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La escuela porteña en la que los alumnos aprenden a elaborar anteojos para quienes más los necesitan

El programa funciona en la Escuela Técnica N°3 "María Sánchez de Thompson", en el barrio porteño de Palermo, y le permite a los alumnos tener una salida laboral al terminar el secundario.

Hay cosas que suceden, comparables a un oasis.  Pasa en la Escuela Técnica N°3 "María Sánchez de Thompson", en el barrio porteño de Palermo, pegada al viaducto Carranza de la avenida Cabildo.

Allí suena el timbre y el patio se llena con  juegos y charlas, pero los chicos y chicas de sexto año no los comparten, se quedan cerca de la zona de esparcimiento, atendiendo en la óptica.  Sí, una óptica y un lugar de atención para los "pacientes" atraen más que el recreo a los de sexto año, que los martes y jueves reciben a sus clientes. Interpretan recetas y asesoran a un centenar de pacientes por semana. A veces son estudiantes de escuela primaria, otras adultos y hasta adultos mayores que decidieron retomar sus estudios una vez que obtuvieron la jubilación.

Todos asisten a alguna clase en la Ciudad de Buenos Aires.  Una sorpresa que registran es cuando debieron atender a un bebé y los armazones para esa edad no estaban previstos. Este rango cursaría en el nivel guardería.  Son beneficiarios de un programa del Gobierno de la Ciudad que les facilita los lentes que hacen los estudiantes de la escuela Thompson y  la Escuela Técnica Nº 16 D.E. 17 “España” del distrito porteño. 

Los jóvenes aprenden a interpretar recetas y confeccionar anteojos

Detección temprana

Se trata de una carrera del nivel secundario que les permite una salida laboral con prácticas en el mundo real. Los alumnos egresan habilitados para la elaboración de anteojos, una tarea que tiene varios pasos. Deben interpretar las recetas y asesorar a niños y adultos que necesitan los lentes, que tienen que elegir el armazón, probarlo y tomar mediciones específicas, necesarias para la elaboración de los anteojos. La atención es, además, con turnos previos que piden las escuelas a  saludvisual.educacion@bue.edu.ar. Los días de "trabajo" son los martes  desde las 15.45 a 17.45 y jueves de 15.45 a 19.30 , pero la jornada escolar es nocturna, de 18 a 22.

Para los controles indican que primer grado es clave para la detección de una disminución de la agudeza visual u otros problemas, ya que a los 8 años se termina de desarrollar el ojo. El Gobierno de la Ciudad destacó que dentro de la población de primer grado durante el período 2003/23 se revisaron 348.564 alumnos y se entregaron 62.554 anteojos. "De la población revisada el 11,04 % presentó problemas de refracción, del cual el 80% presentó astigmatismo", sostiene la estadística.

El Gobierno porteño financia el programa

En el colegio estudian cómo hacer anteojos con todo el procedimiento que implica. Los hacen para alumnos de otras escuelas que pasaron por el control de un profesional que les recetó lentes. Los hacen gratis, pero el Gobierno de la Ciudad recompensa con el presupuesto que demanda este programa que comparten los ministerios porteños de Salud y de Educación. Parece una novedad, pero hace 20 años que funciona este sistema que funde acciones solidarias con el objetivo de una salida laboral importante.

Anteojos gratis

En el primer piso de la escuela está una suerte de laboratorio donde otro grupo "fabrica" los anteojos. La coordinación de los grupos está a cargo de la profesora Natalia Iannaci que acompaña todo el proceso de aprendizaje y resalta las virtudes del programa que se lleva adelante.

En el laboratorio, uno de los alumnos detalla todos los pasos por los que pasa el cristal en distintas máquinas. Tanto cristales como armazones los provee el Gobierno porteño. Los aparatos que se utilizan en el proceso de elaboración son modernos y aprender a manejarlos les sumará al momento de buscar un empleo, seguramente en una óptica de la Ciudad de Buenos Aires.  

El objetivo es que los jóvenes tengan una salida laboral al salir del secundario

"¿A ver qué ves?" se llama este programa de Salud Visual que cumple dos objetivos: por un lado la detección precoz de problemas visuales y la provisión de anteojos en forma gratuita a alumnos de todas las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Describe la escuela que participar en A ver qué ves "permite poner en contacto a los alumnos con problemas reales, tales como los que enfrentarán en el desarrollo de la profesión".

"Porque nuestra Escuela promueve acciones que implican el reconocimiento y la devolución a la comunidad de la capacitación recibida en forma gratuita por parte de nuestros futuros técnicos", invita la institución educativa y completa en su web que "desarrolla en los alumnos la conciencia solidaria, valorando que su desempeño profesional futuro puede resultar de gran utilidad para la sociedad".