Síndrome Urémico Hemolítico

Cómo detectar cuando se trata de una gastroenteritis y cuándo de un SUH

María Paula Dionisi, presidente de la Sociedad de Nefrología de la provincia Córdoba, recomendó la consulta médica urgente. Cuándo se necesita tratamiento con diálisis y qué secuelas puede provocar.

Gabriela Yalangozian
Gabriela Yalangozian jueves, 22 de febrero de 2024 · 10:00 hs
Cómo detectar cuando se trata de una gastroenteritis y cuándo de un SUH
La Dirección de Epidemiología de Córdoba notificó que, desde el inicio del año, se notificaron en total nueve casos de Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) y hubo tres niños que fallecieron Foto: Gobierno de Córdoba

Este lunes se conoció que, en lo que va del año, el Departamento de Zoonosis de la Dirección de Epidemiología de la provincia de Córdoba notificó que, desde el inicio del año, se notificaron en total nueve casos de Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) y hubo tres niños que fallecieron.

Los menores que sufrieron esta enfermedad, todos tenían menos de 7 años: cuatro de 1 año, dos pacientes de 10 meses, uno de 2 años, uno de 5 años y el último de 7 años. Todos requirieron internación, en establecimientos públicos y privados de la provincia de Córdoba.

Ante esta situación, desde la Provincia recordaron la importancia de reforzar las medidas de prevención, sobre todo en esta época de altas temperaturas.

Qué es el SUH

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) se presenta luego de una infección causada por un grupo de bacterias, llamadas Escherichia coli, presentes en la materia fecal de animales y personas, y que se transmite a través de alimentos o manos contaminadas. Afecta principalmente a niños y niñas, aunque también puede darse en adultos mayores y en personas inmunodeficientes por enfermedades de base.

Los síntomas son principalmente la diarrea, con o sin sangre, dolor abdominal y vómitos. Otros síntomas es la disminución en la eliminación de orina, decaimiento y, en bebés, niños y niñas, rechazo al alimento. Las principales medidas para reducir el riesgo son el frecuente lavado de manos, la correcta manipulación, conservación y cocción de alimentos, y la utilización de agua potable para el consumo humano.

De complicarse el cuadro de Síndrome Urémico Hemolítico puede derivar en una Enfermedad Renal Crónica y necesite diálisis. Foto: Freepik

Además, en recién nacidos, se recomienda durante los seis primeros meses de vida la lactancia materna exclusiva, y a partir de esa edad, mantener la lactancia junto con la alimentación complementaria, idealmente hasta los 2 años o más. Para los mayores de 2 años, se sugiere que consuman leche en polvo fortificada con hierro, o leche pasteurizada (la que se compra envasada) y evitar alimentos procesados sin adecuada cocción o aquellos elaborados en lugares no seguros.

Síntomas y prevenciones

María Paula Dionisi, presidente de la Sociedad de Nefrología de la provincia de Córdoba, dialogó con MDZ, y comentó que aún siendo nefróloga de adultos y no haber atendido los casos mortales, de los cuales debe observarse cada situación en particular, aseveró que el problema es endémico.

“Las causas pueden ser múltiples. Sin duda, los niños tienen las defensas mucho más bajas y son más proclives a contraer infecciones y a no poder reaccionar bien ante la invasión de microorganismos. La enfermedad se produce principalmente en niños entre los 2 a 5 años, pero se puede extender hasta los 9 años. Lo que ocurre con los adultos cuando consumen alimentos contaminados nuestro sistema inmune se defiende contra los microorganismos. Pero como los niños todavía no lo tienen bien desarrollado, si un niño ingiere un alimento que no está bien cocinado y tiene la mala suerte de que esté presente la bacteria Escherichia coli que, cuando ingresa en el organismo, produce toda una serie de alteraciones que termina con la aparición de una anemia hemolítica, con trombos en la circulación, y una falla renal en los casos más avanzados”, explicó.

Además, advirtió a los padres sobre su responsabilidad ya que tienen una directa participación en la preparación y compra de alimentos para sus hijos. “El SUH es prevenible cuando si uno se lava las manos correctamente, se consume agua potable, y se lava los elementos de cocina mientras se cocina para evitar la contaminación cruzada. Es decir, utilizar el mismo cuchillo para cortar carne cruda y luego otros alimentos”, subrayó Dionisio.

