Entrevista MDZ

El análisis de Marisol de la Fuente sobre el mercado del vino: "Hay una oportunidad de mejora enorme"

La sommelier, periodista y autora del libro “Te cuento el vino” habló sobre las nuevas tendencias, la influencia de la IA, lo que se consume en la actualidad y qué significa saber tomar esta bebida.

Victoria Urruspuru
Victoria Urruspuru domingo, 26 de mayo de 2024 · 09:05 hs
El análisis de Marisol de la Fuente sobre el mercado del vino: "Hay una oportunidad de mejora enorme"
Marisol de la Fuente es sommelier y periodista. Foto: Analía Melnik/MDZ

El vino es cultura, tradición, historia. Es el recuerdo de una mesa familiar, de una juntada con amigos, de una cena romántica o incluso de una noche tranquilo en casa. Un estallido de sabores y olores. Se toma sin vueltas, como opina Marisol de la Fuente, sommelier y periodista apasionada por este mercado, y quien en su libro “Te cuento el vino” relata los mitos y las verdades sobre este, así como brinda tips y algunas estrategias clave para entender cómo funciona hoy.

Su pasión por esta bebida arrancó con una copa de Torrontés Etchart Privado, y terminó de explotar durante una ruta del vino por Mendoza. En diálogo con MDZ, entró en detalle sobre cómo la tecnología puede potenciar su producción y comercialización, cómo se debe iniciar alguien por este mundo, por qué a pesar de la crisis en el sector hay una gran oportunidad de mejora y qué buscan los jóvenes.

Video: mirá la entrevista completa a Marisol de la Fuente

-Contame Marisol, ¿qué es saber tomar vino?

-Saber tomar vino tiene que ver con que el vino te guste, blanco, rosado, tinto espumante; desde luego, si quieres saber más hay cursos hay charlas donde te pueden enseñar como los que dictó yo te puedo enseñar de procesos productivos de estilos de regiones incluso en mi libro en te cuento el vino hablo de todos estos temas que son los básicos del mundo del vino, pero alcanza con que te guste saber tomar vino es servirte tu copa y poder disfrutarlo con la gente que querés.

-¿Qué sentiste la primera vez que probaste un vino y cómo arrancaste en este camino?

-El primer vino que tomé fue un Torrontés Etchart Privado, que se sigue vendiendo en una botella alargada y una etiqueta marroncita. Lo que siempre recomiendo a los que empiezan en el mundo de las bebidas tomar bebidas más suaves más amigables más delicadas más frescas. ¿Por qué? Porque el paladar se va acostumbrando a distintos sabores. Cuando arranqué, arranqué con ese Torrontés y descubrí que ese mundo de sensaciones y de aromas era una explosión en el paladar y que estaba buenísimo, no solo aprender de esos productos, sino también de sus procesos productivos.

Muchos años después tuve la oportunidad de viajar a Mendoza, hacer una ruta del vino, empecé a hacer degustaciones y me di cuenta que además podía identificar aromas, podía identificar sabores y que eso estaba bueno para comunicar el vino. Como tengo 25 años trabajando en marketing y comunicación, dije: ‘Bueno, vamos a combinar estas dos profesiones’. Decidí estudiar la carrera de sommelier y allí uní mi experiencia como comunicadora, como periodista, en el área del marketing también, con el mundo del vino, y dije: ‘Lo mejor que puedo hacer es a toda esa gente que, como me pasó a mí algún día, está arrancando, darle algunas herramientas, algunos consejos o tips de manera fácil divertida, amena, afable, del mundo del vino, del mundo de las bebidas’, así uní estas dos pasiones y desde entonces comunico el mundo del vino.

-¿Cuál es el impacto en el mercado del vino que tiene la tecnología, la inteligencia artificial?

-La tecnología, como en todas las industrias, también es parte del mundo del vino, de punta a punta. En un viñedo hoy tenemos riegos inteligentes, tenemos sensores de temperatura, sensores de clima que determinan qué tipo de trabajo se va a hacer en ese viñedo. Tenemos drones e imágenes satelitales que nos pueden estar mostrando cuál es el estado de una finca en particular, qué necesidades tiene; podemos estar haciendo controles de qué tipo de tratamiento se pueden hacer en esos viñedos. Y cuando voy a la bodega podemos tener fermentaciones inteligentes, que tienen que ver no sólo con los controles de temperatura, sino con entender qué es lo que está pasando en esa fermentación, qué se está generando, qué está pasando con la aromática, con el sabor. Desde luego, también, si nos vamos a la logística o la comercialización van a aparecer los códigos QR para los consumidores o la Realidad Aumentada, donde el consumidor puede acceder desde un supermercado o una vinoteca a través de un código o una etiqueta a la maravilla que ocurre en el viñedo o en la bodega, y ni que hablar con todo lo que tiene que ver con la trazabilidad de los productos. Desde el viñedo, pasando por la bodega en su camino de logística hasta el punto de venta y hasta que alguien lo compra.

