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Salvemos el nivel inicial

En la Argentina, como en casi todo el occidente, la baja natalidad golpea al sistema educativo, pero especialmente al nivel inicial de gestión privada.

Los antes llamados jardines de infantes sufrieron la pospandemia cuando las familias, por el trabajo en casa como por nuevas costumbres, dejaron de enviar a sus hijos a las salas no obligatorias. A este cambio de hábitos se sumó la caída de la matrícula por la baja de nacimientos y la crisis económica que lleva a las familias a optar por escuelas de gestión estatal, todo esto principalmente en las grandes urbes. 

El nivel inicial no se encuentra en riesgo de extinción

Pero sí ante una dramática disminución en su oferta. Varias escuelas de gestión privada han tenido que achicar la cantidad de salas de sus jardines o reconvertir su oferta, en la medida de sus posibilidades, en jornada completa. Pero aun así compiten con la oferta estatal que viene creciendo en la jornada completa con el adicional de la gratuidad y otros condimentos que ofrece. 

El nivel inicial no se encuentra en riesgo de extinción. Foto: MDZ.

Pero una mirada meramente presupuestaria no puede poner en riesgo un nivel fundamental en la enseñanza. De hecho, salas de nivel inicial más pequeñas con más y mejores profesionales podrían ayudar a tallar mejores aprendizajes en una edad en la que se ponen los pilares y cimientos del futuro. 

Una mirada presupuestaria no puede poner en riesgo un nivel en la enseñanza

La Universidad de California en Berkeley realizó un estudio longitudinal durante 25 años acompañando la trayectoria escolar desde el nivel inicial hasta la etapa universitaria y primera inserción laboral. Comúnmente las investigaciones educativas, por diversas cuestiones, se focalizan en temas puntuales sin llevar a evaluar los impactos a largo plazo que, en materia educativa, pueden ver mejor a lo largo del tiempo. Esta investigación, que llevó tantos años, concluyó que los niños que habían realizado el nivel inicial desde la más temprana edad alcanzaban, en todos los aspectos, mejores resultados a lo largo de su escolaridad inclusive en los estudios superiores. Además, lograron mejores desempeños laborales y conductas prosociales relacionadas con la capacidad de entablar mejores vínculos, estabilidad emocional, capacidad de trabajar en equipo y en comunión con los demás. ¿Por qué se realizó entonces esta investigación? Por qué en los Estados Unidos, como ahora en muchas partes del mundo incluida Argentina, existen movimientos y corrientes de educativas, que sosteniendo legitima y honestamente la necesidad repensar la educación proponen retrasar la escolaridad o más aún que sus hijos no pasen por la escuela. Más allá de los problemas que tiene el formato actual de la escuela, no podemos dejar de negar que la institución educativa otorga una gran cantidad herramientas fundamentales para el crecimiento de los niños y de los jóvenes, entre ellos la primera sociabilidad que es el peldaño irremplazable para aprender cosas que solo en el colegio se aprenden. 

Una mirada presupuestaria no puede poner en riesgo un nivel en la enseñanza. Foto: MDZ.

Sin embargo, la escuela no solo es un ámbito de sociabilidad más como podría ser la familia o un club sino es un ámbito de sociabilidad educativo donde la centralidad esta puesta en el saber y en el aprendizaje. Por eso, es verdad la afirmación de que no se sociabiliza si o si institucionalizando a los chicos en la escuela, pero también es verdad que solo la escuela los dota de un tipo de sociabilidad propiamente educativa más allá que siempre y en todos lados se puede aprender. Por otra parte, el jardín tiene a su vez una misión cada vez más valorada en reconocer tempranamente dificultades sociales, cognitivas y salud que al ser detectadas en las fases iniciales puede ser, no en pocas oportunidades, ser corregidas y superadas. 

