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Muerte en el Parque: crónica de la violencia que se expande desde la cancha

Un hombre fue asesinado en el Parque, en medio de una violenta pelea. Qué falló en el sistema de seguridad en el espacio público más importante de Mendoza. Se suman muertos en las canchas.
Foto: Télam
Foto: Télam

Domingo a la tarde en Mendoza. El parque General San Martín se convierte en el destino de miles de personas que buscan distenderse cuando baja el sol. Las calles Boulogne Sur Mer, Emilio Civit, Juan B. Justo y alrededores se llenan de familias y grupos de amigos que buscan calmar el calor. Hay partido en la cancha de Gimnasia y la rutina tiene otro color. Colectivos con hinchas, cantos y la logística futbolera. Pero esa dinámica se rompe de manera violenta: corridas, insultos, peleas, gritos. Cuando la muchedumbre se dispersa, queda un hombre tirado en la vereda pintada como ciclovía que está en el costado sur del VII Comando de Montaña. Lo apuñalaron y murió. Era Ricardo Balle.

A pocos metros del lugar está la Comisaría Quinta de la policía y por protocolo hay rutinas para “custodiar” preventivamente a los hinchas. Pero nada sirvió para prevenir la violencia que ocurrió en uno de los espacios públicos más concurridos de Mendoza. Por eso las repercusiones exceden al fútbol y generan una sensación de inseguridad mayor.

Burbuja rota

Los hinchas llegaron en colectivo; en esa “burbuja” que se crea para trasladarlos a la cancha y que es una especia de vale todo: vienen repletos de personas, sin controles y hasta impiden la circulación del resto. Todo lo que no se puede hacer en la vida cotidiana, está exceptuado en ese momento.

La violencia fue extrema. A un hombre lo golpearon con la base de cemento de una sombrilla de la estación de servicio. Otros golpeaban de a dos o tres con patadas, botellas y lo que tuvieran. En el Club Andino cerraron las puertas y entraron efectivos para evitar que los hinchas ingresen y salten el paredón donde está la pileta hacia la cancha. Un grupo de niños se resguardó bajo una lona. “Tuve miedo. Daba la sensación de que todos eran hinchas del mismo equipo y se mataban entre ellos. Era imposible identificar a los contrarios”, relató una testigo. El partido que estaba previsto no se suspendió y, es más, hubo dos: además de Gimnasia, al otro día jugó Godoy Cruz en el mismo estadio.

El hombre asesinado era Ricardo Balle, vinculado a los hinchas de Gimnasia. Los relatos hablan de una interna en la barra que tiene enfrentados, supuestamente, a los grupos del Barrio San Martín, de Ciudad, y de Jesús Nazareno, de Guaymallén. Si es así, falló la prevención: los sectores de la barra llegaron juntos y no hubo mediación. Sin embargo, fuentes ligadas a la inteligencia del Ministerio de Seguridad explicaron a MDZ que “ambos grupos siempre están juntos”. “Estuvieron juntos siempre, hasta estuvieron tomando en la esquina un rato antes. Estamos investigando si hay otra cosa porque hasta que terminó el campeonato anterior, siempre estuvieron juntos los dos grupos”, explicó la fuente. En el Gobierno siguen el tema, pero puertas afuera tratan de explicar que no hay nada raro detrás. Que hay lumpenaje que aprovecha el fútbol para ejercer su violencia. Y atribuyen los hechos de las últimas semanas a algo estacional. Malo, pero previsible por la época; analizan.

La violencia que tiene al fútbol como catalizador ha comenzado a trascender en Mendoza y, como condimento particular, ocurre en espacios públicos de gran popularidad. Además del asesinato de un hombre, hace dos semanas hubo enfrentamientos, corridas y disparos en plena calle Arístides y Boulogne Sur Mer que otra vez tuvieron como protagonistas a hinchas de Independiente Rivadavia. La onda expansiva de esos hechos trasciende largamente al fútbol por la zona en la que ocurre.

Mendoza vive una situación particular en lo deportivo porque tiene 4 equipos en los dos principales torneos de fútbol. Tres de ellos tienen como escenario el Parque General San Martín y cada semana habrá partidos complejos. La violencia que se genera inquieta e incomoda porque, además, los cuatro equipos tienen en su dirigencia y plateístas frecuentes a políticos, empresarios y personalidades influyentes de distintos ámbitos. En ese ambiente se desligan del problema, con algo de impotencia. Hasta ahora no hubo “combate” o intento de cortar con los sistemas que generan violencia, sino que eligieron “administrar” la situación. Como tiempistas. Así es que algunos de ellos recibieron, años atrás, duras amenazas en las que hasta se involucraron armas de fuego apuntadas hacia su persona.

En los últimos años hubo al menos 5 muertes relacionadas con la violencia que rodea al fútbol. Uno de los casos paradigmáticos fue el asesinato de Gabriel Osvaldo Videla, ocurrido el año pasado en “los festejos por el aniversario” de la Lepra. Al hombre lo mataron de varios tiros y los culpables, hinchas de ese club, fueron condenados a solo 4 y 5 años de cárcel. En 2022 un hincha del mismo club murió en San Luis, mientras que en 2019 en un boliche fue asesinado Omar Jofré ("El Camel), en otro hecho cargado de simbología: para despedir a quien era jefe de la barra los hinchas ingresaron al club con armas, lo coparon e improvisaron un velorio. Luego, en el entierro, también hubo exhibiciones de poder e impunidad.

Godoy Cruz es el equipo que más experiencia tiene. En lo bueno, lo deportivo, y en lo malo, la presión de los barras. Desde su primer ascenso a primera tiene antecedentes negativos, pues el primer partido de local se suspendió por incidentes que terminaron en un escándalo político. Parte de los que generaban las disputas terminaron presos por otros motivos. La “administración” de la tensión tuvo algunos problemas, como ocurrió el año pasado con incidentes graves en el Malvinas.

La Provincia adhiere al programa “tribuna segura” y debería seguir esos protocolos. Además, los clubes de fútbol se deben hacer cargo de la seguridad puertas adentro y en el perímetro de los estadios. Pero en Mendoza los partidos ocurren en espacios públicos donde las personas expuestas no son solo los hinchas, sino quienes, ajenos a ese show deportivo, están en otras actividades.

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