“La prevención es la mejor solución a este tipo de enfermedades, que sin duda es más prevalente en Latinoamérica, porque somos un continente donde tenemos mucho menos educación epidemiológica o acceso a la educación en salud”, advirtió. “Lo que se recomienda es justamente en esta franja etaria de niños entre 0 y 5 años es no darle alimentos crudos o mal cocidos. Es imprescindible este tema, más aún si uno está de vacaciones y come en un local gastronómico. Hay que pedir que cocinen bien el alimento o tratar evitar que el chico ingiera hamburguesas si no puedo comprobar si está bien cocida”, enfatizó.

Garantizar que el agua que se consume sea potable también es un ítem importante, enfatizó la presidente de la Sociedad de Nefrología de la provincia de Córdoba.

Para evitar el contagio del Síndrome Urémico Hemolítico hay que evitar la contaminación cruzada, explicó la nefróloga Dionisio. Foto: shutterstock

“Si el paciente está con diarrea y tiene fiebre, hay que llevarlo a una guardia urgente, mantenerlo hidratado y no esperar a que el cuadro ya esté muy avanzado, porque cuando se llega a eso, por más que uno ataque la bacteria, la serie de reacciones que produce en el organismo complica el cuadro del niño y puede terminar falleciendo”, dijo. La vía final es el riñón y es allí donde debe comenzar con la diálisis. Si un niño llega a hasta ese tratamiento, sus chances de mortalidad aumentan, analizó al profesional.

Tratamiento y secuelas

“Ante un caso que tengamos un niño con fiebre, diarrea y vómitos, es importante concurrir a la guardia y que lo valore un médico. ¿Por qué? Porque si bien la mayoría de los casos estas gastroenterocolitis en niños tienen una causa viral, no podemos descartar que no se trate de un Síndrome Urémico Hemolítico. A veces, el SUH se caracteriza por la presencia de sangre en materia fecal, pero otras veces no. Entonces, uno no puede descartar que, porque no vea sangre en materia fecal el paciente no haya desarrollado este Síndrome”, aseguró.

Cuando el cuadro se encuentra avanzado desencadena toda esta reacción inmunológica en el organismo, donde se hace necesario tomar otras medidas sanitarias que sean “de sostén”.

Según explicó Dionisio, “hay que hidratar correctamente al paciente y eso se hace en un hospital. Y llegado el caso, empezar diálisis. ¿Puede el SUH dejar secuelas y necesitar tratamiento crónico? Probablemente, si el paciente requiere diálisis, muchas veces desarrolle un deterioro de la función renal y quede con alguna pérdida de masa nefronal. Las consecuencias son el desarrollo de lo que conocemos como Enfermedad Renal Crónica. Son pacientes que quedan bajo control estricto de un nefrólogo, y si bien hay pacientes que se recuperan, quedan bajo control médico una vez al año. Si se desarrolla una enfermedad crónica, hay que llevar una dieta sana, comer con poca o sin sal – aquí los niños se adaptan mejor que los adultos-, hacer el ejercicio y controles con los médicos periódicamente, que incluyan controles de análisis de sangre y orina”.

Caso por caso

Tres casos fatales se produjeron en lo que va del 2024 en la provincia de Córdoba. El primero correspondió a un niño oriundo de la provincia de Buenos Aires, cuya familia llegó para vacacionar en Córdoba, y en ese destino comenzó presentó los síntomas más importantes. Fue derivado a la Capital provincial, pero terminó falleciendo.

El segundo deceso se registró hacia finales de enero. Fue una niña de 2 años atendida en la ciudad Río Cuarto. El caso fue informado el 4 de febrero.

El tercer fallecimiento –dado a conocer el domingo pasado– correspondió a una niña de 10 meses de la localidad de El Tío, que fue atendida en el hospital de Niños.

En cuanto a los nueve casos reportados en lo que va del año, la mayoría (cuatro en total) tiene 1 año. Dos correspondieron a bebés de 10 meses y todos necesitaron internación.

Aunque no se pudieron identificar exactamente los alimentos contaminados, la investigación detectó alto riesgo en las comidas que se compran en la calle, en especial, en sitios turísticos. Además, en un caso se sospechó de la pérdida de la cadena de frío mientras la familia venía de viaje. Mientras que en otro, la familia había consumido ceviche (pescado crudo).

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