “En un momento me robaron por segunda vez la cámara y durante un apagón de 5 días en Maracaibo perdí gran parte del trabajo que estaba haciendo”, narró.
Además, contó que tenía una novia que era politóloga y había conseguido una beca para estudiar en Madrid, viaje que decidieron hacer juntos, pero no consiguieron que les dieran los papeles para poder salir del país. Todo esto, para Ángel fue un detonante. Además, él tuvo muchos problemas para tener su pasaporte porque estaba en la "lista Tascón".
La lista Tascón
Este listado estaba compuesto por firmas de quienes habían pedido un referéndum revocatorio en el 2004, para que se impidiera una reelección de Hugo Chávez. Este conjunto de nombres fue utilizado por el gobierno de Venezuela contra los propios firmantes. Se les negó trabajos en el Estado y muchas veces se les entorpecían los trámites adrede.
Luego de pagar distintos trámites y de recorrer varias dependencias estatales, Angel consiguió que le hicieran una extensión del pasaporte y entendió que “tenía dos años para irse de Venezuela”. “Sentía que me estaba volviendo loco, que no podía trabajar, que me estaba comiendo los ahorros e iba a terminar pasando roncha (hambre). Es más por el desgaste psicológico, por mi salud mental que decidí irme. Estaba lo económico, fue muy importante, pero lo determinante fue mi salud mental, me estaba desmoralizando”, relató.
El sueño de volver
Angel dice que le gustaría volver: “siento que en Argentina estoy bien, pero es como cuando estás en la casa de tus tíos. Son tu familia, te llevas bien, los queres, pero extrañas a tus padres y tus hermanos”.
“No perdemos las esperanzas, pero se nos hace muy difícil porque hay muchos que están esperando que termine la dictadura para volver a Venezuela. Otros no, porque hicieron toda su vida en Argentina y sería como empezar de cero, pero muchos de nosotros sí, sí queremos volver”.

