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El poder de la música para expresar emociones y contar historias

La música es un arte sonoro que involucra la combinación de ritmo, melodía, armonía y tonalidad, con la intención de expresar emociones, contar historias. Cómo influye en nuestra vida de cada día.

Conocemos el refrán donde se expresa que la música amansa a las fieras. Máxima que en realidad es atribuida a Orfeo quien al tocar su lira podía detener las fuerzas del infierno o aplacar la furia de las bestias salvajes. Dicen que su canto hacía bailar las rocas, impulsaba a los árboles desprenderse de sus raíces, cambiaba la dirección de las olas con sus armonías. Así es como el mito puede insertarse en la teoría general del lenguaje y hace de la naturaleza cultura o al menos en convertir en “natural” lo social, lo ideológico, lo histórico.

Las variables musicales evocan los llamados fenómenos transicionales explorados por el psicoanalista inglés Donald Winnicott a partir que el niño repasa su territorio de melodías y canciones en el momento de dormirse. En la constitución de esa zona  intermedia de la experiencia en la que tanto la realidad interior como la exterior contribuyen a lo que se vive, los objetos
transicionales aportan un lugar de descanso para el individuo comprometido con la incesante tarea humana de mantener la realidad interior y exterior separadas y sin embargo, estrechamente relacionadas entre sí.

Las variables musicales evocan los llamados fenómenos transicionales.

Las atmósferas musicales tienen la capacidad de modificar la percepción del tiempo

En el adulto, afirma Winnicott, esta experiencia lejos de desaparecer, es inherente a todas las expresiones al arte. La música, esa que escuchamos o cantamos a nosotros mismos, y que proviene de un objeto técnico como puede ser un móvil, acentúa el famoso
osito de peluche de los niños. Del juguete a la fantasía, la música cambia de papeles.  Las atmósferas musicales tienen la capacidad de modificar la percepción del tiempo y ese es uno de los poderes terapéuticos de la música.

En el escrito de 1915 Duelo y Melancolía, Freud afirma que durante un duelo la existencia del objeto perdido continúa  psíquicamente pero en la melancolía, la sombra del objeto recae sobre el Yo. Las cajas musicales, por ejemplo, son objeto elegido de muchos escritores para temporizar o fijar recuerdos. En Alejandra Pizarnik, ensayista, poeta y traductora argentina, actuó como su metáfora singular: la bailarina mecánica girando al compás de una melodía metálica significaba algo singular en sus pulmones y en su sensualidad. La cura por la música no resulta una idea peregrina sino que una secuencia de bailes modifican lo lamentable y lo abatido, frase pronunciada por Theodor Adorno en uno de sus ensayos dedicados a la composición musical para el cine.

Las atmósferas musicales tienen la capacidad de modificar la percepción del tiempo. Foto: MDZ.

Disfrutemos de la música, esa que nos hace atemperar los desarreglos cotidianos

Sin embargo, la cuestión de la falta de interés de Freud por la música queda reflejada en una carta escrita por él del 18 de enero de 1928: “Soy el último en poder formular ese juicio sobre el contenido de la música. Como no tengo ningún sentido musical, menoscabado, por así decirlo, en este dominio de la sensibilidad, apenas capaz de disfrutar de algunas suaves melodías de Mozart,
Wagner me es ya extraño, simplemente inaccesible…” El interrogante es si la música escaparía al campo de la investigación
psicoanalítica por culpa de un Freud aparentemente insensible a sus efectos. Pero abundan las discusiones y los desacuerdos sobre esta cuestión que nunca dejó de ser enigmática para sus discípulos de generaciones posteriores.

Otra explicación sostiene que el tipo de realidad propio de la música, por ser tan próximo al tipo de realidad de lo inconsciente, fue en parte la causa de que Freud, paradójicamente, haya dejado de lado la obra musical. Nada de todo esto impide que la música tenga un poder particular en todos nosotros. Puede ser suave, vigorizante, noble, vulgar, orgiástica y tiene el poder sobre el mal o el bien. El inaccesible de Wagner para Freud, afirmaba que la música se encuentra en un trayecto entre lo eterno y lo ideal. No se
refiere a la pasión, al amor o a la desesperación por tal o cual individuo, sino a la pasión, al amor y a la desesperación en sí.
Disfrutemos de la música. Esa que nos gusta. Esa que cada día nos hace brillar y atemperar los desarreglos cotidianos en la sociedad que nos toca vivir.

La música se encuentra en un trayecto entre lo eterno y lo ideal

Carlos Gustavo Motta.

Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Podes escucharlo en “Cultura  de Miércoles” en www.radiozetajuntoavos.com.ar todos los miércoles de 9.30 a 11 hs.