A 211 años del combate

10 curiosidades prácticamente desconocidas de la batalla de San Lorenzo

A 211 años del triunfo patriota, repasamos algunos datos desconocidos del hecho histórico, desde el “Che Capitán” al insólito homenaje nazi.

Gustavo Capone
Gustavo Capone sábado, 3 de febrero de 2024 · 09:10 hs
10 curiosidades prácticamente desconocidas de la batalla de San Lorenzo
La batalla de San Lorenzo tuvo lugar el 3 de febrero de 1813

Otra vez aquel recuerdo escolar. Y sí. La escuela primaria como plataforma de la Patria. En el caso de la batalla de San Lorenzo, con una particularidad extra: el histórico enfrentamiento “caía” en vacaciones. Lógicamente que siempre estaba presente entre los importantes contenidos escolares, pero uno veía que las maestras “se hacían un ovillo” para incorporar indefectiblemente a los heroicos protagonistas del hecho, sus míticas acciones y su emotiva marcha en algún segmento de cualquier otro acto escolar. San Martín, Cabral, los clarines, el convento y el febo, siempre “asomaban”. Pero he aquí algunas notas muy curiosas que probablemente no se recuerden:

  1. El 3 de febrero de 1813 junto al Convento de San Carlos Borromeo, en la localidad de San Lorenzo (Santa Fe), el “Regimiento de Granaderos a Caballo” venció a los realistas españoles. Fue el único combate en territorio argentino que libraron tanto el  Regimiento de Granaderos como su creador, el por entonces coronel José de San Martín. La historia nos mostrará como postal iconográfica aquella acción heroica del soldado correntino, oriundo de Saladas, Juan “el zambo” Bautista Cabral, ascendido a “sargento” luego de su muerte. “Che Capitán; hemos vencido” (“che” - “mí” en guaraní) figurarán entre las últimas palabras del patriota que con su cuerpo cubrió a San Martín, tras la caída de su caballo, evitándole la muerte segura. Pero, según plantean otros historiadores, las últimas palabras de Cabral fueron bastante menos elegantes: “Muero contento, porque cagamos a esos mierdas”. Lo que sí fue concreto, y que muchos también ignoran, será que no murió en el campo de batalla, sino tres horas después en el comedor del Convento. Era hijo de José Jacinto, un indígena guaraní y de la esclava de origen angoleño Carmen Robledo, ambos al servicio del estanciero Luis Cabral. Por aquel entonces, los chicos nacidos en la estancia del patrón portaban el apellido de “su amo”.
  2. Ese caballo bayo con cola cortada que montó San Martín durante el combate, inmortalizado en el cuadro “Carga de Granaderos” del pintor Ángel Della Valle (que inundó los manuales escolares) murió en el mismo enfrentamiento por un balazo en el pecho. El equino había sido un regalo del día anterior de un vecino de San Lorenzo: Alfonso Rodrigañez. Las crónicas del hecho también recuerdan, que ante esa caída, San Martín vio a su ayudante Manuel de Escalada (hermano de Remedios) y le grito: “reúna usted el regimiento y vayan a morir”. A la postre llegarán (primero) el granadero Baigorria (muchas veces postergado en el reconocimiento histórico) y Cabral. Otra curiosidad, fue que el “parte del combate” estuvo escrito por uno de los soldados más culto del ejército, Mariano Necochea (intelectual y matemático), debido a la luxación de hombro de San Martín a causa de la caída de su caballo.
  3. San Martín no usará en el combate de San Lorenzo su tradicional sable corvo, sino una espada.
  4. San Lorenzo tuvo testigos de lujo: William Parish Robertson (1794 – 1850), hermano de John Parish Robertson. William era escoces; comerciante, financista, escritor y para muchos, también, ambos hermanos eran espías británicos. Fue así que, en el mismo San Lorenzo, San Martín se encontró “casualmente” con el escoses que estaba camino a Paraguay, al cual había conocido en las tertulias realizadas en la casa de sus suegros. Fue el mismo San Martín quien lo invitó a observar el triunfo de San Lorenzo desde el campanario del convento.
  5. Más allá del legado del triunfo en San Lorenzo, debemos resaltar un record que ostenta la movilización de los granaderos desde Buenos Aires hasta San Lorenzo. Esta registrado en los anales de la historia universal como la marcha nocturna más rápida llevada adelante por una guarnición militar. La movilización se desarrollaba por la noche para evitar el abrasador calor de los días de verano. El contingente patriota compuesto por 150 soldados comenzó su marcha desde Retiro el atardecer del 28 de enero, siguiendo el camino de la “carrera al Paraguay”, y finalizando el trayecto la noche del 2 de febrero, recorriendo en 5 días, los 420 kilómetros que separan Buenos Aires de San Lorenzo a un promedio de 80 kilómetros por día, tras parar en 15 postas para cambiar “la caballada” y descansar un poco. La mayoría de las postas por las que pasó San Martín fueron declaradas como sitios históricos.  