Tradición, tendencias, producción, y mitos y verdades; la trama del libro de Marisol de la Fuente. Foto: Analía Melnik/MDZ

Toda esa logística y toda esa trazabilidad hoy es posible gracias a la tecnología. Por lo cual en el mundo del vino hay muchísima tecnología, hay inteligencia artificial aplicada al análisis de los datos y de las bases de datos, hay tecnología -como decía antes- que se aplica al viñedo, pero también al proceso productivo, hay robótica. Hoy, por ejemplo, cuando hacés un remontaje, muchas veces ya no estás utilizando una bomba y una manguera, sino un robot que básicamente tiene paletas y se activa cuando es necesario romper el sombrero dentro de un tanque. Por lo cual, el mundo del vino no está exento de la tecnología y creo que todas estas innovaciones contribuyen a que podamos hacer y se puedan hacer en la industria vinos de todavía mejor calidad, que nos representen localmente y en el mundo.

-¿Qué es la cultura del vino y qué está ocurriendo hoy en Argentina, sobre todo en los jóvenes?

-La cultura del vino, para mí, y el vino… siempre uno dice como profesional que es jugo de uva fermentado, ¿no? Esta es la definición técnica básica. Pero yo siempre, cuando doy cursos o charlas, digo que el vino es cultura, es tradición, es historia, es acordarte de la vid que estaba en el patio del abuelo en su casa. Por ahí la gente más grande muchas veces me dice que recuerda cuando eran chicos y los domingos era esa soda con una gotita de vino, que representaba todo ese encuentro familiar. Por cual, el vino en sí mismo es mucho más que una bebida, tiene que ver con la civilización; tiene más de 8.000 años, nos viene acompañando en el desarrollo de la civilización. Está muy conectado con lo místico, con esa transformación de la uva o del jugo de uva en ese vino, en ese elíxir que bebían los egipcios, los griegos, los romanos, y no tenían muy claro cómo sucedía, pero algo pasaba. Por lo cual, el vino es parte nuestra cultura.

Lo que está pasando tal vez con los más jóvenes es que entienden esto, pero tienen una búsqueda diferente. Hoy en el mundo y también en la Argentina se buscan vinos bajos en alcohol, se buscan vinos que sean orgánicos, biodinámicos, veganos, Sin TACC, se buscan envases diferentes como bebidas más ready to drink (listas para beber) y ahí aparecen las latas, o envases que sean, por ejemplo, para grupos, y aparecen los bag in box (vino en caja). Hoy en la Argentina hace muy poquito se reguló, el INBA (Instituto de Neurología Buenos Aires) anunció que ahora sí podemos producir vinos sin alcohol, vinos desalcoholizados divinos bajos en alcohol bajo la regulación de la Argentina, pero esto existía en el mundo hace 10 años, ¿si? Hace 10 años que esto es una tendencia que no para de crecer en el mundo, por lo cual, cuando pienso en los jóvenes no los pienso como consumidores que no les gusta el vino o que no ven el vino como una bebida que pueda acompañar un encuentro, sino que los veo como consumidores que están atentos a otras cosas. Hay países en el mundo que no importan vinos de otros países productores si no tienen certificaciones orgánicas, por ejemplo; y los jóvenes, aunque parezcan raro o nos parezca que tal vez es una exageración, hoy se fijan en esto.

Entrevista exclusiva con Marisol de la Fuente, sommelier y periodista. Foto: Analía Melnik/MDZ

Entonces, creo que entienden que el vino es parte de la cultura, que es parte de la familia, de la tradición, pero también tienen una búsqueda diferente en el tipo de producto que están buscando, más suave, más ligero, menos alcohol, diferentes envases, y eso, bueno, creo que es una oportunidad enorme para la industria, para adaptarse al consumidor y a los cambios que están ocurriendo en el mercado.

-En relación con esto que comentas, y teniendo en cuenta este pie de comunicadora que tenés, ¿cuáles son las estrategias clave que deberían tener las bodegas para atraer y acercarse a los clientes?

-Yo creo que lo más importante que puede hacer un productor o una bodega es entender quiénes son sus consumidores. En el mundo del marketing y la comunicación siempre decimos que lo más importante es entender quién es tu audiencia para poder hacer una comunicación efectiva y, además, desarrollar productos que cubran esas necesidades o entender cuáles son las necesidades de esos potenciales compradores. Creo que la industria del vino tendría que poner… algunos lo hacen más que otros y de a poco esto va cambiando, pero hay una oportunidad de mejora enorme en esto de tener o prestar atención a qué es lo que están buscando los nuevos consumidores.

En todos los productos hay ciclos de vida, tenés consumidores que ya están muy afianzados, que son consumidores habituales, pero esas personas van teniendo mayor edad, por lo cual es importante no dejar de prestar atención a los más jóvenes, y a partir de allí hacer cambios en tu comunicación. Si seguimos atados o pegados a esto de hablar del vino desde un punto de vista de exclusividad, el asado, el gaucho, la cosa formal o la comunicación aspiracional como único camino, y… claramente no estamos entendiendo que la búsqueda va por otro lado, sobre todos los nuevos consumidores. Creo que lo que debería hacer una bodega es prestar atención, primero, a quién le quiere vender, qué pasa con esas personas, qué pasa con esa audiencia, y entender que cada público tiene un estilo de comunicación y una forma diferente de interactuar con los productos, y encontrar cuál es la clave allí. Creo que hay una oportunidad enorme en la industria de seguir moviéndose en ese sentido y hacer cambios que tengan que ver con renovar su estilo de comunicación.

