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La queja constante o inútil

Una queja es una expresión que denota molestia, disgusto o dolor. Una queja puede ser expresada de muchas formas. Carlos Tantucci, consultor psicológico deja su opinión en MDZ.

La queja constante tiene un impacto significativo en nuestro equilibrio emocional. Cuando nos quejamos constantemente, lo que hacemos es tender a enfocarnos en lo negativo, aumentando así, los niveles de estrés, ansiedad y frustración. Esta mentalidad negativa nos lleva a un ciclo negativo de pensamientos y emociones, contribuyendo al desarrollo de trastornos como la depresión. Además, la queja constante distorsiona la percepción de la realidad, haciendo que veamos todo a través de un filtro negativo.

La queja constante afecta negativamente las relaciones interpersonales

Cuando vivimos constantemente quejándonos, resulta agotador para quienes nos rodean, y seguramente, nuestros amigos,
familiares o colegas va a evitar interactuar con alguien que siempre está quejándose. También la queja constante nos afecta en la productividad, cuando nos quejamos constantemente, tendemos a centrarnos en los problemas en lugar de buscar soluciones. Esto nos lleva a una mentalidad de víctima en la que sentimos que no tenemos control sobre su situación y, por lo tanto, no tomamos medidas para cambiarla, y así afectamos el rendimiento laboral y la capacidad de alcanzar metas y objetivos.

La queja constante afecta negativamente las relaciones interpersonales. Foto: MDZ.

Algunas de las razones por las que las podemos recurrir a la queja inútil son

  • Patrones de comportamiento: cuando la queja se convierte en un hábito arraigado. Podemos estar acostumbrados a expresar nuestras frustraciones o disgustos de manera automática, sin realmente reflexionar sobre si estamos logrando algo positivo con ello.
  • Necesidad de atención: cuando expresar nuestras quejas nos brinda una sensación momentánea de importancia o relevancia.
  • Evitación de responsabilidad: cuando en lugar de tomar medidas para abordar los problemas o mejorar la situación, preferimos quejarnos como una forma de desplazar la responsabilidad hacia otros.
  • Sentimiento de impotencia: cuando recurrimos a la queja inútil como resultado de sentirnos impotentes o desesperanzados frente a una situación.
  • La baja aceptación a la frustración: es un factor importante que contribuye a la queja constante. Y la frustración surge cuando nuestras expectativas no se cumplen o cuando nos enfrentamos a obstáculos en la consecución de los objetivos que nos habíamos impuesto.

La baja aceptación a la frustración puede alimentar la queja constante

  • Expectativas poco realistas: la falta de aceptación de la realidad nos lleva a la queja constante sobre lo que está mal en lugar de buscar soluciones realistas.
  • Evitación del malestar: la frustración es una emoción incómoda y desagradable. Cuando tenemos dificultades para tolerar este malestar y en lugar de enfrentarlo de manera constructiva, recurrimos a la queja constante como una forma de desahogarnos y buscar un alivio temporal.
  • Baja tolerancia a la adversidad: la falta de aceptación de la frustración indica una baja tolerancia a la adversidad, nos sentimos abrumados por los desafíos y dificultades de la vida.
  • Pensamiento rígido: tener dificultades para adaptarnos a los cambios o para encontrar soluciones alternativas cuando nos enfrentamos a algún obstáculo.
La baja aceptación a la frustración puede alimentar la queja constante. Foto: MDZ.

Como gestionamos la queja constante

  • Tener autoconciencia: reconocer cuándo uno está cayendo en el patrón de quejas y detenernos conscientemente. Darnos cuenta de cómo nos sentimos y cómo las quejas están afectando el estado de ánimo y todo el entorno.
  • Cambiar el enfoque: en lugar de enfocarnos en lo que está mal, tratemos de encontrar algo positivo en la situación. Incluso en las circunstancias más difíciles, siempre hay algo bueno o algo que podemos aprender.
  • Practicar la gratitud: cada día, tomemos un momento para reflexionar sobre las cosas por las que estamos agradecidos. Esto nos ayudará a enfocarnos en lo positivo en lugar de lo negativo.
  • Encontrar soluciones: en lugar de solo quejarnos, buscar soluciones prácticas a los problemas, utilizando nuestra creatividad y nuestros recursos.
  • Cambiar el diálogo interno: prestar atención a la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. Si nos encontramos constantemente enfocándonos en lo negativo, tratemos de cambiar esos pensamientos por afirmaciones más positivas y constructivas.
  • Buscar ayuda profesional: lo que seguramente nos va a ofrecer herramientas y estrategias específicas para abordar los patrones de pensamiento y comportamiento. 

"Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?"(proverbio Oriental).

Carlos Daniel Tantucci.

* Carlos Daniel Tantucci - Consultor psicológico. productor y conductor del programa “Compartiendo Vida”, por FM "PARROQUIAL" 105.1