Magia

A 9 años de su muerte: quién fue René Lavand, el ilusionista argentino que maravilló al mundo con una mano

Recorrió casi todos los continentes asombrando con su talento y diferencial: el "hacer magia" con una discapacidad.

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MDZ Sociedad miércoles, 7 de febrero de 2024 · 16:50 hs
A 9 años de su muerte: quién fue René Lavand, el ilusionista argentino que maravilló al mundo con una mano

Un 7 de febrero pero de 2015, falleció en Tandil el ilusionista René Lavand a los 86 años, y con él se fue esa forma única de hacer "magia" y entretener a públicos de todo el mundo. Sin embargo, su recuerdo sigue vivo; quedó en la historia ese talento para maravillar a todos con una sola mano. 

Su nombre real era Héctor René Lavandera. Nació en Buenos Aires el 24 de septiembre de 1928. Su madre, Sara, era maestra, y su padre, Antonio, zapatero. Sin embargo, fue su tía, Juana, quien lo acercó al mundo de la magia, o más bien, del ilusionismo, como prefería llamarle. 

Con tan sólo 7 años, acudió a una presentación del mago Chang. Una tormenta de emociones intensas lo invadieron, guiadas por la curiosidad y la fascinación. Fue en ese momento que nació en él una pasión imposible de apagar, justo antes de mudarse a lo que era un pequeño pueblo en el interior de la provincia, Coronel Suárez, con su familia.

El accidente de René Lavand

Su padre había conseguido un nuevo trabajo como viajante, mientras que su madre comenzó a enseñar en un colegio de allí. Al ser un lugar chico, Héctor podía salir a jugar y disfrutar del día, siempre y cuando tuviera las precauciones correspondientes. No obstante, un descuido le cambió la vida. 

Allá por 1937, durante un Carnaval, jugando con un grupo de amigos se tentaron a correr a la vereda de enfrente. Héctor, sin embargo, no miró al cruzar la calle y un auto lo atropelló. Una de sus ruedas pasó por encima de su brazo derecho. Los médicos no vieron otra opción que amputárselo, pero sólo del antebrazo para abajo, salvando el resto. 

El pequeño, lamentablemente diestro, debió ingeniárselas para aprender todo de nuevo, inclusive a hacer los trucos de magia que practicaba desde que había visto a aquel mago. Dominar las cartas fue todo un obstáculo que le llevó bastante tiempo; se le caían y lo frustraba, pero no lo suficiente para parar. 

René Lavand, el ilusionista argentino que maravilló al mundo con una mano.

Mientras leía libros de magia, su padre lo miraba con una gota de angustia: los trucos no estaban diseñados para personas sin un brazo. "Él no sabía de lo que yo iba a ser capaz”, había dicho Lavand muchos años atrás, en una entrevista con la revista Orsay. Y, de hecho, nunca lo supo pues murió antes de que llegue a ser ese reconocido ilusionista que impresionó al mundo. 

Sus inicios como ilusionista

Mientras trabajaba en un banco, Héctor manejaba su mano izquierda bajo una gran habilidad. Contaba dinero con rapidéz, escribía a máquina y, en sus ratos libres, sacaba del cajón de su escritorio un mazo de cartas y sorprendía a sus colegas con diferentes trucos que había practica y, sobre todo, diseñado para alguien con su condición.

Es así como a uno de ellos se le ocurrió la idea de que levante un espectáculo y le consiguió un lugar en el Hotel Continental. Fue allí justamente donde debutó ante un pequeño público de aproximadamente 40 personas, casi todos amigos, conocidos y familiares. 

Comenzó a correr la voz de sus habilidades y la sala de a poco comenzó a llenarse. Pero, lejos de querer quedarse ahí, se inscribió en un concurso de ilusionismo que se iba a realizar en Buenos Aires. Lo ganó y fue eso lo que lo adentró de lleno en el mundo del espectáculo, con presentaciones en varios teatros porteños.

En 1960 pensó en un nombre artístico: René Lavand, como lo presentaban los afiches y publicidades. Al año siguiente dejó su puesto como empleado bancario y se dedicó de lleno a su pasión. Revolucionó sin dudas la televisión argentina, cuando tuvo su propio programa: “El show de Pinocho”, un éxito conducido por Juan Carlos Mareco.

René Lavand en el Show de Ed Sullivan

René Lavand: su diferencial

Su discapacidad no era ninguna debilidad, sino un diferencial. Los espectáculos que montaba iban más allá de un simple número de cartomagia o ilusionismo: desarrollaba los trucos con Beethoven, Andrés Segovia o Bach de fondo, Lavand citaba a escritores famosos o contaba historias de amigos y colaboradores: Rolando Chirico y Ricardo Martín.

Conoció cientos de teatros del interior del país, pero no bastaba: el mundo era su siguiente objetivo, y lo alcanzó. se presentó en Las Vegas, Madrid, pero es muy destacado su paso por Lausanne, Suiza. Fue en una de sus presentaciones allí que el estadonidense David Copperfield, el más famoso de los ilusionistas de la época, fue a verlo y descubrir por qué Héctor causaba tanto furor. Quedó sorprendido. 

Aún así, era difícil que se le subiera la fama a la cabeza. Sempre regresaba a Tandil, donde vivía con su esposa Nora. Así como le  apasionó aprender, amaba enseñar; de hecho, mostraba sus trucos en “Pata de Fierro”, un vagón de ferrocarril que compró y adaptó como salón de magia.

En ese pueblo que vio nacer al ilusionista (no a Héctor, sino a René), murió de neumonía el 7 de febrero de 2015. A 9 años de su fallecimiento, el mundo entero sigue recordando al argentino y la marca que dejó en el mundo de la "magia" y la ilusión.

Video: René Lavand en un show

 

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