Entre la tendencia del deseo materno y las indicaciones médicas
Normalmente, suele pensarse que la decisión de la forma de dar a luz a un bebé, ya sea mediante el parto natural (vaginal) o la práctica de la cesárea, es de los futuros padres. Pero en realidad depende de muchos factores. Principalmente, del sector de salud en el que se atienda la persona gestante -público o privado- y, también, del médico especialista que lleva el seguimiento del embarazo y que asistirá el momento de la llegada del bebé, responsable de determinar qué método es el mejor en función de las características de la mujer, del bebé y de cada embarazo y situación en particular.
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Traer a una nueva persona al mundo, genera expectativas y decenas de planes en una familia. Probablemente, algunos se cumplirán y otros quedarán en el recuerdo como parte de la fantasía. La forma del parto, puede ser parte de esos planes que se cumplen o no. Durante el embarazo, es posible que se hayan tomado una serie de decisiones en relación al lugar del parto y la forma pero todo puede cambiar con el fin de evitar riesgos. Generalmente, esto suele suceder cuando en un primer momento se había programado un parto vaginal y en cambio se practica una cesárea por diversos motivos.
En la actualidad, en en el ámbito público “se sigue trabajando con una modalidad donde la paciente no puede elegir si tiene cesárea o tiene un parto vaginal sino que, acorde a las condiciones obstétricas, en la medida de lo posible, se trata de hacer mayor cantidad de partos vaginales y es uno de los motivos por los cuales hay mayor cantidad de partos sustancialmente en la parte pública que en la privada”, cuenta a MDZ el gineco-obstetra Javier Alma.
A pesar de haber sido publicados hace varios años, los datos que surgen del análisis realizado en 2019 por parte de la Subsecretaría de Salud de la provincia de Mendoza ratifican las palabras del especialista. Solo en 2018 se realizaron 16.239 partos vaginales mientras que las prácticas de cesáreas fueron 5.465.
En cambio, en la parte privada existe “una indicación de respetar el deseo materno de no pasar por el proceso de un trabajo de parto vaginal. Muchas pacientes llegan a la consulta solicitando una cesárea por más de que sea un embarazo muy pequeño. Inclusive, como obstetras, debemos preguntar en esa primera consulta si tienen deseo o no de parir". Esto es una obligación enmarcada en la Ley de parto respetado que data de 2004, apoyada en dos pilares fundamentales que son la escucha de los deseos de toda persona gestante y la información sobre cada accionar médico para resguardar su integridad física y psíquica, promoviendo el respeto y evitando, la violencia obstétrica, que afecta más frecuentemente a las pacientes más jóvenes y de nivel sociocultural más bajo.
"La tendencia actual es que la mayoría de los pacientes sí desean probar un parto vaginal”, subraya Alma. Aunque los términos parto vaginal y parto natural hacen referencia a lo mismo, no lo son. Esto significa que el parto vaginal no siempre es natural, ya que es posible utilizar anestesia epidural. En ambos casos, es necesario que el orificio vaginal se dilate y las contracciones uterinas ayuden a expulsar al feto.
Por otra parte, el parto por cesárea es aquel en el que el bebé sale del vientre materno a través de un corte realizado en el abdomen y útero de la mujer. Se trata de una intervención quirúrgica mayor y, como tal, presenta otros riesgos. La cesárea debe realizarse bajo anestesia. En la actualidad, suele utilizarse la anestesia epidural al igual que en el parto vaginal pero en el pasado era común utilizar la anestesia general, que dormía completamente a la madre.
El deseo materno y las indicaciones médicas
"En cuanto a la vía de finalización por parto o por cesárea, si bien en ambos casos existen riesgos, consideramos que el proceso de parto, al ser un proceso fisiológico, un proceso natural donde la mujer es un mamífero preparado para parir, es más seguro tanto para la madre como para el bebé”, sostiene Alma pero agrega que, de todas formas, “no debemos caer en el error de demonizar a la cesárea porque es un proceso súper útil”.
Esa demonización es cada vez más frecuente en las redes sociales, “como un proceso totalmente adverso, totalmente dañino, totalmente impuesto por el médico. Y no en todos los casos es así. La principal indicación de cesárea en mi práctica médica, tiene que ver con la intolerancia de la mujer al dolor”, explica el gineco-obstetra. En ese sentido, argumenta que hay casos en los que la epidural sirve para lograr un parto vaginal y otros casos que no. “Si una mujer, en un trabajo de parto que está poco avanzado, siente un dolor tan profundo que prefiere ir a cesárea, es una indicación de cesárea. No es lo mismo que una paciente solicite una cesárea por dolor con un trabajo de parto avanzado, porque se pueden usar algunas herramientas, como es la analgesia peridural para lograr un parto”.
El especialista insiste en que la cesárea “muchas veces nos ayuda a conservar el bienestar tanto materno como fetal”. Por ese motivo, concluye que “cuando tiene una indicación real, por más de que la madre desee el parto vaginal, no deberíamos ni siquiera consultarle a la madre si está de acuerdo con una cesárea. Sino que lo debe entender como una indicación real para resguardar la vida y el bienestar tanto suya como del bebé”.
Ventajas y desventajas
Ventajas del parto vaginal
- No necesita una intervención quirúrgica.
- El periodo de recuperación es más rápido y menos doloroso. La mujer puede reincorporarse casi inmediatamente a su vida normal.
- La pérdida de sangre durante el parto es menor.
- Hay un menor riesgo de desarrollar infecciones urinarias o en el endometrio (endometritis).
- El bebé tiene una mejor oxigenación general y cerebral. Su adaptación a la vida extrauterina es menos traumática al pasar por el trabajo de parto.
- El cuerpo de la madre libera oxitocina para favorecer la formación de leche y el vínculo afectivo entre la madre y el bebé.
Ventajas de la cesárea
- No hay dolor durante el parto debido a la anestesia.
- El tiempo de la intervención es corto, unos 30 minutos si todo va bien.
- Se sabe con exactitud el día que va a nacer el bebé si la cesárea ha sido programada.
- Existe un menor riesgo de complicaciones para el bebé.
- No hay trauma en la zona vaginal.
Desventajas del parto vaginal
- Los dolores pueden ser muy intensos en el momento de dar a luz por la dilatación de la vagina y las contracciones.
- Existe riesgo de desgarro en el perineo.
- Es posible que sea necesario realizar una episiotomía (corte vaginal) para facilitar la salida del bebé.
- La duración del trabajo de parto. Las madres primerizas dilatan un promedio de un centímetro por hora, pudiendo alargarse esta fase del parto hasta las 10 horas o más.
Desventajas de la cesárea
- Riesgos de infección y daño a otros órganos como en cualquier intervención quirúrgica.
- La recuperación posparto es dolorosa y mucho más lenta, entre 4 y 8 semanas.
- No se estimulan los sentidos del bebé durante el parto.
- No se genera la hormona oxitocina y la adaptación a la lactancia puede ser más costosa.
- Existe riesgo de ruptura uterina si la mujer tiene un parto vaginal después de haber dado a luz por cesárea.

