Opinión

La libertad educativa en peligro

En este artículo de opinión queremos afirmar que desde hace muchos años la libertad está en peligro. Hay dos extremos que la ponen en peligro. Juan Manuel Ribeiro magister en educación opina en MDZ.

Juan Manuel Ribeiro miércoles, 22 de mayo de 2024 · 09:20 hs
La libertad educativa en peligro
Desde hace muchos años que la libertad está en peligro. Foto: Alfredo Ponce/ MDZ

Aristóteles, uno de los grandes filósofos de la antigüedad afirmó que todo hombre busca la felicidad y esa felicidad está dada por su capacidad de ser libre para conseguirla. Más tarde a partir de la modernidad el concepto de libertad comenzó a ser motivo de una gran consideración en la reflexión filosófica y política. En un principio, filósofos como Hobbes y Locke lo trataron desde una perspectiva más focalizada en el respeto de las libertades individuales, cosa que el liberalismo posterior asumió y profundizó.

Desde hace muchos años que la libertad está en peligro. Hay dos extremos que la ponen en peligro, el populismo estatista y el liberalismo argentino actual o anarcocapitalismo. El populismo estatista con su lema: “El Estado te cuida” termina imponiendo discursos y relatos, su agenda y cosmovisión. El populismo empobrecedor hace que el aparato gubernamental se convierta en una corporación centralista que impone su ideología por muchos ámbitos, pero especialmente por la educación. Esta homogeneización conlleva a apagar la pluralidad de voces y pensamientos por un único pensamiento nacional.

El populismo estatista con su lema: “El Estado te cuida” termina imponiendo discursos y relatos. Foto: Shutterstock

Por otra parte, el liberalismo extremo que pretende desregular absolutamente todos los ámbitos empezando por la economía, suprime el rol del Estado como árbitro del Bien Común que impide monopolios y ordena la economía y la sociedad con pautas para asegurar la libre pero justa competencia, como sucede en Estados Unidos y en varios países europeos. Ambos posicionamientos políticos vulneran la libertad y la ponen en peligro. Tanto el populismo, como el liberalismo y el llamado anarcocapitalismo son pobristas porque acentúan la miseria y la segregación social, la prueba de esta afirmación está a la vista desde la década del 1990.

Por ejemplo, es llamativo como los extremos mencionados sostienen la igualdad de oportunidades, pero dejando de lado que la igualdad priva a cada uno de la atención de sus necesidades, porque todos tenemos distintos puntos de partida marcados por el segmento social al que pertenecemos. Por eso, la calidad educativa no sería solo dar igualdad de acceso al sistema educativo, sino compensar las desigualdades de base para que sea la capacidad, el mérito y el esfuerzo responsable el que marque el éxito de la educación de una persona.

Creemos necesario entonces, más que sostener la igualdad, hablar de equidad, que busca darle a quienes tienen mayores dificultades las posibilidades para el acceso, la permanencia y el egreso de los distintos niveles del sistema educativo. Aún más pensemos que “al nacer en una sociedad desigual en cuanto a clases sociales no estamos desde nuestro origen todos en pie de igualdad, por eso partir de la igualdad priva a cada uno de la atención de sus necesidades” (Van Gelderen, 1991) ya que no se
toma en cuenta que todos tenemos necesidades distintas. En otras palabras, que existan oportunidades abiertas a todos no significa que todos tengan las posibilidades para alcanzarlas. (Albergucci, 2000).

La calidad educativa no sería solo dar igualdad de acceso al sistema educativo. Foto: Télam.

Por lo tanto, populistas y libertarios sostienen una igualdad de oportunidades que no es tal, porque la sociedad argentina es desigual y si no se asisten a quienes son más desfavorecidos, la igualdad de oportunidades es solo un slogan más. Esto se agravó mucho este año, en el que 7 de cada 10 niños y jóvenes en Argentina son pobres y más de 15% indigentes, según los últimos datos de UNICEF. Esto, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, acentuó lo estructural de las carencias y desigualdades sociales que condicionan el desarrollo de la infancia.

  • La pobreza y la indigencia en crecimiento en nuestro país dan cuenta de la vulneración del derecho a aprender que sufren los niños y los jóvenes, generando una hipoteca social y un tendal adultos de marginados del mercado laboral en el futuro mediato.
  • La pobreza afecta el ejercicio de la libertad, limitando la capacidad de elección de las personas para  autodeterminarse.
  • La pobreza pone en peligro la libertad tan declamada hoy día.

En suma, tanto populistas como libertarios también sostienen el pluralismo, desde ya solo en el discurso, pero ambos solo respetan la libertad pasivamente no dando posibilidades para que cada persona pueda elegir y llevar adelante su derecho a aprender. Por otra parte, el derecho a la libertad de aprender debe encontrarse con el derecho a la libertad de enseñanza, entendida como la apertura de opciones educativas expresadas en modalidades, en lo formal e informal, en lo estatal y en lo privado. Es más, dentro de una sociedad como la actual que se precia de pluralista cultural y liberal no se pueden poner cotos a la libertad de enseñanza, ni de opciones educativas siempre y cuando se mantenga la adhesión al conjunto de normas y principios básicos que hacen a la unidad del sistema educativo y a la cohesión de una clara identidad nacional.

Este pluralismo debe respetar la conciencia de cada hombre no pretendiendo imponerle una cosmovisión del universo, la vida y
del hombre que sacrifique la integridad de la educación o la inviolabilidad de su conciencia. En conclusión, desde hace años está en peligro la libertad tal como la soñaron los padres fundadores de la patria, aun mas, me animo a afirmar que la misma democracia republicana está siendo vulnerada cuando por un extremo u otro no se permite el ejercicio de la plena libertad ni de enseñar ni de aprender en las diversas opciones que deben existir para responder a las distintas demandas de la sociedad y de las personas en su individualidad.

La pobreza pone en peligro la libertad tan declamada hoy día.
Foto: MDZ.

Si se asiste en los puntos partida a los más vulnerables, las diferencias en la meta que cada uno alcance no estará dada por la situación socio-económica de base sino como dijimos por sus capacidades y méritos. Solo en ese escenario podremos ejercer verdaderamente nuestra libertad y se libres de las colonizaciones ideológicas que los extremos proponen poniendo en
peligro la libertad. Quizás valga recuperar la propuesta económica de John Maynard Keynes, también conocida como keynesianismo, que se basa en la idea de que el Estado debe intervenir en la economía para mantener el equilibrio y revertir los ciclos de crisis. Según Keynes, las crisis económicas surgen cuando los inversionistas reducen su nivel de inversión, lo que lleva a un aumento en el desempleo y una disminución en el nivel de consumo.

Keynes propuso que el gobierno aumente el gasto público y realice inversiones para estimular la demanda agregada y reactivar la economía. Además, Keynes enfatizó la importancia del consumo como motor de la economía y abogó por políticas fiscales expansivas para estimular la demanda y el empleo. Aunque no se centra específicamente en la educación, su influencia en las políticas económicas puede tener implicaciones en este ámbito, como las tuvo en los Estados Unidos de la guerra y de la posguerra, propiciando la educación como motor del desarrollo, no solo económico, de la que llegaría a ser la primera potencia
económica mundial pero también teniendo el sistema universitario más prestigio del mundo aun con sus bemoles y vicisitudes.

Solo la educación será el motor de mayor progreso de un país, sin esta el cimiento de la libertad estará en peligro.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.

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