París 2024: los caballos de oro que dejaron sin viaje al rugby argentino
Nunca fue confirmado realmente si los hechos se dieron así o no, pero cuenta la leyenda, de las cuales está plagada la historia del deporte, que el seleccionado argentino de rugby fue invitado a participar de los Juegos Olímpicos de París 1924, pero el recientemente creado Comité Olímpico Argentino (COA) desistió de que este deporte forme parte de la delegación. Esta hubiera sido la primera participación nacional en este deporte, pero finalmente debió esperar hasta 2016, cuando el seven fue incorporado al calendario olímpico luego de ser eliminado tras la salida del barón Pierre de Coubertin al mando del Comité Olímpico Internacional (COI).
En 1924, cien años atrás, los Juegos Olímpicos también se realizaron en París, aunque en un mundo muy distinto al actual, por lo que la participación no era tan masiva y los costos eran muy altos, además de ser exclusivamente para amateurs. Esto hay que entenderlo en un mundo sin aviones que crucen rápidamente el mundo sino que los viajes dependían de los barcos, al mismo tiempo, el amateurismo obligatoria hacía que los deportistas deban tener un trabajo, por lo que era imposible que se ausentaran el tiempo necesario para viajar y competir, ni hablar de si sufrían una lesión que les impedía volver a trabajar.
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Por este motivo, aunque hay incontables casos de lo contrario, la mayoría de los deportistas solían pertenecer a las clases más acomodadas de la sociedad o directamente a la nobleza. En el caso de Argentina, a eso hay que sumarle el enorme costo que suponía un viaje a través de todo el Atlántico, algo que aquel COA no podía costearse. Fue por esto, donde la delegación nacional debió elegir si el rugby formaría parte de ella.
Un equipo de rugby de aquel tiempo se componía de 15 jugadores titulares y algún que otro suplente por si sucedía alguna lesión y el próximo partido debía ser reemplazado. Esto teniendo en cuenta que el rugby no permitió los cambios durante el partido hasta bien entrado el siglo XX, algo que también ocurrió con el fútbol. El problema es que el costo para mantener a semejante cantidad de personas le impediría al COA enviar al seleccionado de polo, el cual prometía más que el de rugby en cuanto a resultados.
Fue así que la decisión final fue costear el envío de los caballos y todos sus cuidados, y dejar afuera de la delegación del COA al equipo nacional de rugby. La decisión terminó siendo un gran acierto, ya que Argentina cosechó en polo su primera medalla dorada en su debut oficial en los Juegos Olímpicos. En aquella cita se realizó un torneo de cinco equipos: Argentina, España, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. En una soberbia actuación del equipo conformado por Arturo Kenny, Jack Nelson, Enrique Padilla, Juan Miles, Guillermo Naylor y Alfredo Peña (estos últimos dos como suplentes) obtuvieron la medalla de oro al vencer a todos sus rivales sin mayores complicaciones.