-¿Qué es una cava de vino y cómo se puede hacer una casera para tener en casa? 

-En mi libro “Te cuento el vino”, que acabo de lanzar para la Feria del Libro, tengo un capítulo dedicado a cómo ir a comprar al supermercado y cómo armar una cava en casa, y tiene que ver con esta idea de guardar vinos. La cava es un lugar, en general, donde vamos a guardar vinos, vinos que queremos que evolucionen con el paso del tiempo, generalmente van a ser esos que la etiqueta dicen “reserva” o “gran reserva”, que tienen potencial de guarda de 5, 6, 10, 15 años, que básicamente lo que significa es que, según la bodega, según el enólogo, ese potencial de guarda es el tiempo en el cual ese vino va a llegar a su momento óptimo de consumo. Es decir, si dice “potencial de guarda 10 años”, 10 años desde la fecha que está en la etiqueta, que es el año de la cosecha, se supondría que ese vino va a estar en su mejor momento.

En "Te cuento el vino", Marisol habla de mitos y verdades sobre el vino. Foto: Analía Melnik/MDZ

Ahora bien, si yo quiero comprar vinos y hacer ese proceso y esperar ese tiempo a que lleguen a su mejor punto de consumo, voy a armar una cava. Bueno, la cava debería ser un lugar oscuro, sin cambios bruscos de temperatura, sin mucho calor, sin mucho frío, sin luz, sin sonidos, porque la idea es que el vino pueda evolucionar en un estado donde no haya elementos externos que lo puedan alterar. Si yo tengo una temperatura muy elevada, hace mucho calor o hace mucho frío, lo voy a alterar, lo puedo ajerezar o concentrarse ese calor, le puedo quitar la acidez si está mucho tiempo en una temperatura muy baja, y esos cambios de temperatura afectan el vino. Lo mismo que la luz, por eso los vinos en general que están pensados para evolucionar vienen en botellas oscuras, porque la luz también daña el vino.

Fragmento del libro de Marisol de la Fuente: "Te cuento el vino". Foto: Victoria Urruspuru / MDZ

Entonces, si pienso en una cava, lo ideal sería que cumpla con estas condiciones. Ahora, mi recomendación es si quieres guardar algunos vinos y no tenes un espacio con estas condiciones, te recomiendo que te compres una cava, hay cavas profesionales que son como las heladeras que tenemos en nuestra casa, con control de humedad, que cierran al vacío, o sino las cavas Peltier, que son el sistema que usan las cavas más hogareñas, que en realidad no enfrían, sino que retienen el aire caliente de adentro, que son las que conseguimos en un retail. Si yo voy a invertir unos pesitos en unos vinos, recomiendo invertir unos pesitos en una cava. Ahora, también recomiendo que si compras un buen vino te lo tomes hoy, porque la verdad esperarlo 10 o 15 años es para gente muy paciente.

-¿Me comentás un poco de tu libro "Te cuento el vino"?

-Mi libro salió para la Feria del Libro. Es del sello Grijalbo, de la editorial Penguin Random House y la idea del libro, la idea que tuvo la editorial, fue hacer un libro que sea fácil, muy leíble y, en principio, que se comercializará en grandes superficies: supermercados, cadenas de farmacia, estaciones de servicio. La verdad que quedó tan lindo que también está en librerías y, la realidad, es que lo que pensé fue volcar todo lo que yo enseño en mis cursos y mis charlas en un libro, que alguien pueda leerlo y aprender los básicos, o lo pueda regalar a alguien que le gusta el mundo del vino. Hablo de historia, 8.000 años contados en un capítulo para darte una idea de la conexión cultural que tenemos con el vino, también hablo de procesos productivos, de blancos, de tintos, de espumantes, hablo de terruños, de los lugares y cómo eso impacta en cómo va a ser un vino, y por qué. Hablo de cómo voy a armar la cava en casa, cómo voy a ir al supermercado, a la vinoteca a comprar, qué me tengo que fijar para saber elegir y no estar perdido ahí en medio de las botellas.

"Te cuento el vino", libro de de Marisol de la Fuente. Foto: Analía Melnik/MDZ

También hablo de esto de la diferencia entre lo que llamamos “el viejo mundo”, que son todos los países europeos en términos de producción, y “el nuevo mundo” que es América, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, que son los países más enfocados en los varietales y no tanto en las denominaciones de origen controlado. Y por supuesto hay un capítulo de mitos y verdades, porque para mí es fundamental derribar un montón de mitos que hay en la industria del vino, y que terminan afectando en cómo a las personas se acercan al vino, porque tienen miedo. Voy a dar una degustación, voy a ir a dar una charla, y lo primero que alguien me dice es “a mí me gusta el vino, pero yo no sé nada”, entonces, bueno, derribar mitos, derribar esas ideas que muchas veces hacen que los consumidores prefieran no tomar vino porque “no saben”.

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