  6. El combate duró solo 15 minutos, por eso algunos lo consideran una “escaramuza” (no una batalla), más allá de su enorme relevancia para toda la gesta americana. La táctica militar empleada consistió en una maniobra envolvente, que San Martín había tomado del ejército napoleónico. Los granaderos pelearon apuntalados por un grupo de criollos patriotas que voluntariamente se sumaron a las huestes sanmartinianas. Unos cincuenta hombres, cerca de Rosario, se agregaron a las órdenes de Celedonio Emeterio Escalada, español revolucionario que terminó siendo muy importante en el triunfo de San Lorenzo. “Recomiendo a V. E. la actividad y celo del comandante militar del Rosario don Celedonio Escalada y del teniente de milicias don Felizandro Piñero para prestar cuantos auxilios han sido necesarios; y a los patriotas voluntarios don Manuel Isaza y don Pedro Salces, quienes han acreditado su valor y sus deseos por la felicidad del país”; destacará el parte oficial de combate. Cuarenta fueron los muertos españoles y catorce los criollos (entre ellos: 1 chileno, 1 francés y 2 uruguayos). Tras algunos días de convalecencia fallecerán otros. Los más reconocido fueron Justo Bermúdez, que recibió una esquirla de cañón en su pierna y Manuel Díaz Vélez, quien cayera desde un barranco y fuera tomado prisionero.
  7. Juan Antonio Zabala fue el jefe español en San Lorenzo. Tras la derrota, se presentó ante San Martín y le solicitó ayuda para los heridos y víveres para sus soldados (“con agua y algo de pan será suficiente”, expresó el jefe realista). San Martín les compartió la misma comida y la misma proporción que comprendía el desayuno y almuerzo de sus soldados (carne de pollo, verduras frescas, melones y leche) y puso a disposición al doctor Cosme Argerich para atender a los heridos en el mismo hospital de campaña patrio. Dos años después, en Mendoza, Zabala le ofreció sus servicios a San Martín sumándose a la causa libertadora americana.
  8. Los Granaderos no enarbolaron la bandera argentina. “La Marcha a la Bandera” dice: “Aquí está la bandera que un día/ en la batalla trémolo triunfal/ y llena de orgullo y bizarría/ a San Lorenzo se dirigió inmortal”. No obstante, si bien Belgrano presentó la Bandera Nacional el 27 de febrero de 1812, su uso estaba desaprobado por el Triunvirato.
  9. La “Marcha de San Lorenzo” es seguramente la canción más cantada por los argentinos. Nunca dejará de emocionar y jamás pasará desapercibida. Fue compuesta musicalmente en violín por un uruguayo, Cayetano Silva, y su letra fue escrita por un maestro mendocino en 1907: Carlos Javier Benielli. La canción nació como un regalo de Silva al general Pablo Riccheri, por ese entonces, ministro de guerra en la segunda presidencia de Roca. El titulo original fue “General Riccheri”, pero por pudor el mismo destinatario del regalo optó por el cambio a “Marcha de San Lorenzo”. Cayetano Silva se radicará en Mendoza donde creará la Banda de Música del Cuerpos de Bomberos. Murió en Rosario, el 12 de enero de 1920 y por ser de raza negra, la policía santafecina no permitió que fuera sepultado en el panteón policial y terminó en una fosa común. La marcha tendrá una popularidad mundial. Actualmente forma parte del repertorio de grandes bandas internacionales. Fue interpretada en 1911 durante las coronaciones de Jorge V e Isabel II de Reino Unido y se ejecutaba habitualmente en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, costumbre que se detuvo solamente ante el conflicto de la Guerra de Malvinas. Quienes no guardarán un buen recuerdo de la marcha serán los franceses, ya que fue tocada por la banda del invasor ejército alemán en su desfile triunfal por las calles de París, tras la rendición de la Tercera República Francesa (25 de junio de 1940). Como contrapartida, reivindicatoria, el general Dwight Eisenhower la hizo interpretar, a modo de desagravio, cuando el ejército aliado liberara París.
  10. Siempre será la conmemoración del histórico combate de San Lorenzo una extraordinaria oportunidad para pensar desde el pasado, la trascendente posibilidad que brindó el triunfo para iniciar el camino definitivo hacia la emancipación. En esencia; esa fue la importancia de San Lorenzo en 1813: la puerta que se abría, tras fuertes controversias y vicisitudes, para lograr irreversiblemente la anhelada libertad. Líderes como San Martín y un pueblo comprometido, convertidos en invencibles, donde lo único impostergable era la Patria.
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