Al ingresar a la sala de 2 y 3 años los niños ya han logrado una relativa autonomía habiendo adquirido la marcha, lo que les permite desplazarse, recorrer el espacio y conocer, gracias a su enorme curiosidad, todo aquel objeto y persona que se encuentre a su alcance. Asimismo, han iniciado el proceso de representación logrando evocar objetos ausentes y acontecimientos pasados. En este sentido la sala de dos años cobra gran relevancia, ya que, al encontrarse en permanente interacción con niños de su edad, se puede observar cómo paulatinamente su vocabulario se acrecienta y logran poner en palabras aquello quieren nombrar o recordar, pasando de palabras- frase a oraciones completas. El desarrollo del lenguaje en un niño escolarizado en sala de 2 es sumamente notable en relación a un niño no escolarizado gracias a que se amplía la socialización que recibe en su casa. Por otro lado, como se trata de procesos individuales que no tienen edades exactas de desarrollo, quienes se encuentran aún en proceso de adquisición de la comunicación verbal, ante la necesidad de comunicarse con sus compañeros, intercambiarán gestos, objetos o se comunicará “a media lengua”. Es en esta necesidad de comunicación e intercambio y a través de la imitación, que encuentran la motivación para adquirir paulatinamente mayor cantidad de palabras. La escuela cumple esa gran tarea de colaborar en la adquisición del lenguaje, y por consecuencia, en la amplitud del pensamiento. A más palabras mayor desarrollo cognitivo y razonamiento. En el nivel inicial, cuando es desde más temprana edad, se colocan los cimientos de la futura alfabetización, de una mayor y mejor lecto-comprensión, del pensamiento matemáticos futuro y de las habilidades que necesitará en los años siguientes. 

Al ingresar a la sala de 2 y 3 años los niños ya han logrado una relativa autonomía

En el nivel inicial además se propicia una verdadera crianza respetuosa, colaborando en este rol con las familias. Hoy la difusión de esta “moda” llamada “crianza respetuosa” cuestiona al nivel inicial y sus presupuestos. Pero como todo nuevo emergente, si bien tiene cuestiones muy valiosas, carece de fundamentos pedagógicos y científicos. La escuela lejos de violentar los tiempos del niño, los acompaña y los incentiva. ¡Qué mejor que un especialista en psicología evolutiva y educativa como un docente profesional para respetar los tiempos de crianza y crecimiento de un niño sabiendo que proponerle para aprender en cada momento!.

Al ingresar a la sala de 2 y 3 años los niños ya han logrado una relativa autonomía. Foto: MDZ.

Las familias, cuando sus hijos son pequeños se enfrentan a la importante decisión acerca de su escolaridad. En esta instancia, al tener que resolver su asistencia al Nivel Inicial, se ponen en juego temores, inseguridades, cambios en la dinámica familiar y por supuesto, quizás lo más difícil, la angustia de separarse de sus hijos por unas horas, confiando que los dejan en los brazos de las maestras que los cuidarán y protegerán con responsabilidad amorosa. Esperando además que sea respetada la cultura, el lenguaje, las pautas de crianza, las miradas hacia el futuro que como familia proyectan sobre sus hijos. Estimadas familias lectoras, todo esto sucede en el nivel inicial, por eso es importante que envíen a sus hijos. 

Más allá de los motivos por los cuales las familias decidan que los pequeños asistan a una institución educativa, por cuestiones de organización familiar o por convicción, es necesario que conozcan cuáles son las características de la edad y qué es aquello que el Nivel Inicial puede brindarles para favorecer su desarrollo y enriquecer sus experiencias. Por esto, le dedique tanto espacio en este artículo en fundamentar y explicar todas las virtudes del nivel inicial, para lograr como sociedad una mayor toma de conciencia. Al jardín no van los niños solo a jugar, sino sobre todo aprender.  

En el ingreso al nivel inicial, comienza entonces una alianza educativa entre la familia y la escuela, entre los padres y los docentes, desde la cual caminando junto a los niños los irán guiando en su crecimiento personal a través de cada etapa de su infancia y posterior adolescencia. 

En el ingreso al nivel inicial, comienza entonces una alianza educativa entre la familia y la escuela. Foto: MDZ.

En el ingreso al nivel inicial, comienza una alianza educativa entre la familia y la escuela

No quedan dudas que la temprana escolarización de los niños los dota de herramientas fundamentales para el nivel primario y secundario pero fundamentalmente para toda vida. Todos sabemos lo fundamental que son los primeros cinco años de vida en todas sus dimensiones, si en cuatro de los cinco primeros años se transitan en la escuela le estaremos dando a los niños uno de los mejores alimentos para su futuro: la educación

El Estado y la sociedad civil deben respaldar los jardines de infantes que son el primer eslabón de una buena educación. Saltear este primer peldaño o dejar que criterios economicistas no permitan sostenerlo con menos alumnos, vulneraria el derecho de los padres a elegir entre distintas opciones educativas. Quizás la disminución de alumnado permita replantear la educación inicial de una forma más personalizada y agregando más profesionales de distintas disciplinas que desde la estimulación temprana, la psicomotricidad, la fonoaudiología, etc, doten al niño de mayores herramientas.  Salvemos el nivel inicial.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.