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El día a día en la calle con el arte como herramienta

Siempre existieron, pero la pandemia los multiplicó. Los artistas callejeros circulan por las veredas y semáforos Mendoza con el objetivo de ganarse la vida.
Muchos artistas callejeros de Mendoza emergieron en pandemia Foto: Julián Crowe / MDZ
Muchos artistas callejeros de Mendoza emergieron en pandemia Foto: Julián Crowe / MDZ

El arte es una profunda forma de expresión, por la cual la gente busca mostrar su talento y dejar al desnudo sus sentimientos. Hacer arte (no importa el tipo) no es para cualquiera. Pararse enfrente de un público para entretener, hacer reir o emocionar es una capacidad que pocos tienen y es aún más difícil cuando quién lo expresa tiene la presión de ganar dinero con ello.

Esta rutina es propia de los artistas callejeros, que deben salir a diario a mostrar sus destrezas en el espacio público. No lo hacen por un simple hobbie: son conscientes de que tienen una familia que alimentar, y por ende, a pesar de las dificultades que se presentan en esta profesión, deben ponerle el pecho y mostrar rebeldía a través de su performance.

Con nubes, sol, trueno o lluvia, estos trabajadores bien saben que la calle es su oficina, y que no pueden permitirse "faltar" a un día laboral. Los hay de diferentes tipos: malabaristas, acróbatas, músicos, entre otros. Cada artista tiene una habilidad desarrollada, y tienen que explotarla en tan solo segundos, ya que es su tarea impresionar a los peatones y automovilistas rápidamente para poder obtener su "remuneración".

Los artistas callejeros existieron toda la vida, pero al menos en Mendoza, se propagaron en el 2.020, en el contexto de la crisis sanitaria del coronavirus. Así lo afirma Camila, de 28 años, que en diferentes esquinas, exhibe su habilidad con el hula hula: "Empecé con esto en la pandemia. Se vive día a día y es cada vez más difícil, teniendo en cuenta que la situación del país es complicada", exclamó.

En cuanto al salario mensual de un artista callejero, Camila afirma que depende del día y del momento del mes, ya que hay días que ha llegado a percibir $10.000, mientras que, en otras ocasiones, solo junta alrededor de 3.000 pesos. Vive con lo justo, pero destaca que a su hijo de 8 años no le falta nada.

Jorge Brizuela, quien se encarga de tocar melodías con su violín en plena calle San Martín, comenta que comenzó casi en el mismo tiempo que Camila: "Arranqué hace 3 años en la pandemia. Ha sido una experiencia nueva. Yo soy músico, y después de la pandemia tuve que reinventarme, ya que yo trabajaba en restaurantes y no funcionaban en aquella época", recordó.

El violinista aseguró que tiene más trabajo y que se ha hecho más conocido. Además, remarcó la importancia de la perseverancia, ya que está de lunes a sábado en la calle tocando para la gente.

"Hay gente que te brinda mucho amor, y otra que te dice que agarrés la pala" comenta Camila, dejando en evidencia las reacciones dicotómicas de quienes ocupan el espacio público. Los artistas callejeros de Mendoza deben lidiar día a día con esto, aunque están convencidos que con esfuerzo y constancia pueden salir adelante en este rubro.