Trotamundos mendocino: la historia del nieto de un radical que es cineasta y DT en Europa
Una vida de película. Así podría titularse el film que recorra la vida de Pablo Merin, un mendocino que nació y creció en San Martín, pero un día decidió dejar la Argentina para probar suerte en Europa. Nieto de Enrique Merin, un histórico dirigente radical que llegó a ser intendente del departamento más importante del este mendocino, Director General de Escuelas de Mendoza, diputado provincial y director de Obras Sanitarias, fue testigo de los almuerzos políticos que se desarrollaban en la casa de sus abuelos y en los que participaron personalidades determinantes para la historia nacional como por ejemplo los expresidentes Ricardo Alfonsín y Fernando de la Rúa. Hoy, varios años después, relata a MDZ cómo fue el recorrido que lo llevó a vivir en un sitio tan remoto como las Islas Feroe, lugar en el que reside actualmente.
“Tuve una infancia muy linda, la pasé en las calles de San Martín y durante los veranos en un club cerca de mi casa, el club San Martín. De Mendoza nunca voy a olvidar cuando era niño, viajar con mis abuelos o papás a Mendoza, para mí era como otro mundo, una ciudad grande, llena de luces”, recuerda sobre los primeros años de su vida. “Si tuviera que elegir donde volver a tener la infancia, elegiría el mismo lugar. Tuve muchos amigos y grandes experiencias”, afirma, aunque admite que le “hubiera gustado tener materias donde aprendés valores, respeto, empatía, solidaría, políticas, que es lo que se enseña en países como Dinamarca”, explica, a modo de comparación entre la educación argentina y la que se da en uno de los países que más lo marcó desde que reside en Europa.
Foto: gentileza Pablo Merin
En 1999, Argentina ya mostraba los primeros indicios de una crisis que venía cocinándose a fuego lento y que culminaría con el estallido económico social de 2001. En ese contexto, Pablo masticaba desde hacía tiempo la posibilidad de experimentar como sería vivir en un país diferente al que lo vio nacer. Terminaron siendo más de uno y Europa se transformó en su nuevo hogar. “En esa época muchos conocidos y amigos comenzaron a ir a Europa y contaban buenas experiencias. Por otro lado, mis padres me aconsejaron porque la situación estaba muy mal y hasta tenían miedo de un estallido social y que regresara la dictadura. Todo eso me empujó a irme”, cuenta.
Los primeros pasos en Europa
“Me fui con un pasaje y plata para un mes, fui a la casa de los hijos de un amigo de mi papá en Talavera de la Reina. Ahí encontré trabajo muy rápido y comenzó mi aventura. Cuando te vas solo, joven y sin hijos, todo es más fácil”, explica sobre su primer destino, un pueblito pequeño de España que, según el mendocino, es “chiquito como San Martín”.
Cuando Pablo arribó al país ibérico aún existían las pesetas. “El viaje fue una mezcla de emociones por dejar mi tierra, amigos, familia y de emoción por llegar a un nuevo mundo. Cuando te vas tan lejos no sabés si vas a volver”, relata sobre las sensaciones que todos los que hemos vivido una experiencia migratoria, transitamos alguna vez.
Lo primero que le sorprendió a Pablo de España fue su estabilidad y la posibilidad de vivir dignamente con cualquier trabajo. “Estaba acostumbrado a mi pueblo en donde tenías una sociedad que vivía más o menos bien, igual que en España, y otra que vivía en villas miseria. Vi más igualdad”, dice. Durante su paso por el país ibérico, el mendocino vivió en Barcelona, Madrid y Alicante. Y tras esa aventura, llegó el turno de Dinamarca.
Un amor que cambió el destino, trabajos impensados y cómo es Dinamarca
Mientras vivía en Alicante, Pablo conoció a Gunnava Olsen, una mujer de las Islas Feroe con quien se terminaría casando. Por ese motivo, decidió dejar España por un tiempo y mudarse a Copenhague, capital de Dinamarca. “Tuve una experiencia linda, solo fue complicado con el idioma Danés, pero todos hablan inglés también. La monarquía hoy en día es algo decorativo y cultural. No toman decisiones, es algo más decorativo para mantener la cultura, la historia. La política en ese país es diferente, hay unos tres pilares que no se negocian ni se cambian y lleva funcionando por años, la educación pública, la sanidad pública, sistema farmacéutico estatal, los sueldos dignos y los derechos laborales. Todos los partidos políticos gobiernan en coalición y han encontrado el equilibrio entre el socialismo y el capitalismo liberal”.
Gentileza: Pablo Merin
Tras su paso por la capital Danesa, la pareja retornó a Barcelona para continuar su vida. Allí se convirtieron en padres. Sin embargo, el peso de la distancia los llevó a tomar la decisión de instalarse en las Islas Feroe, un archipiélago autónomo que forma parte de Dinamarca. En ese lugar, Pablo desarrolló definitivamente su carrera como cineasta, creó una pequeña productora audiovisual y ¡hasta dirigió la selección de tenis!
Foto: Pablo Merin
“Es un tenis más amateur, no se dedican a competir todo el tiempo, sólo hay una competición que es las olimpiadas de islas en todo el mundo. Ahí es cuando yo los entreno y aparte doy clases de tenis”, explica. En cuanto a la industria audiovisual en la que trabaja, explica que: “Las películas que hago son más para el mercado escandinavo, también el mercado inglés. Pero hacer películas es complicado en todos lados, se necesita mucha plata y es la parte más complicada. Tengo una pequeña productora audiovisual en donde produzco películas para televisión y plataformas, como Apple tv etc. Algunas de mis películas como Lost in Time y Illir Andar están en plataformas en todo el mundo. Pero son películas independientes y de muy bajo presupuesto, no son tan comerciales”, afirma. Sin dudas, una vida de película.
Si te interesa conocer más sobre los productos audiovisuales de Pablo, podés seguirlo en sus redes: www.merinfilm.com