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¿Buscás trabajo? Cómo reinventarse para encajar en el nuevo mercado laboral

La incursión de las redes sociales, el crecimiento del e-commerce y el avance de la IA no sólo cambiaron las formas de comunicación. Crearon nuevas demandas y abrieron nuevos puestos de trabajo.
Las oportunidades laborales vienen cambiando desde la pandemia de una manera exponencial. Ya muchos optan por el freelance para tareas específicas, la venta de un proyecto o la búsqueda de clientes. Foto: Shutterstock
Las oportunidades laborales vienen cambiando desde la pandemia de una manera exponencial. Ya muchos optan por el freelance para tareas específicas, la venta de un proyecto o la búsqueda de clientes. Foto: Shutterstock

Quizás cursaste una carrera hace unos años y pensaste que el título era la puerta de entrada al mercado laboral. Y hasta lo fue por algunos años, pero los bajos salarios, la gran oferta de aspirantes y el cambio que fueron teniendo varias profesiones, transformaron el mercado en un triatlón lleno de obstáculos.

Sin dudas, la pandemia marcó un antes y un después y obligó a activar la imaginación y diseñar estrategias originales para que el servicio que podrías brindar antes, se amolde a las nuevas necesidades que exige el mercado laboral. Lo cual es todo un desafío.

Esto, sumado a la gran necesidad de poder realizar tareas que no insuman todo el día, experimentar en el freelance sin caer en estafas laborales o diseñar proyectos que sean funcionales a las redes sociales, junto a la incursión del e-commerce y la inteligencia artificial, siguen siendo un desafío por la vorágine con la que cambia la tecnología en escasos meses.

Carlos Perasso, tiene 54 años y hace pocos años se convirtió en freelancer en la plataforma Fiverr en área de Marketing Digital. Según se describe, es un autodidacta que, tras fundirse en la pandemia, diseñó una estrategia de marketing que decidió vender en la plataforma de trabajo  para encontrar clientes bajo el perfil https://www.fiverr.com/mcanudo.

"En tan solo un año logré escalar a vendedor nivel 2 y estoy cerca de alcanzar el escalafón más alto en la elite de los vendedores. No solo he logrado prestigio, sino que vivo solo de esto, no tengo otra actividad. Abandoné todo cuando me di cuenta del potencial de este tipo de trabajo y me vine a vivir a Necochea por una cuestión de elección: disfruto mucho del mar", contó a MDZ.

El caso de Manuela Díaz es diferente. Con 39 años la pandemia transformó su forma de trabajar, aún contando con la licenciatura en Administración en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA (FCE) y realizó una Maestría en Dirección Estratégica y Tecnológica en el ITBA.

"Trabajé siempre en empresas de tecnología. De las grandes acá de Latinoamérica. Después estuve varios años en Despegar.com. Y en la pandemia comencé a ver qué, al igual que mi mamá, muchas mujeres entre los 50 y los 60 años que tenían empresas establecidas necesitaban adaptarse para llegar a sus clientes mediante la tecnología. Así nació mi empresa TechHerHub, donde hago Marketing y Negocio Digital (en Instagram y TikTok @techherhub), y en mis redes también explico cómo realizo mi trabajo", relató a  MDZ.

Carlos Perasso se reinventó a través del Marrketing Digital y reinsertarse en el mercado laboral con mucho éxito. Foto: Shuttershock

“El trabajo freelance funciona”

“Por mi experiencia en las plataformas de freelancers, yo te puedo decir que el trabajo netamente freelance funciona, siempre y cuando se tenga constancia y dedicación y te capacites para saber cuál es el requerimiento actual que tiene la demanda por parte de las empresas”, indicó Carlos.

“Y lo que vi en estas plataformas es que existen jóvenes que son muy emprendedores a nivel comercial, pero por una cuestión de elecciones: prefieren delegar algunas tareas en vez de aprenderlas. Y por eso, pagan a un tercero para que les resuelva la tarea. Esa es la tendencia que observo, contrariamente a lo que parece”, analizó Perasso.

"Lo comento porque capaz que uno puede pensar que mis clientes son personas mayores, que no terminan de entender bien cómo usar una computadora con Windows. Pero no, las personas mayores ya están de vuelta, no les interesa ni entender, ni contratar. Los que contratan son jóvenes", agregó.

Como recomendación a alguien que quiere empezar en los trabajos remotos, explicó que hay dos maneras. “Primero, si es un empleo remoto, es importante tener un título que te respalde. Sea una carrera universitaria o un curso de especialización. Un mercado laboral exitoso está relacionado a las criptomonedas y a inteligencia artificial", dijo.

