Gente en situación de prójimo: subscribite
Todo está tan caro…
Lo que mas cuesta es creer
El valor de ver es el de creer.
Creer es pensarse a uno mismo, incluyendo el modo de hacerlo, el lugar del otro.
El lugar del otro nos trasciende. Y el primer “otro” es el reconocido Dios.
Es la creación de la mirada.
Lo que nos sincera nos da mayor expresión. Dejarnos traspasar por las preguntas nos transforma en nuestra mayor respuesta.
“Cierto tipo de cultura, ha educado a moverse sólo en el horizonte de las cosas, de lo factible; a creer sólo en lo que se ve y se
toca con las propias manos.
Surge como el mundo de la planificación, del cálculo exacto y de la experimentación; en una palabra, el saber de la ciencia, por importante que sea para la vida del hombre, por sí sólo no basta. Es un confiado entregarse a un "Tú" que es Dios, quien me da una certeza distinta, pero no menos sólida que la que me llega del cálculo exacto o de la ciencia”.
(Benedicto XVI, Audiencia General, miércoles 24 de octubre de 2012).
Creer responde a la necesidad de asumir la realidad.
Tal como es…
Con la realidad… no hay acuerdo.
La realidad no tiene que terminar así.
Frente a la tendencia de deshumanizar…
Creer es el mapa aún en creación.
Hay un juego de seducción: al ayer le seduce el hoy. Al hoy le seduce el ayer. Y nos ronda un gran provocador: el futuro.
No sabés qué es el tiempo si no lo aceptás. Creer es el hoy que hace nuevas todas las cosas. Como te hacés prójimo reconocen a Dios… Creer nos reconoce en el lugar del otro.
¿Vos qué creés?
Como creés es como pensás.
¡No creas más!
Así es la violencia de hoy…
Y creer deja de ser un modo de pensarnos.

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.

