Cierra un refugio de Mendoza para mujeres e infancias en situación de violencia
Producto de la situación de crisis económica y el recorte de convenios nacionales, uno de los doce refugios con los que cuenta la provincia de Mendoza para mujeres, niñas, niños, adolescentes y personas LGBTTIQ+ en situación de violencia cerró sus puertas. Se trata del refugio de la Fundación Sobran Los Motivos. Este cierre agrava la situación de las personas víctimas de violencia de género, ya que queda funcionando un solo refugio en la Ciudad de Mendoza
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La provincia de Mendoza contaba con una red de 12 refugios entre los que estaba el el Refugio “Sobran los motivos”. En la Ciudad de Mendoza sigue abierto el Hogar de Protección Integral para Mujeres Víctima de violencia de Género, y el resto de los refugios están ubicados en los departamentos de Malargüe, Tunuyán, San Carlos, General Alvear, Godoy Cruz, Guaymallén, Santa Rosa, La Paz, Las Heras, San Rafael. Desde la Fundación Sobran los Motivos, aseguraron que el refugio “ha sido un bastión de esperanza y protección desde su apertura en 2012”.
En una publicación en su cuenta de Instagram, afirman que “a lo largo de estos años, hemos brindado refugio y amparo a más de 3 mil mujeres y niños, ofreciendo un lugar seguro en tiempos de crisis y vulnerabilidad”. Este refugio que hoy cierra sus puertas fue pionero en la provincia, siendo el primero en su tipo, con personas comprometidas con “erradicar la violencia de género y promover una sociedad más justa e igualitaria”, sostienen.
Belén Real, abogada de la Fundación contó a MDZ que durante el último tiempo, el refugio estaba funcionando mediante un convenio con la provincia. “La verdad que no nos alcanzaba para sostenerlo. Entonces habíamos realizado un convenio con el Banco Nación que nos posibilitaba que la gente donara, a través de los puntos del Programa Beneficio, aportes desde sus cuentas”, explicó.
Sin embargo, en diciembre realizaron la solicitud de renovación anual del convenio y el gobierno de Javier Milei la denegó. “Eso es lo que nos sostenía bastante y con el convenio de provincia no llegamos ni al pagar el alquiler de la vivienda y a su vez la última boleta de luz fue absolutamente cara”, detalló Real. Además, el refugio recibía aportes voluntarios que también fueron disminuyendo producto de la crisis y las políticas de ajuste que alcanzan a la gran mayoría de la población argentina.
Por su parte, Soledad Benegas aseguró que la decisión fue muy difícil y triste. Sostener los salarios de las cinco trabajadoras sociales que son quienes “acompañan durante las 24 horas y también son jefas de familia”, más el alquiler y la luz, “se nos ha hecho imposible”, declaró y para cerrar, manifestó que “no vamos a bajar banderas, vamos a seguir trabajando, haciendo campañas, talleres y capacitaciones” sobre violencia de género.