"En segundo lugar, para el que no tiene conocimientos técnicos, existe una salida laboral muy importante, que es la contratación de asistentes virtuales como un secretariado remoto, o asesores telefónicos remotos. En cualquiera de los dos casos, es importante saber inglés. Pero hay empresas que son americanas y tienen presencia en países latinoamericanas", añadió.

"Ellos lo que buscan es tener un callcenter destinado a atención en inglés y otro destinado a atención en español. Como un sueldo mínimo en Estados Unidos es de 2.700 dólares, estas empresas prefieren contratar gente en otros países y por esas tareas pagar 2.000 dólares – que para nosotros es mucha plata también – con la única exigencia de contar con el manejo de Excel, de Windows, y ser bilingües para poder comunicarse en inglés con la empresa, para poder atender a los clientes de habla hispana por teléfono, o contestar correos, o dar soporte técnico”, explicó.

Por otro lado, Carlos reflexionó que es necesario desestimar la idea que se puede viajar, disfrutar de tiempo libre y tener un sueldo fijo con un empleador.

"Es contradictorio querer tener un trabajo fijo, con un sueldo mensual, con todos los beneficios de un freelancer, que trabaja como dueño de su propia empresa, que es lo que hago yo. En Fiverr me llamo Macanudo. Empecé sin muchas expectativas, pero vi que en un momento empezó a funcionar. Es por eso le dediqué cada vez más tiempo, y finalmente estoy haciendo exclusivamente a este trabajo. El tiempo que me queda libre, que es bastante, lo dedico a vivir mi vida, que es el paradigma de la nueva generación. Pero me costó. No pude hacerlo de un día para otro", aclaró Carlos. 

Además, señaló: "Yo valoro mucho la gente que decide estudiar una carrera y después aplicarla a un trabajo. Pero, por ejemplo, lo que hago yo, en este momento, no se enseña en ninguna carrera universitaria. Lo aprendí en los foros de Internet, lo aprendí preguntando, leyendo artículos. Sé hablar inglés y eso es algo casi excluyente para poder trabajar en esos sitios porque es el idioma universal, nos guste o no. Y una vez que te capacitaste, la otra cosa importante, es experimentar".

"Yo cada vez que se me ocurre una idea, la hago pasar por las pruebas más exigentes que se me ocurren. Siempre hay problemas, y el desafío está en encontrar la solución, para que luego pueda llevarla a la práctica y  ganar dinero. Esa es mi forma de trabajar”, detalló.

El caso de Manuela es diferente. No hizo su experiencia con plataformas de trabajo remoto. Foto: Freepik

Las recomendaciones para crecer

El caso de Manuela es diferente. No hizo su experiencia con plataformas de trabajo remoto. Ella supo ver las necesidades que surgían en un determinado nicho del mercado laboral. "Mujeres de entre 50 y 60 años tuvieron que adaptarse e incorporar en su negocio cierta tecnología. Pero a pesar de hacer cursos para manejo de redes, se daban cuenta que no aprendían y que no lo podían aplicar. Lo que sucedió es que yo empecé, un poco boca a boca, a armar listas con cuestiones básicas y generar contenido que quizás a ellas les costaba hasta dos meses hacer por lo que muchos llaman el ´analfabetismo digital´", enfatizó.

Manuela Díaz dejó de trabajar en Marketing para acompañar a empresarias y comerciantes en la gestión de marketing digital para Redes Sociales. Foto: Gentileza M. Diaz

"Lo que empecé a hacer es ayudarlas con eso, acelerarles los tiempos. Muchas de ellas ganaban buen dinero y son muy profesionales, pero si gastan tiempo en entender esas tecnologías, descuidaban su negocio principal. Ahí me di cuenta que podía ayudarlas y tener ingresos extras. A partir de la pandemia, arranqué con mi madre que fue ´la tesis´ para este servicio que fue creciendo con el boca en boca. Hoy, desde alguien que tiene un negocio pequeño o mediano, a uno grande, tiene necesariamente que tener un canal de distribución de las redes a través de esta tarea que es Tecnotech. De allí el nombre de mi empresa, TechHerHub, porque comencé trabajando solo con mujeres, aunque ahora tengo algunos hombres también", admitió Manuela.

"Yo ofrezco un contenido enlatado que se va adaptando a cada canal de venta y negocio. Tengo clientes en el rubro de la construcción, dos tienen salones de belleza, otras tienen centros de salud. El valor del servicio que brindo es el mismo, pero el contenido es diferente, y el costo depende de las horas que se les dedique. Porque la calidad que se le entrega tanto a un independiente como a una constructora, es la misma. Lo que ofrezco es una solución al problema que me vinieron a plantear", concluyó.