Alcohol al volante

Las causas del aumento de accidentes de tránsito por conductores alcoholizados

Especialistas analizan las causas detrás del alarmante incremento de accidentes viales relacionados con el consumo de alcohol y proponen enfoques integrales para abordar el problema.

Micaela Blanco Minoli
Micaela Blanco Minoli domingo, 23 de junio de 2024 · 16:15 hs
Las causas del aumento de accidentes de tránsito por conductores alcoholizados
La imagen es ilustrativa. Foto: Emilce Vargas Ferrara

En lo que va del año, en Mendoza se han contabilizado numerosos accidentes de tránsito que involucraron a conductores alcoholizados. Según detallaron desde el Ministerio de Seguridad, en el 93% de los casos manejar bajo los efectos del alcohol, con más de un gramo en sangre, fue la principal causa. 

Con ese dato, el gobierno mendocino logró aprobar la ley por la cual los conductores alcoholizados que resulten hospitalizados deberán pagar su estadía en los hospitales públicos. Pero, ¿cuáles son los factores sociales que contribuyen al consumo problemático de alcohol, especialmente al volante?

Las cifras son alarmantes y, sin dudas, se trata de una problemática a abordar. En lo que va del año, solo en la provincia de Mendoza, fallecieron un total de 96 personas producto de accidentes de tránsito -65 en el acto y 31 en el hospital- de acuerdo a los datos aportados por el Ministerio de Seguridad. Al menos, el 90% estuvieron relacionados a conductas infractoras. Se trata de una cifra preocupante, un 12% más que en el mismo período del año anterior, que resalta un problema grave y persistente en la seguridad vial: la conducción bajo los efectos del alcohol

El alcohol al volante representa más del 90% de las causas de accidentes de tránsito. Foto: Ministerio de Seguridad de Mendoza

La situación económica y social actual agrava este problema. Con más de un 50% de pobreza, una inflación que ha alcanzado el 270% y salarios que no cubren las necesidades básicas, el estrés y la angustia se han vuelto comunes en la población. Estos factores contribuyen significativamente al consumo problemático de alcohol, especialmente al volante. 

Karina López Duportal, psicóloga especialista en consumos problemáticos, en diálogo con MDZ asegura que “el consumo de alcohol en nuestro país representa un problema de salud que va en aumento y afecta a gran parte de nuestra población.” Una de las explicaciones que la especialista resalta como de las más importantes para esta problemática es la propuesta por la Teoría Cognitiva Social, “en la que se menciona al consumo de alcohol como parte integral del desarrollo psicosocial y de la socialización en una cultura”, sostiene y agrega que “desde las consultas clínicas en salud mental, se perciben diversas razones o motivaciones detrás de este fenómeno: desde asociaciones al entretenimiento, a conductas de enfrentamiento ante la soledad y la angustia”.  

La crisis económica tiene un impacto negativo en la estabilidad emocional y es un factor del mayor consumo de alcohol. Foto: Freepik

En relación con la crisis económica y el consumo de alcohol, López señala que se deben considerar factores psicológicos como protectores o predisponentes al consumo de la bebida. “Hay una gran cantidad de evidencia, que muestra que las personas utilizan el alcohol para paliar los efectos de la angustia emocional durante las recesiones económicas, provocados por los estresores financieros”, explica.

En ese sentido, sostiene que “es posible que los resultados de la economía adversa, como la pérdida de trabajo, aumento de inflación, reducción de ingresos económicos, la imposibilidad de pagar o la pérdida del hogar, afecten negativamente al bienestar físico de las personas, y frente a esto, los individuos utilicen el alcohol como paliativo ante la angustia emocional”, derivando también en conductas adictivas peligrosas. 

Foto: Archivo MDZ. 

En el marco del debate de la Ley por la cual los conductores alcoholizados deberán pagar su estadía en hospitales públicos de Mendoza, aprobada por la Legislatura el pasado miércoles, la ministra de Seguridad y Justicia había enfatizado la necesidad de abordar estos temas en un contexto complejo y subrayado la importancia de la corresponsabilidad social. Mercedes Rus la había señalado que “el 93% de los ingresos a alcaidías en la provincia de Mendoza es por la infracción del artículo 67bis, es decir, es por la conducta de alcoholemia de más de un gramo al volante, para que tengan una idea de cómo nos manejamos en la vía pública. Esa es la falta de compromiso, los números nos lo cuentan”. En ese sentido, había remarcado la necesidad de modificar normativas a nivel nacional para aumentar la amenaza punitiva en casos de homicidio culposo y lesiones gravísimas.

Por su parte, Juan Duarte, psicólogo y docente de la UBA, sostiene que este fenómeno es complejo, involucrando tanto aspectos individuales como sociales. “Hay que abordarlo evitando caer en miradas individualizantes reduccionistas y, asociado a eso punitivistas del problema, que no deja de ser un problema social y conjugar diferentes cuestiones epidemiológicas en una situación que genera riesgos para la persona que conduce y para terceros. Hay aspectos individuales que llevan al consumo problemático y a la exposición al peligro al volante. Esos factores individuales, singulares, en cada persona y que tienen que ver con la historia de cada persona y con la situación actual de cada persona hay que verlos también, sobre el fondo de una situación social crítica a nivel económico, social y político con 50% de pobreza, con niveles muy altos de explotación, de estrés, de angustias que son catalizadas de diferente manera y, en algunos casos, en este sentido”.

La forma de organización del transporte podría evitar accidentes. Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ

Evaluando la situación de aumento exponencial de accidentes de tránsito por conductores alcoholizados y cómo podrían evitarse las muertes por este fenómeno, Duarte cuestiona la forma de organización del transporte. “Acá se conjuga otra cuestión que tiene que ver con cómo son los modos en que se organiza el transporte en las ciudades que están organizados de una forma completamente irracional, permitiendo que se den estas situaciones de riesgo". En la misma línea, enfatiza la necesidad de abordar el tema desde una perspectiva integral y asegura que “este tipo de problemas hay que atenderlos dedicando más recursos a la salud mental”.

Para finalizar, el docente de Psicología de la UBA reflexiona sobre la necesidad de “evitar caer en que es simplemente una cuestión individual y que se resuelve de forma punitiva. Tenemos que verlo como una cuestión epidemiológica y ver las cuestiones más estructurales que hacen a la psicología y a la salud mental de la persona que está en esa situación, con los factores sociales que están en la raíz y, al mismo tiempo, la situación completamente irracional que expone tanto a quien está el volante como a quienes están por las mismas vías transportándose de diferentes maneras a una situación de tal peligro, en un momento de crisis social que da lugar a esos fenómenos críticos de la salud mental como consumo problemático y exposición a situaciones de riesgo”.

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