Fotogalería: el pueblo del norte mendocino al que la llegada del agua le volvió a dar vida
Algunos vecinos dicen que "pasaron 10 años"; otros, en tanto, refutan con que "hace como 15" fue la última vez que el agua llegó para regar las Lagunas del Rosario, el paraje enclavado en el corazón del secano lavallino en el norte de Mendoza, ese que por estos días está recuperando el esplendor de antaño con el arribo del agua.
Los niños y niñas, que no son muchos, disfrutan como ningunos del acontecimiento. Los adultos, sobre todo las mujeres, ponen manos a la obra con picos, zapas y palas para llevar el agua hacia otros lugares y poder humedecer el agreste suelo del paraje.
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Desde hace 8 días, el pueblo volvió a cobrar vida. Muchos de sus vecinos ya pensaban en la idea de migrar hacia un lugar menos hostil. La falta de agua se hizo sentir durante más de una década y la subsistencia se hacía cada vez más difícil. "Si sigue entrando agua a este ritmo, las lagunas estarán con agua por lo menos un año", dice uno de los pobladores mientras acarrea el líquido con baldes. Sus ojos brillan de esperanza.
Su hija, en tanto, disfruta del momento. Primero mete a la laguna a su perro, el cual al no estar acostumbrado se resiste. Pero al sentir el fresco se entrega por completo y comienza a caminar por el agua. Su dueña no le saca la mirada de encima, aunque se permite un momento para jugar.
Otro puñado de niños camina "río abajo", lo hacen con palas. Los padres los mandaron a "zanjear" para que el agua llegue lo más cerca posible de sus casas. Más allá de ser un trabajo lo disfrutan, nunca habían visto algo similar; siempre fue todo desierto.
El "milagro", como reconoce un grupo de mujeres, se produjo el pasado viernes 2 de febrero luego de que se abrieran las puertas del dique Potrerillos. El agua fue siguiendo su curso por el río Mendoza hasta llegar a las lagunas. Así, el pueblo que se sostiene principalmente de los turistas que llegan y de la cría de animales como chivos y cabras, volvió a vivir y no es para menos: el agua es vida y sus habitantes así lo entienden.