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¿Por qué fracasan las políticas educativas?

La noción de política tiene varios usos. Puede aludir al gobierno de un Estado; a la actividad desarrollada por quien administra los asuntos públicos; a las directrices que orientan el accionar; o al modo en que se utilizan los medios para cumplir con un objetivo.

Parecería haber un consenso bastante grande entre los diferentes actores del ámbito educativo que existe un fracaso, o al menos, un relativo fracaso en la implementación de las políticas educativas. Ya sean las relativas a la organización escolar, a los nuevos diseños curriculares o a las innovaciones didácticas y metodológicas de la enseñanza.

Como sostiene el historiador español Antonio Vinao (2001), “a pesar de la serie sucesiva de reformas emprendidas en los últimos decenios, el núcleo fundamental de las prácticas escolares ha permanecido prácticamente invariable, o no ha experimentado mejoras evidentes”. Vinao (2001) afirma algo con lo cual muchos estaríamos de acuerdo, “las reformas educativas se suceden, una tras otra, sin alterar lo que de hecho sucede en las instituciones educativas y, sobre todo, en las aulas”.

El historiador ibérico sostiene que “cambio no significa necesariamente mejora o progreso”, más aún, subraya se “debe distinguir entre mejora y éxito” (Vinao, 2001). En su artículo titulado, “¿fracasan las reformas educativas?” (Vinao, 2001) afirma positivamente cuando estás “por su naturaleza a-histórica ignoran la existencia de la cultura escolar o la gramática de la escuela”.

Llegado a este punto, me pregunto, ¿será parte del fracaso de las políticas educativas buscar una homogeneidad para todas las escuelas del sistema educativo?; ¿no sería más útil que el Estado proveyera orientaciones generales que permitan que cada escuela según su contexto y haciendo uso de su autonomía adaptarlas su realidad?

Pareciera haber un consenso  entre los diferentes actores del ámbito educativo que existe un fracaso. Foto: MDZ.

El afán regulador del Estado en estos últimos años ha quitado autonomía a las escuelas y sus comunidades educativas para tener mayores espacios de definición institucional adaptando la propuesta formativa a la realidad en la que está inserta. Otro punto que señala Vinao (2001) es el enfrentamiento entre las culturas de los profesores y maestros con las culturas uniformistas y centralistas de los reformadores e innovadores, que muchas veces, digo yo, están lejos de las aulas y de la vida de escuela. Es el problema de una academia de escritorio alejada de lo que acontece realmente en la escuela. Por otra parte, debemos reconocer, como afirma Vinao (2001) la propensión de la cultura docente a mantenerse dentro del status quo de lo conocido y de sus creencias acerca de la enseñanza.

Además de las razones que les narré, me animo a esgrimir a modo de punteo otras razones por las cuales fracasan las políticas educativas:

  • Falta de financiamiento adecuado para poder ser implementada.
  • Falta de apoyo político, y al no ser políticas de Estado sino de un gobierno, con el cambio de gestión pierden apoyo político diluyéndose.
  • Falta de involucramiento de los actores clave.

Las políticas educativas a menudo involucran a varios actores, incluyendo docentes, directores, padres de familia y estudiantes. Si estos grupos no están involucrados en la formulación y ejecución de la política educativa, es menos probable que la política tenga éxito. Una política puede nacer desde arriba, desde la cartera de educación, de una iniciativa legislativa, pero si no es puesta en diálogo durante su elaboración e implementación con los actores del campo educativo, su posibilidad de éxito se reduce. El  consenso es fundamental para elaborar una política educativa que sea realista y no este alejada de las prácticas del aula. Falta de tiempo suficiente. 

Las políticas educativas a menudo involucran a varios actores, incluyendo docentes, directores, padres de familia y estudiantes.
Foto: MDZ.

Las políticas educativas pueden requerir tiempo para ser implementadas de manera efectiva y para que los resultados sean
visibles. Si se espera ver resultados inmediatos sin dar el tiempo suficiente para la implementación, la política puede fracasar antes de dar los resultados esperados. Falta de adaptación a la realidad local: Las políticas educativas pueden no tener en cuenta las necesidades y realidades locales de las comunidades educativas y sus contextos. Si la política carece de ductilidad y no se adapta a diferentes realidades, es menos probable que tenga éxito.

Sin dudas, el lector podrá encontrar otras muchas y validas razones del fracaso de las políticas educativas. Estas son solo algunas que nos deben llevar a reflexionar, ya que el éxito o fracaso afecta a las futuras generaciones a largo plazo. Por último, la política educativa no saldrá de su fracaso si no salen del mismo las demás políticas de Estado, o más bien, la ausencia de verdaderas políticas de Estado que transciendan los gobiernos. Un libro que leí hace tiempo “¿Por qué fracasan los países?” podría ser para el lector de este artículo una lectura recomendada, aunque tenga un acento economicista, el libro no deja de subrayar que las buenas políticas educativas fueron claves para la mejora de la calidad vida de los países. La educación y no solo las políticas económicas, son necesarias para sacar a la patria de la pobreza.

* Juan Manuel Ribeiro, sociólogo, especialista en educación.