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Salud y robótica: cómo es la clínica con tratamientos únicos en Mendoza

Se convirtieron en una referencia nacional debido a sus metodologías de trabajo. Cómo impacta el uso de la tecnología en el sistema sanitario.

Mauro Sturman
Mauro Sturman miércoles, 24 de abril de 2024 · 09:07 hs
Salud y robótica: cómo es la clínica con tratamientos únicos en Mendoza
El uso de la robótica acelera los procesos de rehabilitación Foto: Shutterstock.

En Mendoza existe un instituto de rehabilitación que cuenta con dos departamentos de robótica únicos en Sudamérica. Sí, así como suena. Se trata de la clínica San Andrés, una institución que llegó a convertirse en una referencia nacional debido a sus metodologías de trabajo vanguardistas que combinan el uso de la tecnología con la medicina.

Desde hace tiempo, la fusión de la robótica con técnicas sanitarias viene produciendo avances y logros más que significativos en la recuperación de cuadros complejos. Y, contrariamente a lo que suele suponerse, no hay que recorrer demasiados kilómetros para encontrar tecnología de punta en la región de Cuyo. En los últimos años, la clínica San Andrés comenzó a posicionarse como una de los centros de rehabilitación más importantes para pacientes con graves afecciones. A través de un seguimiento personalizado que se desarrolla en virtud del cuadro que presenta cada paciente y sin utilizar técnicas estandarizadas, el centro busca adaptar cada tratamiento a las necesidades específicas de las personas.

"La diferencia que existe entre nuestros tratamientos y el que se realiza en el resto de las instituciones, es que nosotros tenemos prácticamente un hospital de rehabilitación, o sea que es una institución que tiene toda su estructura física para desarrollar esa acción, tenemos 36 camas de internación para atender a los pacientes con accidentes cerebrovasculares, traumatismo de cráneo grave, pacientes en estado de vigilia sin respuesta o estado vegetativo, pacientes con Parkinson, con esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica", afirmó a MDZ el doctor Eduardo Buffagni, fundador de la clínica.

Según Buffagni, el uso de la robótica ha permitido agilizar los tiempos de recuperación en los pacientes. "Lo que hace es acelerar muchísimo los tiempos porque es un tratamiento intensivo. Por ejemplo, en el exoesqueleto para la marcha, el paciente puede llegar a caminar 1,5 kilómetro, imaginen ustedes cuántos terapeutas se necesitarían para que un paciente caminara 1,5 kilómetroS", señala el doctor.

El debate sobre si el avance de la tecnología terminará sustituyendo la mano de obra humana no es nuevo. Sin embargo, para el fundador de la clínica los robots jamás podrán reemplazarnos. "Nuestro trabajo como profesionales, el contacto humano con el paciente, la rehabilitación a la familia, porque tenemos un departamento de familia a quienes entrenamos para que nos ayuden en el trabajo de la rehabilitación porque los hacemos partícipes de la misma, no puede ser reemplazado", señala. 

La clínica San Andrés marca tendencia en Mendoza.
Foto: gentileza

En síntesis: la tecnología médica llegó para instalarse. De hecho, ya existen camas de terapia intensiva robóticas que permiten que un paciente conectado a un respirador pueda movilizarse. En la clínica mendocina, por ejemplo, recuperaron a más de 120 pacientes que durante la pandemia por el Covid-19 fueron desvinculados de la ventilación mecánica mediante movimientos fisiológicos de alta intensidad. "La rapidez en la recuperación de los pacientes con este tipo de tratamiento es notable en comparación con la terapia física convencional. La fundación cuenta con dos departamentos de robótica únicos en Sudamérica, lo que contribuye a ofrecer un tratamiento distintivo. El enfoque del centro es transdisciplinario, con el objetivo de reducir los déficits sensoriales, cognitivos y motores de los pacientes para lograr una recuperación funcional con un mínimo de discapacidad residual", agrega Buffagni.

Además de marcar tendencia por sus prestaciones sanitarias, la clínica también es una referencia para los alumnos de las universidades mendocinas con especialidades en fisiatría, kinesiología neurológica y neuropsicología, quienes suelen desarrollar sus pasantías en la institución, convirtiéndola también, en un polo científico del que los mendocinos pueden estar orgullosos. 
 

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