París 2024: el remero discriminado por plebeyo que terminó siendo medallista olímpico y noble
Cada cita olímpica deja historias de superación, otras que afectan a la política, marcas deportivas impresionantes y también otras insólitas, por lo que no sería de sorprender que los Juegos Olímpicos de Paris 2024 también dejen una huella más allá del mármol donde se graba el nombre de los héroes deportivos. Hace ya más de 100 años, en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920, quedó la historia de un hombre que, semanas antes de ganar el oro en la regata de scull individual, fue expulsado de una competencia en Gran Bretaña por no pertenecer a la alta alcurnia ni a la realeza.
Te puede interesar
La UNCuyo desmintió haber sufrido un ciberataque
John Brendan Kelly era hijo de un inmigrante irlandés que llegó desde el condado de Mayo en los años posteriores a la gran hambruna que se dio en la Isla Esmeralda a mediados del siglo XIX. Nacido en 1889, a los 19 años comenzó a trabajar como albañil en Filadelfia, su ciudad natal, y en su tiempo libre solía practicar remo en el río Schuylkill. Rápidamente, se desarrolló en este deporte alcanzando a ser el mejor de todo Estados Unidos y campeón nacional en 1916, sin dejar su empleo como albañil.
Aquel año, en medio de la gran conflagración que significó la Primera Guerra Mundial, se enlistó en el ejército y alcanzó el grado de teniente en 1918, al obtener la victoria sobre las Fuerzas Centrales. En aquel tiempo como soldado, participó en el torneo de boxeo interno de las fuerzas armadas en la categoría de peso pesado, logrando un récord de 12-0 hasta que perdió por una lesión cona Gene Tunney, futuro campeón mundial de dicho deporte. Ya fuera del ejército volvió a su pasión y a la albañilería, llegando a creer una compañía de contratistas en Filadelfia.
Todo ese esfuerzo no fue en vano, ya que siendo un inmigrante de la clase baja alcanzó con el sudor de su frente un enorme crecimiento económico que le permitió costearse participaciones en diversas regatas y hasta en los Juegos Olímpicos. Como preparación para la cita en Bélgica, luego del gran viaje transatlántico, intentó inscribirse en la Real Regata de Henley, donde fue rechazado a pesar de su excelentísimo nivel deportivo.
Una vez en Amberes, consiguió el oro en las pruebas de scull individual y doble scull, siendo la segunda medalla repetida en París 1924. A pesar de ello, la espina de aquel rechazo le dejó una herida abierta que parecía que nunca podría cerrar. Luego de un largo noviazgo, algo poco común en aquella época y más aún en una familia católica como la suya, se casó con Margaret Katherine Majer, una exmodelo descendiente de alemanes de formación luterana. La rebeldía estaba a la orden del día en la vida de Kelly.
Con su esposa logró consolidar una familia y tener cuatro hijos Katherine, John, Grace y Elizabeth. Su hijo mayor, John, siguió los pasos deportivos, siendo uno de los más grandes remeros de su país y participando en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, Helsinki 1952, Melbourne 1956 (donde obtuvo la medalla de bronce) y Roma 1960. Además, parecía ser quien finalmente cerró la herida al participar de la Real Regata de Henley en dos oportunidades, pero todavía las sorpresas de la vida le guardaban un regalo más para tomar venganza definitiva de aquella discriminación que sufrió en Inglaterra.
Mientras su hermano triunfaba en el remo, Grace, la tercer hija del albañil John Brendan Kelly, saltó a la fama en la película Mogambo, comenzando así lo que parecía una prolífera carrera como actriz, hasta que conoció a un tal Rainier. Este hombre, de mucho dinero, no era un francés, a pesar de su nombre, sino oriundo de un pequeño principado sobre la Costa Azul: Mónaco, del cual era príncipe y jefe de Estado. Grace, terminó por casarse con este noble monegasco de la dinastía Grimaldi, por lo que la sangre sucia y plebeya de aquel pobre albañil, hijo de un inmigrante irlandés, terminó por tornarse azul y formar parte de la exclusiva realeza europea que le negó participar de aquella regata.

