El espíritu y el bolsillo navideño en picada: un recorrido por la Feria de Guaymallén
La Ciudad de Buenos Aires registra el menor aumento en los precios de alimentos y bebidas, las provincias del norte la mayor dispersión.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZLas luces de la feria de Guaymallén, donde habitualmente se respira un bullicio cargado de colores, aromas y voces, esta vez parecen opacas. En el aire flota una mezcla de cansancio por el fin de año y esperanza por la llegada de la temporada. Los puesteros y puesteras, que suelen encarar la época de frutas y verduras de estación con la ilusión de un repunte en las ventas, coinciden en que este año la situación es inédita.
La previa de Navidad en el Mercado Cooperativo de Guaymallén expone una realidad desalentadora. Pocos clientes, ventas en caída y precios que, pese a estar en plena temporada, no alcanzan a remontar el consumo. “En relación a otros años, es el más tranquilo que hemos tenido”, admite con preocupación Lorena, una de las dueñas del puesto 'Las chicas', mientras se pone su delantal para ponerse a armar cajones de verduras junto a su hermana y su hija.
En otros años, la previa a Navidad significaba jornadas agotadoras pero rentables, con compradores abarrotando pasillos y cargando bolsas de frutas, verduras y productos típicos. “Este año estamos muy mal”, asegura la vendedora enfatizando que ni siquiera la cercanía de las fiestas de fin de año logra atraer a la clientela. El pedido de Lorena es el mismo al de la mayoría de los puesteros: "que la gente venga porque es nuestra temporada y tienen que aprovechar ahora los precios bajos".
El recorrido por los puestos de la feria deja entrever algo más profundo que números en rojo: una sensación de incertidumbre que, como muchas otras cosas en este diciembre, se vuelve más difícil de ignorar. Sostener un puesto en la feria de Guaymallén no es insignificante. Solamente el alquiler de un espacio cuesta aproximadamente $1.000.000 y a ello se le suman las expensas, la electricidad y los gastos de seguridad, sin contar los salarios de quienes allí trabajan.
Precios de estación y bolsillos en apuros
La oferta, marcada por productos frescos y de temporada, parece ser insuficiente para captar el interés de los compradores. Las cebollas, esenciales en la cocina, se venden muy accesibles en bolsas de $2.000, mientras que una caja de berenjenas sale $3.000 y una de zapallitos redondos llega a los $4.000. El repollo, por su parte, vale $2.000 la bolsa con 10 unidades, igual que el fardo de acelga por 10 unidades.
Las frutas también tienen valores módicos, entendiendo que cada cajón pesa entre 9 y 20 kilogramos, dependiendo del producto. Un cajón de duraznos alcanza los $15.000, lo mismo que un cajón de ananás paraguaya o bananas. El cajón de naranjas o el de melones (con 6 o 7 unidades) cuesta $14.000. El kiwi, por su parte, es uno de los productos más costosos con un precio de $54.000 por cajón.
“Hay mucho producto mendocino, mucha oferta pero la demanda ha disminuido”, explica Alfonso, otro puestero que desde hace más de una década trabaja en el mercado.
Sin embargo, lo que más inquieta a los vendedores no son los precios altos, sino la falta de movimiento. Según Carlos, la caída en la cantidad de gente que visita la feria es un golpe directo al corazón de su economía.
