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Por qué advierten que Rosario podría terminar siendo como Ecuador

Lo ocurrido en las últimas horas en Ecuador está ligado al poder de las bandas narcos que se apoderaron, primero de una región, y luego de todo el país.
La violencia narco ganó las calles de Ecuador. Foto: EFE
La violencia narco ganó las calles de Ecuador. Foto: EFE

La crisis desatada esta martes por el accionar de una veintena de bandas criminales, en medio de una nueva ola de violencia en las principales ciudades de Ecuador -con epicentro en Guayaquil- dejó al descubierto la peor crisis de inseguridad de la historia de este país que hasta hace unos años era considerado como uno de los más pacíficos de Sudamérica.

Las cifras son escalofriantes: en los últimos meses se registró un aumento del 58% en los asesinatos, con una tasa de homicidios de 26 por cada 100.000 habitantes, lo que plantea la posibilidad de que el país se posicione como el más violento de la región.

Alfonso Harb, exdiputado por el Partido Social Cristiano y reconocido analista político ecuatoriano dialogó con MDZ y trazó un panorama sobre lo sucedido este martes, luego de que un grupo fuertemente armado ocupara las instalaciones del canal TC Televisión y tomara como rehenes a los empleados del canal, el cual formó parte de uno de los tantos ataques simultáneos que derivaron en una decena de muertos.

"Guayaquil es una ciudad intensamente portuaria y nuestra condición de puerto es lo que ahora nos juega en contra, como a todos los puertos del Ecuador, porque los grandes cárteles necesitan embarcar su droga; además, es una ciudad muy grande, y los carteles encontraron un nicho comercial muy importante para el consumo interno", había lanzado meses atrás Harb anticipando el fatal desenlace.

- ¿Cómo explica lo ocurrido?
- El Gobierno de Daniel Noboa ha decretado un estado de excepción amplio, que prácticamente determina un estado de guerra interna, que autoriza a la Policía y a las Fuerzas Armadas a extremar todos los recursos a efecto de garantizar la seguridad ciudadana. Esto quiere decir que, si es necesario el uso de armas letales, están autorizados a hacerlo. Ecuador ha vivido una jornada de terror. Comenzó el lunes a la noche con una serie de actos de fugas carcelarias y de alcaidías y este martes todo lo que ya es de público conocimiento. Ecuador está pasando por un estado de conmoción terrible.

- ¿Cómo se llega a esta situación y por qué?
- A esto se llega porque Ecuador vino deteriorándose socialmente en los últimos 10 o 12 años. Se dieron muchos mensajes pro delincuenciales. Aquí en algún momento se retiró un convenio que se tenía con la base de Manta para controlar abruptamente la proliferación del narcotráfico, se suspendió, se dio por terminado. Y más allá de lo efectivo o no que haya podido ser la permanencia de miembros militares de los Estados Unidos, fue un mensaje de que se abría la puerta para que no solamente el narcotráfico, sino la delincuencia en términos generales, comience a apoderarse del país.

- Fue el principio de la crisis que vemos hoy...
- Exactamente. Luego vino esa terrible emigración de ciudadanos, concretamente de Venezuela y también de otros países, que hiperpoblaron nuestro país y de los cuales se comenzaron a unir a bandas delincuenciales. La formación también de infantes, adolescentes en el mundo del hampa, que hoy incluso sin necesidad de cumplir la mayoría de edad ya forman parte de estas pandillas peligrosas. A esto hay que sumar la falta de reacción contundente por parte del Estado, la discusión eterna sobre derechos humanos que hay en este país, todo eso ha favorecido para que ya en este momento el Ecuador pierda una real soberanía política, ya que desgraciadamente el territorio está fragmentado y dominado por diferentes grupos delincuenciales y también incluso las altas esferas del Estado están comprometidas con muchos de ellos.

-  ¿Cuál es el compromiso que asumió el flamante presidente Noboa frente a esta problemática?
-  El presidente ha anunciado un Plan Fénix, del que no se conocen detalles, que ha sonado más de lo que se ha hecho ver. Esperemos que en un tiempo relativamente corto verdaderamente se vean acciones contundentes, por lo menos lo que ha ocurrido en las últimas horas le abre la puerta para que el Estado ecuatoriano comience a reaccionar ante la situación que estamos viviendo.

Alfonso "Pocho" Harb. Foto: Pinterest 

- ¿Y cómo se sale de esta situación?
-
 A mi criterio solamente se puede salir de una sola forma, apuntando a que el Estado sea consciente de que ha perdido la soberanía, que ha perdido el control de él mismo, el Estado, hoy no controla al Estado, el Estado está siendo controlado hace mucho tiempo por la delincuencia, pero ahora ya de manera mucho más brutal. Y la única manera es reaccionar de manera contundente, es decir, para eso tenemos fuerzas públicas, con militares que deben garantizarnos nuestra seguridad y la soberanía del Estado. Para eso debemos tener un Poder Judicial que trabaje en beneficio de la colectividad, de la ciudadanía y de la seguridad, para eso debemos tener un Poder Legislativo que endurezca normas, para eso tenemos un Poder Ejecutivo que tome las decisiones inmediatas, agudas. Pero mientras nada de esto ocurra, pues yo creo que la situación cada día va a ser peor.

- Seguramente conoce lo que pasa en la Argentina con el tema del narcotráfico, concretamente en la ciudad de Rosario. ¿Ve alguna similitud?
- Conocí Rosario hace 33 años, es una hermosa ciudad. Desgraciadamente, yo creo que esta metástasis de la delincuencia, no solamente está tomando los países, sino que está tomando el continente de una manera mucho más agresiva que en otros lados del planeta. Porque a este paso, si que no hay una reacción regional, es decir, de todos los países que nos estamos viendo afectados por esto, creo que la tendencia es ir desapareciendo como estados.

- Es una responsabilidad que le cabe a quienes gobiernan...
- Pues sí. Veo con mucho pesar que la situación del Ecuador es en este momento la más dramática de todas. Incluso, acá vamos a ser calificados como el segundo país más violento del mundo. Rosario es seguido en los acontecimientos, va en ese camino realmente será cuestión, en este caso, de que Javier Milei, el flamante mandatario argentino, trate de evitar que se riegue como mecha de dinamita ese comportamiento que hoy se concentra en una ciudad pero que si no lo controlan se tomará el país entero.