Increíble hallazgo: descubrieron huellas de pterosaurios al norte de Neuquén
Un equipo de investigadores del Conicet realizó un hallazgo significativo en la localidad de Aguada de Tuco, ubicada al norte de Neuquén.
Allí, paleontólogos encontraron huellas de pterosaurios, los famosos reptiles voladores de la era de los dinosaurios, que datan de unos 100 millones de años. Este descubrimiento en la zona conocida hoy como Formación Candeleros se destaca como uno de los pocos registros de estos reptiles prehistóricos en el hemisferio sur y especialmente en Sudamérica.
El estudio, recientemente publicado en la revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, describe cómo estas huellas permiten entender mejor las condiciones de vida de estos antiguos habitantes de Gondwana, el supercontinente que comprendía las actuales América del Sur, África, Antártida, Australia e India. A diferencia de los restos óseos, las huellas permanecen en su ubicación original, proporcionando datos invaluables sobre el ambiente que habitaban. El paleontólogo Arturo Heredia, junto con los investigadores Ignacio Díaz Martínez y Silvina de Valais, fue el encargado de identificarlas.
Según Heredia, las impresiones de manos y pies presentan una variedad de tamaños, lo que sugiere que podrían pertenecer a individuos de distintas edades.
Las marcas de las manos muestran una notable asimetría en tres dedos, mientras que las huellas de los pies presentan una forma rectangular o triangular y destacan por incluir finas impresiones de garras, un detalle poco común en el registro fósil.
Los registros se habrían preservado en una planicie aluvial, donde pequeñas lagunas temporales y grietas de desecación indican que los pterosaurios probablemente transitaban por áreas húmedas en busca de alimento o agua. Este ambiente semiárido facilitó la conservación de las huellas, permitiendo que las mismas se preservaran en excelente estado hasta la actualidad.
El hallazgo es de gran relevancia para ampliar el conocimiento sobre la distribución y el comportamiento de estos pterosaurios en Gondwana. Aunque Argentina cuenta con un notable registro de fósiles óseos de estos animales, la evidencia de huellas brinda una perspectiva única sobre su comportamiento y su interacción con el entorno, ya que al no sufrir transporte, las impresiones revelan el lugar exacto donde estos reptiles se desplazaban.
Los pterosaurios, conocidos popularmente como “pterodáctilos”, aunque no pertenecen al grupo de los dinosaurios, eran reptiles voladores con más de 150 especies conocidas y distribuían su hábitat entre diversos ecosistemas del continente y las costas marinas. Con tamaños que oscilaban entre ejemplares pequeños, similares a un cuervo, y otros de hasta 12 metros de envergadura, presentaban una anatomía particular: su mano, con un dígito hipertrofiado que sostenía la membrana de sus alas, dejaba impresiones características.
Este nuevo sitio en Neuquén alberga al menos 21 impresiones de manos y cuatro de pies, cuyas variaciones en tamaño permitieron a los investigadores aplicar métodos estadísticos para analizar las distribuciones de tamaño. Comparadas con huellas halladas en otras partes del mundo, las impresiones de Aguada de Tuco muestran una morfología que podría ser única, destacándose además la presencia de surcos asociados a las marcas de garras.